La profunda disputa por la política de asilo en Holanda, que amenazaba con abrir una crisis constitucional, ha finalizado en un compromiso incómodo. Tras 11 horas de reuniones de emergencia, el Gabinete propuso un plan de suspender la deportación de los casos más urgentes de refugiados que viven desde hace más de 5 años en el país. Se trata sobre todo de familias con hijos.
Una parte del compromiso es que la ministra de Inmigración, Rita Verdonk, partidaria de la línea dura y opuesta a una suspensión de las deportaciones, no renuncia. El pasado martes, el Parlamento holandés aprobó una moción condenando la política de asilo de la ministra y se esperaba que dimitiera.
Sin embargo, Verdonk seguirá en el Gabinete, sólo que como ministra ya no será responsable de la cartera de Inmigración. La propia Verdonk declaró que ella, como ministra de Inmigración, no podía ejecutar lo que le pedía el parlamento: suspender, hasta que se forme un nuevo Gobierno, la extradición de un grupo de refugiados que pidió asilo hace más de 5 años. Por eso cede la cartera de Inmigración.
El pasado martes, la disputa culminó cuando Verdonk, conocida como "Rita de Hierro", se enfrentó en varias ocasiones con Parlamento por su dura política de asilo. La ministra se negó incluso a aceptar una moratoria de 24 horas de las deportaciones, mientras se debatía el tema.
Una mayoría del nuevo Parlamento se mostró furiosa sobre esta postura. La Cámara Baja había aprobado en dos ocasiones una propuesta para suspender las extradiciones, mientras se prepara una nueva legislación para conceder asilo - o como se dice en Holanda, un perdón general - a este grupo de refugiados.
Jeroen Dijsselbloem, parlamentario del partido socialdemócrata PvdA, fue uno de los presentadores de la moción que fue desechada por Verdonk.
Dijsselbloem se mostró decepcionado porque la ministra no dimitió, pero al mismo tiempo satisfecho de que, por el momento, no se deportarán más refugiados.
Al presentar el compromiso para poner fin a la crisis, el primer ministro, Jan Peter Balkenende, dijo que se suspende la extradición de refugiados por razones humanitarios, sobre todo de aquellos que tienen hijos. Se trata de personas que viven desde hace más de 5 años en Holanda y pidieron asilo conforme a una legislación antigua. En un principio era un grupo de 26.000 personas. Algunos de ellos viven en Holanda desde hace más de 10 años.
El actual ministro de Justicia, Ernst Hirsch Balli, se hará cargo de la cartera de Inmigración y la ministra Verdonk asumirá la cartera de protección de menores, que hasta ahora pertenecía a Hirsch Ballin. Gracias a este compromiso, Verdonk puede seguir ocupando el cargo de ministra, y al mismo tiempo permite hacer un cambio en la política de inmigración, tal como lo desea ahora una mayoría en el Parlamento.
Durante 24 horas, la disputa amenazó con convertirse en una profunda crisis gubernamental. Después de las elecciones del 22 de noviembre, el Gabinete es dimisionario y se supone que solamente se encarga de los asuntos pendientes, hasta que se logre formar una nueva coalición gubernamental.
Oficialmente, los ministros ya renunciaron a su cargo y en el momento más culminante de la crisis se avecinaba la perspectiva surrealista de que el Gobierno dimisionario tuviera que dimitir de nuevo.
Es cierto que la nueva mayoría de izquierda en el Parlamento ha logrado una victoria en el terreno de la política de asilo, pero el costo puede ser alto porque a partir de ahora las negociaciones para formar una nueva coalición gubernamental serán todavía más difíciles.
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