Los contrabandistas de armas y drogas participan cada vez más en el tráfico de mujeres en América Latina, Asia y África. Según Interpol, las redes criminales operan en todo el mundo, y trafican mujeres latinoamericanas, a través de Europa, con destinos remotos como Japón, donde deben trabajar en la prostitución.
En el marco de la Asamblea General de
INTERPOL celebrada en el balneario mexicano de Cancún, los
representantes de 181 naciones decidieron reforzar la
cooperación entre los países de donde provienen las
víctimas y aquéllos receptores.
Los expertos admitieron que el tráfico humano se ha convertido en un fenómeno global y que merece el mismo trato que el tráfico de drogas y el de armas. Según la organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OCSE), anualmente se trafica entre 800.000 y 900.000 personas en el mundo. Además, el número de las víctimas crece, y los beneficios para el crimen organizado aumentan aún más.
‘Generalmente las mujeres abandonan sus países con la promesa de obtener un trabajo decente como camarera en un restaurante,' señaló Hamish McCulloch, el jefe del Servicio de Trata de Seres Humanos de Interpol. Los traficantes despojan a las mujeres de sus pasaportes, billetes de viaje y dinero, y una vez en el país de destino, las víctimas son obligadas a prostituirse. De tal forma, terminan trabajando como esclavas durante años. Muchas de esas mujeres no se atreven a huir, pues temen que ello tenga repercusiones para sus familiares e hijos en su país de origen.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) asegura que tanto la demanda como la oferta son catalizadores del tráfico ilícito. La trata es favorecida por una demanda de mujeres en la industria sexual, y alimentada por una oferta de mujeres a quienes se niegan derechos y oportunidades de educación y progreso económico. Los traficantes pueden explotarlas casi impunemente, precisa la OPS.
Entre los países más afectados en América Latina se encuentran Colombia y la República Dominicana. Se estima que por lo menos 50 mil dominicanas y 40 mil colombianas, en su mayoría obligadas, trabajan en la prostitución en países de Europa Occidental, Japón y Norte y Suramérica.
En los últimos años, INTERPOL ha realizado unas quince operaciones en las que se ha rescatado a centenares de mujeres y capturado a decenas cabecillas de redes de tráfico de personas. Sin embargo, con el fuerte aumento del tráfico de mujeres, la única opción que les queda a los Estados miembros de INTERPOL es intensificar las operaciones.
Varios países han tomado medidas para ayudar a las víctimas de la prostitución forzada. En Holanda, por ejemplo, la ONG BlinN (Bounded Labour in The Netherlands) ofrece apoyo individual y cursos, con el fin de estimular la reintegración de las mujeres en la sociedad. La organización cuenta con un fondo de emergencia para conceder préstamos y donaciones a mujeres que necesiten ayuda financiera directa. Se estima que, anualmente en Holanda, unas 3.500 mujeres son víctima del contrabando humano.
Entre tanto, en los países de origen, como la Republica Dominicana, mediante campañas de publicidad se informa a las mujeres sobre los riesgos de un viaje con desconocidos. Sin embargo, el número de personas que esperan ante las puertas de las oficinas para obtener un visado no parece disminuir. Una mujer dominicana aseguró que en su país simplemente faltan oportunidades. ‘Lo importante es sobrevivir, y muchas mujeres no tienen otra opción'.
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