No todo son estrellas de Hollywood, sonrisas perfectas y frivolidades en la Mostra de Venecia. El festival de cine más antiguo del mundo pretende este año tender un puente de celuloide sobre el abismo cultural que separa a Occidente del Islam.
Woody Allen inauguró esta semana el festival con
"Anything Else", una comedia donde interpreta a un judío
neoyorquino presa de la obsesión del momento: los atentados
del 11 de setiembre del 2001. "Mi personaje está
volviéndose un paranoico que sufre y responde de forma
neurótica. Es un microcosmos de lo que ocurre con Israel",
explicó.
El filme francés "Monsieur Ibrahim y las Flores del Corán" cuenta la historia de un viejo turco que adopta a Moisés, un niño judío que con el tiempo acabará llamándose Mohamed. "En este difícil momento histórico me gustó rodar una película sobre la confianza y el respeto recíproco", dijo el legendario actor egipcio Omar Sharif, protagonista de la cinta. Sharif fue homenajeado el viernes en el Lido de Venecia por toda su carrera cinematográfica.
En total 4 de las 20 películas que competirán este año por el León de Oro en la categoría principal, hablan del Islam y su difícil relación con Occidente.
"Raja" relata por ejemplo una historia de deseo y poder entre una joven marroquí y un veterano francés. Lamia, la protagonista de "Le cerf-volant" es una adolescente libanesa en la frontera con Israel. La película yugoslava "Sjaj u Ocima" traslada el drama de Romeo y Julieta a los Balcanes desgarrados por una guerra étnico religiosa. "Alila", del realizador israelí Amos Gitai, muestra la precaria existencia en un condominio en las afueras de Tel Aviv.
La abundancia de estos temas no es casual, explicó Moritz de Hadeln, el director suizo de la Mostra. "Quedé turbado con los tonos anti islámicos tras la guerra en Irak. Por eso, dado que había algunas películas que afrontaban nuestras relaciones con aquel mundo, me pareció oportuno proponerlas", explicó.
Siglos de desconfianza recíproca fueron agravados a comienzos de este año cuando el presidente estadounidense, George Bush, un ferviente metodista que suele comenzar las reuniones de gabinete con una oración, declaró la guerra a Irak con frases como "Dios está con nosotros" o "Dios bendiga a Estados Unidos".
Existen unos 1.100 millones de musulmanes en el mundo, el 18 por ciento de la población del planeta. El Islam es la segunda mayor religión después del cristianismo, aunque no por mucho tiempo: según las estadísticas la palabra de Mahoma se expande a un vertiginoso ritmo del 2,9 por ciento anual.
En nombre del pluralismo la Mostra de Venecia estuvo dispuesta este año a hacer concesiones hasta hace poco inimaginables, como aceptar una copia en vídeo del filme iraní "Silence Between Two Thoughts", de Babak Payami, cuyo original fue secuestrado por las autoridades religiosas de Teherán.
La selección veneciana incluye también "The Joy of Madness", un documental sobre las mujeres en el Afganistán de posguerra, rodado por la adolescente iraní Hana Makhmalbaf, de apenas 14 años.
Por su parte, el director estadounidense Oliver Stone, autor de JFK y de un reciente documental sobre Fidel Castro titulado "Comandante", presentó en Venecia su "Persona Non Grata", un reportaje sobre Yasser Arafat y el conflicto entre Israel y Palestina
"Es una película humilde que dice: no somos expertos pero quisiéramos entender qué está ocurriendo en esta parte del mundo", dijo Stone, un veterano de la guerra del Vietnam, a quien Hollywood puso la etiqueta de realizador políticamente correcto.
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