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Nobel de la Paz para profeta del clima

Perro de Jong

12-10-2007

El Premio Nobel de la Paz, concedido al ex vicepresidente norteamericano, Al Gore, y a la Comisión Intergubernamental para el Cambio del Clima, debe contribuir a la lucha contra el calentamiento de nuestro planeta. El galardón de este año es uno de los más controvertidos del Comité Nobel del Parlamento noruego. Por una parte, reiteradamente se ha reprochado alarmismo y exageración a Gore. Además, algunos se preguntan qué relación existe entre el clima y la paz.

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La paz es un concepto muy flexible, lo cual se hizo patente el año pasado con la elección de Mohammed Yunus, un economista de Bangladesh, cuyo sistema de micro créditos contribuyó considerablemente al combate contra la pobreza. Pero, ¿cuál es el nexo con la paz? Por tal razón, se esperaba en general que este año el Comité Nobel del Parlamento noruego, que otorga el premio, se guiaría este año por una definición más estricta.

Sin embargo, el impredecible Comité eligió este año a una persona controvertida por más de una razón. Para comenzar, la semana pasada el Tribunal Superior británico determinó que 'Una verdad incómoda' (An inconvinient truth), el documental realizado por Al Gore, sólo se puede exhibir en colegios británicos si va acompañado de un comentario explicativo en el que se expongan sistemáticamente los errores científicos que contiene.

El juez encargado, Michael Burton, constató nada menos que nueve imprecisiones, por llamarlas así, entre las cuales sostener que cuatro osos polares se ahogaron porque tuvieron que nadar una distancia demasiado larga en busca de hielo. En realidad, su muerte fue causada por un temporal.
 
Riefenstahl
El premio Nobel también ha sido criticado por escépticos de los cambios climáticos, como el holandés Hans Labohm, quien califica al ex vicepresidente estadounidense de ominoso profeta manipulador. Labohm es uno de los que cuestiona el supuesto nexo  entre un problema inexistente y la paz. A su juicio, es como si se concediera, a título póstumo, el Nobel de la Paz a la cineasta del régimen nazi alemán, Leni Riefenstahl.

También el conocido científico experto en temas climatológicos Klaas van Egmond, califica de 'al menos poco usual' conceder este prestigioso premio a la lucha contra el cambio climático. Al mismo tiempo, el climatólogo enfatiza que el clima es un tema que pone de manifiesto que, en el mundo actual, todo guarda relación con todo, noción que considera de esencial importancia para la paz en el futuro.
 
Darfur
En términos más concretos también es posible establecer un vínculo entre el clima y la paz. El trágico conflicto en la provincia sudanesa de Darfur se ha descrito como "la primera guerra bajo influencia del cambio climático". Y la especialista Leslie Lefkow, de la organización por los derechos humanos Human Rights Watch (HRW), reconoce la existencia, aunque aún no confirmada, de tal vínculo. A su juicio, basta con observar no sólo Darfur, sino otros países africanos, para convencerse de que los problemas ecológicos están estrechamente relacionados con conflictos, particularmente en regiones en las que los diversos grupos humanos se disputan los escasos recursos naturales.

Simultáneamente, la experta de HRW opina que estos nexos son limitados, ya que también hay países que sufren los mismos problemas de escasez, mas sin embargo no incurren en tan atroces violaciones de los derechos humanos, como las que se perpetran en Darfur.

Bush
Posiblemente, para el otorgamiento del premio se ha tenido en cuenta que, en el pasado, Al Gore se distinguió por condenar claramente conflictos armados, y por ser uno de los pocos políticos norteamericanos que, desde el comienzo, se pronunció sin rodeos contra la guerra en Iraq.

Según el holandés Maarten van Rossem, experto en temas norteamericanos, no es la primera vez que el Comité Nobel suelta una puntada en dirección al Gobierno del presidente Bush. En los años pasados, el Comité concedió el mismo premio a El Baradei, el jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), decisión que se interpretó como una crítica implícita al punto de vista gubernamental estadounidense y a la forma como Estados Unidos se desenvuelve en el ámbito internacional.

*Luis González Reyes es coordinador estatal de Ecologistas en Acción, España.

Etiqueta: Bush, calentamiento global, cambio climático, Gore, Nobel, Noruega, Paz

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Opinión de los lectores:


Omar, 16-10-2007 -

El inconmensurable sabio Confucio solía expresar que una de las características de la decadencia lo constituye la confusión semántica. Y a este impasse semántico (una verdadera aporía conceptual) ha conducido el Comité Noruego al otorgar el Premio Nobel de la “Paz” (¡supersic!) compartido al excelso Panel Intergubernamental del Cambio Climático (PICC) de la ONU –un acto gratamente laudable– y al hiperbélico y supercontaminador Albert Arnold Gore Jr, lo cual es altamente perturbador y pone en tela de juicio al gratificante (un país miembro de la OTAN), sus preseas sesgadas con dedicatoria (no pocas veces en contra de los países en vías de desarrollo que encubren agendas encubiertas) y a sus galardonados controvertidos sacados de la manga..... Por Alfredo Jalife Rahme - .....(Columna del autor en La Jornada, México)..... No es la primera vez que personajes hiperbélicos reciben la máxima presea “OTAN-céntrica” del pacifismo, adjudicada al etnocida Henry Kissinger, el ex terrorista Menahem Begin, el padre de la bomba atómica israelí Shimon Peres y hasta el palestino Yasser Arafat, a quien los multimedia desinformativos “occidentales” asolaban de “terrorista”, etcétera. El tema del “cambio climático” es trascendental, pero el personaje seleccionado, quien en este caso no ha sido, como debe ser, impoluto en su quintaesencia y en similitud a la agenda que pretende defender en nombre del género humano. Mejor hubiera sido haber optado exclusivamente por el panel PICC de la ONU y no haber contaminado la presea con Al Gore. Sin contar su bendición a la guerra contra Irak en 1991 y más allá de su perturbador lado oscuro que merece un tratamiento especial –impulsador del nefario TLCAN, que no contribuyó nada en materia ambiental en la transfrontera mexicana; sus nexos con la “mafia rusa” y el ex primer ministro soviético Viktor Chernomyrdin; su pleito racista con los países asiáticos islámicos para beneficiar las especulaciones de George Soros contra Mahathir Mohamed, ex primer ministro de Malasia, etcétera–, baste recordar que como vicepresidente número 45 de Estados Unidos, el pomposo y fundamentalista “cristiano redivivo” (“born-again christian”) Al Gore participó en varias guerras nada impolutas, primordialmente la de la OTAN contra Serbia, donde su ejército desparramó generosamente varias toneladas de uranio depletado (empobrecido), según la BBC (7 de mayo de 1999) y el excelente portal Common Dreams (31 de enero de 2001). Quizá lo ignore el Comité Noruego, pero nada es más deliberadamente contaminante que una guerra, ya no se diga el uso de “uranio depletado”. Este simple acto descalifica tanto al comité como gratificante y al galardonado, quien colaboró al más alto nivel ejecutivo en las calamidades ambientales y médicas que padecerán los Balcanes durante centenas de años. ¡Qué graves contradicción e hipocresía del Parlamento noruego! El Nobel de la “Paz” (sic) a Al Gore equivale a conceder el “premio de derechos humanos” al etnocida neoliberal-monetarista Zedillo (a quien la banca israelí-anglosajona cobija en el “Centro de la Globalización” de Yale, que sepa Dios qué hace y publica) por sus hazañas en Acteal y Aguas Blancas, que los fariseos multimedia anglosajones ocultan mientras abultan la revolución azafrán de Myanmar, en ambos casos para capturar el petróleo ajeno. La presea regalada provocó intensa controversia. El Rincón de los Lectores de The Daily Telegraph (12 de octubre de 2007) pregunta si Al Gore “merece el Nobel de la Paz”. Esto no es un asunto de vulgares encuestadores: un hombre hiperbélico no puede merecer bajo ninguna consideración leonina ese premio. Está cavando su propia tumba, porque los ciudadanos del planeta lo vamos a repudiar donde se pare a cobrar suculentos estipendios (acaba de recaudar 170 mil dólares en un país miserable como México, por cierto, el undécimo contaminador planetario). The Times (13 de octubre de 2007) considera que la presea a Al Gore “levantará muchas cejas” y “es una reprimenda (sic) a Bush” por su fraude electoral de Florida y su conducta de depredación ambiental en su calidad de sepulturero del Protocolo de Kyoto de la ONU. Constituye un grave error de juicio que el Parlamento noruego abandone su vocación universal para enfrascarse en venganzas degradantes y en reyertas aldeanas cuando se trata de otorgar la máxima presea pacifista, que ha puesto en peligro de muerte. Ni a quién irle entre el “republicano” Baby Bush y el “demócrata” Al Gore cuando este último tuvo las riendas compartidas del poder durante ocho años en la Casa Blanca, donde no se notó que en su país, el principal contaminador planetario, haya disminuido sus indecentes índices de polución doméstica. Para equilibrar las sesgadas preseas “OTAN-céntricas” del Parlamento no-ruego va a ser imperativo que el Grupo de Shanghai conceda otras universales preseas alternativas para competir creativamente ante la opinión pública mundial, en lugar del cada vez más contaminado, desde el punto de vista político, Premio Nobel de la “Paz” (sic), el más relevante de todos, que nació bajo el signo de la dinamita y parece acabar bajo su demolición interna después de 106 años. Mientras el Nobel de la “Paz” (sic), en lugar de enarbolar un valioso reconocimiento universal, se puede convertir en un estigma –algo así como el abrazo del albatros alrededor del cuello de los navegantes–, la periferia en vías de desarrollo debe iniciar una contraofensiva creativa con enfoque multilateral y lanzar una presea alternativa que pudiera llamarse Premio por el Diálogo de Civilizaciones –algo así como un Premio Avicena y/o Samarcanda para puntualizar su excelsitud científico-humanista-bioética–, el cual comprenda la gama de reconocimientos que otorgan los dos países escandinavos (el Premio Nobel de la “Paz” del Parlamento noruego, y el restante de las preseas por Suecia), en cuya selección deberán participar los parlamentos y los “poderes ciudadanos” del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y de otras potencias emergentes (Irán, Venezuela, Malasia, Sudáfrica, etcétera, no más de 10) que reflejen la pluralidad y la biodiversidad de las especies vivientes de la creación y, sobre todo, expresen su proclividad inalienable al “diálogo de las civilizaciones”. Nuevas preseas específicas sobre “preservación del medio ambiente” –que se pudiera bautizar Premio de la Biósfera Vernadsky, en homenaje al genio geoquímico ucraniano del siglo XX–, así como otros galardones para “derechos humanos”, “edificación de la democracia” y “combate a la pobreza”, deberán ser agregadas a las conocidas. Incluso, habría que duplicar generosamente el monto pecuniario para estimular a los científicos y humanistas del planeta, en particular los que en el conticinio multimediático participan desde la periferia del “euro-OTAN-centrismo” en la grandeza y el florecimiento de sus países. El mundo es más amplio, rico y civilizado que la OTAN, que ha impuesto su agenda global mediante sus espurias preseas, sobre todo cuando se trata de su “paz” contaminada y minada, que aplica hipócritamente en su entorno flagrante de unilateralismo belicista y depredador a ultranza, lo cual se subsume en la infeliz selección de Al Gore: uno de los peores hiperbélicos y supercontaminadores del planeta.


Eduardo Ferreyra, 15-10-2007 - Argentina

Los Premios Nobeles fueron instituidos por el industrial Alfredo Nobel, como premio a quienes, durante el año anterior, hubiese contribuido con sus trabajos al desarrollo de la industria, al avance de la ciencia y al entendimiento entre los hombres. La gente no sabe que durante su vida, Alfred Nobel despreció públicamente a la nobleza y a la monarquía Noruega, declarando cosas como que eran “un desperdicio inútil de asilos mentales,” y otras merecidas calificaciones. Sin embargo, la “nobleza” tomó venganza haciéndose cargo más tarde de la Fundación Nóbel, otorgándole a la Academia de Ciencias la facultad de decidir a los ganadores. En su primera etapa los premios fueron merecidos y la política no tuvo demasiada intervención, otorgándose verdaderos benefactores de la Humanidad, como Linus Pauling y Norman Borlaug, pero la política ya había comenzado a mostrarse cuando el premio de la Paz se le otorgó a Neville Chamberlain pero no a Winston Churchill, o a Mikail Gorbachov por el desarme nuclear –pero no a quien lo logró junto a él, el presidente Ronald Reagan. Luego las cosas se precipitaron y el Nóbel de la Paz, Literatura y Química comenzaron a ser herramientas netamente políticas al servicio de intereses geopolíticos muy claros: un Gobierno Mundial Único, dirigido por las Naciones Unidas, la terriblemente corrupta organización internacional, quien de a poco también ha visto desvirtuadas sus funciones primarias para convertirse en otra herramienta destinada a consolidar una dominación de hecho de las corporaciones financieras –las Verdaderas Dueñas del Mundo. Se le concedió entonces Premios Nobel de la Paz a terroristas que impulsaron toda su vida a lucha armada entre pueblos, como Yasser Arafat, o a Henry Kissinger y Le Duc Thoc, o Adolfo Pérez Ezquivel, o Rigoberto Menchú, o a las Conferencias Pugwash, o los recientes de Kofi Annan, Jimmiy Carter, Waangari Maahathai, y finalmente, como la frutilla de la torta, a Al Gore y al IPCC. En 1995 ya se había otorgado el Nobel de Química a los impulsores del conocido fraude científico de la “capa de ozono”, Rowland, Molina y Crutzen, y es público que jamás se otorgó a escritores y celebridades que eran públicamente de pensamiento de “derechas”. Parece que sólo “las izquierdas” y los socialistas tienen acceso a estos premios que hoy han caído a su más bajo nivel de credibilidad y respeto.


jorge, 15-10-2007 - holanda

es espectacular los comentarios de los antiamericanistas que me anteceden, profundos, bien informados, serios,,,, uds son unos ordinarios picantes que lo unicos que desean es dictaduras y miserias , sino cual son los regimes que mas les agradan?


Miguel Gomez, 14-10-2007 - Mexico

Para empezar creo que los premios nobel son una mierda ya que existen intereses economicos-politicos tras ellos. Por ejemplo: Que rayos tiene que ver Al Gore con la paz mundial?, En la anterior administracion con Clinton invadieron Somalia, Yugoslavia, Liberia, etc etc.. En que momento Al Gore se nego rotundamente a las intervenciones armadas a terceros paises siendo el funcionario norteamericano? Creo que el verdadero premio que han recibido los hombres de ciencia y los personajes comprometidos verdaderamente con la paz y la justicia es que sus nombres estan escritos en los libros de Historia y jamas seran olvidados.


Mario Rulfo, 12-10-2007 - USA

TAL VEZ EL CASI SIEMPRE INJUSTO COMITE QUE OTORGA EL NOBEL NO SABE DE LA PISCINA TERMICA QUE TIENE AL EN SU CASA QUE LE HACE GASTAR UNOS $2500.00 EN SU CUENTA DE ELECTRICIDAD O TAL VEZ NO SEPA QUE SU CAMIONETA GASTA UNOS $100.00 SEMANALES EN GASOLINA. SABE DIOS CUANTO CONTAMINA SU JET PRIVADO POR EL QUE SE MUEVE POR TODO EL MUNDO COBRANDO MILLONES CON SUS CONFERENCIAS HIPOCRITAS. SU DOCUMENTAL NO ES MAS QUE UNA PROPAGANDA POLITICA DE SU PARTIDO. YO MEREZCO MAS EL NOBEL QUE EL, PORQUE TENIENDO AUTO RECORO CINCO KILOMETROS DIARIOS PARA IR A TRABAJAR EN MI BICICLETA Y NO CONTAMINAR. CREO QUE ESTOY HACIENDO MAS POR EL PLANETA QUE AL GORE.


Gustavo Hernandez, 12-10-2007 - Mexico

Gore es muy buen vendedor y como tal, debe estar muy contento con la ganancia que le ha dado el andar cobrando por sus "presentaciones" del cambio climático, del cual lo único que le interesa es que siga aumentando para seguir gozando de la ganancia. Es una verguenza que le den un premio y no cualquier premio, el nobel de la paz!!! a alguien que solo le interesa el dinero. Existen muchos cientificos que realmente conocen los detalles químicos, biológicos y sociales que estan acabando con nuestro ambiente. Ellos deberían de recibir tales apoyos para continuar con sus investigaciones, no un manipulador y aprovechado como gore.


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