Bolivia es el campeón latinoamericano en la defensa de libertad de prensa. Cuba es el país en el que los periodistas experimentan una mayor represión en la región.
Reporteros sin Fronteras hace bien en destacar a Bolivia como un buen alumno, porque el cambio político que ha ocurrido con la elección de Evo Morales como presidente del país ha desencadenado las más aventuradas hipótesis de sus detractores. Sin embargo, su gobierno ha mantenido con rigor la libertad de expresión. Por cierto, la eventual polarización política y social en torno a temas como la constituyente pueden incidir en un cambio drástico de la situación.
El caso de Cuba es conocido, y difícilmente defendible incluso por los partidarios del Gobierno de Fidel Castro. Resulta improbable poder ejercer el periodismo independiente en la isla sin correr el riesgo de la cárcel y el escarnio. La única verdad que cuenta es la del Gobierno.
Los casos de México y Colombia son particularmente triste porque se trata de países que han tenido tres periodistas muertos cada uno en el último año.
En Argentina las cosas han ido a peor entre el Gobierno y la prensa. El Estado ha optado por una política agresiva que consiste en presión económica, hostigamiento personal, y un desdén impropio de figuras públicas que tienen la obligación de ofrecer, a través de los medios de comunicación, una información adecuada a quienes los eligieron en las urnas.
En Brasil hubo un periodista muerto este año y los ataques a la prensa local siguen siendo numerosos.
Digno de mención es le hecho que Reporteros sin Fronteras rescate, pese a todo, el avance en la defensa de la libertad de prensa de los países del Sur, que ascienden positivamente en la escala de valores, superando a naciones europeas y al propio Estados Unidos. Lo que demuestra claramente que la pobreza no está reñida con la libertad de expresión.
Las tensiones sociales y políticas hacen, desde siempre, difícil el ejercicio periodístico. Así, en América Latina los casos de Perú y Venezuela son emblemáticos. En el tiempo del presidente Toledo la prensa fue especialmente crítica, rayando incluso en la frontera de la persecución y el ensañamiento. La evolución puede ser positiva con Alan García. La tensión en Venezuela irá creciendo a medida que se acercan las elecciones. Pese a que se sabe de antemano quien será el ganador indiscutido, ello no evitará el ataque y la réplica.
Fuera de la región dos realidades son preocupantes en extremo. La una de la guerra en Oriente Medio que se ha pasado a llevar la libertad de prensa al mismo tiempo que aumenta sostenidamente la intolerancia, la persecución y el secuestro de profesionales de los medios de comunicación. La otra es la realidad deteriorada de la prensa estadounidense. El Gobierno de, George Bush, considera "sospechoso a cualquier periodista que cuestione su guerra contra el terrorismo". Y hay más, la campaña de desinformación se ha seguido practicando para convencer a ciudadanos que cada vez menos creen en el presidente y en la guerra en Iraq. Probablemente las elecciones legislativas signifiquen un revés para los republicanos que intentan a toda costa recuperar terreno. Estados Unidos, mediante este camino que explota el nacionalismo, atiza con el miedo, y amenaza con represalias innombrables ha perdido nueve puestos en la lista de Reporteros sin Fronteras y se encuentra en el mismo nivel que países como Botswana, Tonga y Croacia. Ha sido la propia asociación de trabajadores de medios de comunicación quien ha dicho que la administración Bush "utiliza el pretexto de la 'seguridad nacional' para mantener bajo sospecha a cualquier periodista que cuestione su 'guerra contra el terrorismo'".
La lista de países más honorables con la libertad de prensa está
encabezada por Finlandia, Islandia, Irlanda y Holanda, mientras que
República Checa aparece inmediatamente después en un segundo puesto.
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