¿Existe o no discriminación racial en Cuba. ¿Están los cubanos intentando juzgar y combatir sus prejuicios raciales? ¿Podemos hablar de reivindicación racial en los nuevos tiempos que corren en Cuba? O, este debate no siempre mesurado ¿es sólo de los intelectuales y académicos?
|
|
 |
 |
|
Escuche el programa Voces
|
|
Bien avanzado este ciclo sobre el racismo en el mundo, el programa Voces de esta casa radial hace una parada obligada en Cuba, país donde teóricamente no hay connotadas actitudes racistas. Sin embargo, al decir del investigador y ensayista cubano Fernando Martínez Heredia, la cuestión racial ha cobrado auge en los últimos años.
Según este intelectual, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2006, "volvemos a constatar que son negros y mulatos una parte apreciable de los que están o quedan en mayor desventaja, y que el racismo muestra su vitalidad cuando se aflojan los vínculos de solidaridad y los valores socialistas".
El racismo sigue vivo
A pesar de tener un 35% de población negra, y cincuenta años de Revolución a cuestas, Cuba se queda rezagada en esta materia de la lucha contra el racismo. Las actitudes discriminatorias siguen vivas y, lo que es peor, se han intensificado en los últimos 15 años. Hace ahora un lustro, la Academia de Ciencias realizó un estudio a pedido del gobierno cubano. El propio Fidel Castro, cuando aún era presidente, reconoció en uno de sus discursos que la Revolución no había logrado acabar con "las diferencias en el estatus social y económico de la población negra del país".
El periodista cubano Carlos Rodríguez Almaguer parece estar convencido que 50 años "es un plazo muy breve para arrancar totalmente de las venas, el veneno de la discriminación racial que durante cuatro siglos y medio nos inocularon nuestros dueños". A la vez reconoce cómo "al calor de la construcción revolucionaria de un proyecto de país más humano, se han creado la instrucción y la cultura que ,en su constante crecimiento y ejercicio, vencerán definitivamente esos vergonzosos prejuicios".
"Cualificar esto y cuantificarlo es difícil", comenta al evaluar esos avances la investigadora Leyda Oquendo Barrios, profesora titular de la Universidad de La Habana y Doctora en Ciencias Históricas. Autora de varios libros sobre temas afroamericanos, Oquendo Barrios, considera que un proceso de centenares de años no puede resolverse en medio siglo. Reconoce, eso sí, que "la Revolución Cubana fue capaz de, en principio, dar capacidades, posibilidades para que, efectivamente, todos los cubanos tuviéramos un lugar igualitario" pero, acota, "no puede de ninguna manera resolverse algo que está en la base misma de los factores que constituyen el sistema explotador esclavista que se implantó en Cuba con la colonización".
"No quiero ver a mi hija con un negro"
Se dice que el problema del racismo en Cuba no es a nivel de política gubernamental. Es un componente arraigado por la historia de la sociedad cubana, y que en la frase: "Yo no soy racista pero no quiero ver a mi hija con un negro" está la clave. Aunque a veces esa percepción es distinta, como lo asume hipotéticamente Mario Roldán, trabajador del Comercio. "Yo lo que quisiera, si eso sucediera, es que ella estuviera preparada. La sociedad no es perfecta y, como tal, puede haber personas que no lo entienda. Si ella es capaz y se siente satisfecha con esa relación, como hija al fin, nunca la rechazaría", afirma Roldán.
Consultado por Radio Nederland, el guionista Carlos Díaz Lechuga, estudiante del Instituto Superior de Arte de La Habana, y graduado de la Escuela Internacional de Cine y televisión de San Antonio de los Baños en la especialidad de guión, reconoce que la discriminación racial persiste, incluso, en gente cercana a su círculo de amigos. Señala que a pesar de ser Cuba un país bastante mestizo, con muchísimos colores, en el nuevo cine, por ejemplo, predominan los mismos actores blancos.
Entretanto, la coordinadora del ‘Proyecto Color Cubano', auspiciado por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, la periodista e investigadora Gisela Arandia Covarrubias, recuerda, desde la cuna, el favorable contexto familiar y el orgullo de ser afrodescendiente. "En mi casa siempre se habló de un ser humano mejor, de un ser humano, donde el color de la piel no podía ser la razón de definir la vida"... "La calidad humana no tiene que ver con el color de la piel, con el fenotipo. Por tanto, yo me siento heredera de esta cultura...".
Racismo en doble dirección
En su artículo ‘Todos mezclados', publicado en la edición digital de ‘inSurGente', el también periodista cubano Luis Sexto, ahora citado en este programa, asegura que el prejuicio racial es de doble dirección. "Subsiste _ dice_ en manifestaciones de ida y vuelta, porque aún el negro no ha trascendido totalmente sus tradicionales condiciones de vida". Según Sexto aflora, incluso, una subcultura de la inferioridad que tiende a aglomerarse y defenderse.
Quien recorre a pie las calles de Cuba, habla con los vecinos y amigos - y lo hice recientemente - nota que sobreviven prejuicios de índole racial. En materia de racismo, Cuba sigue siendo la misma de hace 14 años cuando vine a trabajar a Holanda. Afloran, como siempre, los dichos y chistes hirientes que vinculan a los negros con la delincuencia y lo mal hecho. Como también es cierto que hay policías que se exceden en las sospechas y el cacheo de los ciudadanos negros. Y lamentablemente sigues oyendo decir al blanco: "Estás haciendo cosas de negro".
Pero en ese recorrido por La Habana encuentras de todo: desde abuelas blancas que están felices de tener nietos mulatos hasta el hombre blanco que no haría el amor con una mujer que se haya acostado con un negro.
El racista y el discriminado que llevamos dentro
Es cierto que, como se dice, el verdadero racismo está en la mente de la gente, y mientras no se saque de ahí, las cosas seguirán siendo más o menos iguales en todo el mundo. Blancos y negros, todos tenemos que sacarnos el racista y el discriminado que llevamos dentro.
Acciones hay muchas. La periodista e investigadora Gisela Arandia Covarrubias coordina el Proyecto ‘Color Cubano', que define como un proceso de investigación-acción. Ese término lo empleó el Poeta Nacional Nicolás Guillén en 1931, cuando dijo que, algún día, desde el espíritu a las venas nos llegara este color definitivo que es el color cubano. "Claro que, para que podamos asumir el color cubano como una identidad plena, tendríamos que asumir otros problemas antes", señala Arandia, entre los que cita la lucha contra racimo y la discriminación, incluido el prejuicio. "Cuando hablamos del color cubano _ recalca_ estamos hablando de un espacio futuro que tenemos que ser capaces de construir".
Falta de un debate público
El investigador cubano Alejandro de la Fuente en su ensayo ‘Una nación para todos' señala : "...la falta de un debate público sobre la raza y el racismo facilitó la supervivencia y reproducción de los mismos estereotipos racistas que la dirección revolucionaria decía criticar. Históricamente se había perdido una oportunidad única...", concluye De la Fuente.
Me atrevo a asegurar que hay mucho desconocimiento del pasado colonial y racista en la isla. De ahí que celebre iniciativas como la constitución de la comisión organizadora de las actividades por el centenario de la fundación del Partido Independiente de Color. Claro que, para el investigador y ensayista cubano Fernando Martínez Heredia, la decisión del gobernante Partido Comunista de crear esta comisión "no es hija de los avances" vividos tras el triunfo de la revolución cubana en 1959, sino "de las realidades, necesidades y proyectos de la Cuba actual".
"Cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro". A pesar de que, con esta definición, el Héroe Nacional de Cuba, José Martí, intentó resolver hace un siglo la dicotomía racial de la Isla, el tiempo no parece haber cerrado la vieja herida.
Etiqueta:
Cuba,
Havana,
racismo
lazaro diaz ,
12-10-2008
- USA
si, definitivamente si existe racismo en cuba ,en algunos lugares en mayor escal aque otros pero alo largo y ancho de nuestra querida islita si se ven y se oyen amenudos y adiarios fraces y gestos de caracter racista a pesar que durante mas de 50 años ha habido una gran integracion social donde nos han ensenado y educadio en los valores ciudadanos, el racismo es un mal de muchos años siempre ha existido y siempre existera por mucho que no queramos , no solo por el color de nuestar piel sino tambien por nuestra naconalidad o por nuestro origien social , aqui mismo en usa los latinos lo hemos experimentado en carne propia.
Pablo Felipe Pérez Goyry,
29-08-2008
- Colombia
¿Existe racismo en Cuba?
Por Pablo Felipe Pérez Goyry*
El programa “Voces”, de Radio Nederland Wereldomroep, ha realizado un ciclo sobre el racismo en el mundo. En una de sus emisiones —22-08-08—, el señor Juan Carlos Roque, aborda el tema en el contextus cubano. Asunto peliagudo, teniendo en cuenta la realidad socio-política-económica del archipiélago.
Argumentar que el tema racial, “ha cobrado auge en los últimos años”, como un descubrimiento y certeza, se aleja sobremanera de la convivencia y el quehacer cubano durante las últimas cinco décadas, cuando se ha maquillado con los “valores de la revolución cubana” la ausencia de racismo.
Por centurias, el racismo ha existido y coexiste en Cuba. Y hoy día aumenta esta verdad, con la moderada “apertura al capital extranjero”, que en mayor o menor grado exacerba el dilema.
En este maravilloso país, donde no faltan los contrastes impensados, convive la generalidad de la nación cubana, que no ha renunciado a su estirpe. Un “pueblo” que está aglutinado alrededor de su dilatado historial saturado de sufrimientos y desesperanzas. Es innegable que es un país con una prolífera diversidad étnica. Que tiene una población negra ―que supera el cincuenta por ciento del total de habitantes― en gran parte descendientes de esclavos traídos de África Occidental o emigrantes de Jamaica y Haití. Asimismo, están los mulatos, que son descendientes de la unión entre hispánicos y negros. Los blancos, que residen en el archipiélago, descienden de europeos, especialmente españoles. A propósito, de blancos, se habla con cierta seguridad, de que la mayoría de los naturales, en el exilio, son blancos.
El cubano es sensual y de indiscutible calidez. Pareciera como si los cubanos perseveraran en salvaguardar el privilegio de la “alegría de vivir”, que con dignidad sobrelleva en nuestros días, a pesar de las privaciones morbosas y ausencias aletargadas. La música, el bailoteo y gozo sexual, son propios de su rutina social, que es fuente de inspiración de rimadores y compositores. Otra característica del isleño, tiene la aptitud y actitud de rebuscar e inventar para remediar las necesidades. A esta realidad, hay que sumar el jugar dominó y el diálogo ameno, que al igual que el béisbol podrían definirse como irreemplazables entretenimientos nacionales.
Con todo, no son las diferencias del pigmento de la piel, las que me incitan opinar. Mucho menos conceptos errados de “igualdad marxista” o “moralidad ortodoxa liberal”.
Ha pesar de los pesares ―negros, mulatos, blancos, homosexuales, santeros, fidelistas, disidentes, hombres, mujeres, niños y niñas―, los cubanos continúan siendo generosos entre ellos mismos, y con el que visita el archipiélago: la fraternidad está por sobre todas las cosas. No falta el nacional que sin el menor complejo lleva a su hogar al visitante y comparte lo poco o mucho que tenga de comer o beber, donde no falta el café-chícharo, “colado” con un retal de telilla sobre un colgador metálico de producción artesanal.
Algunos defendedores de la “Revolución Cubana”, afirman, que en el archipiélago se ha extirpado la discriminación racial. Acaso no lo es el que, en casi medio siglo de comunismo, los negros y mulatos tienen una miserable representación en los cargos gubernamentales y partidistas, así como, en la infraestructura turística y los estratos altos de la sociedad cubana, aunque se pudiera aceptar un restringido consuelo en sus perspectivas de empleo.
Esto motiva mi adhesión a lo dicho por el periodista cubano Luís Sexto, en su artículo ‘Todos mezclados', publicado en la edición digital de ‘inSurGente', donde declara que la pesadilla racial "subsiste en manifestaciones de ida y vuelta, porque aún el negro no ha trascendido totalmente sus tradicionales condiciones de vida". Y afirma, Sexto, “que aflora, incluso, una subcultura de la inferioridad que tiende a aglomerarse y defenderse”.
Mi opinión, es que más allá de la discriminación, se trata de la manera de comportarse y accionar, de negros, mulatos y blancos en el seno de la sociedad cubana. Precisamente, esta diversidad encierra en su médula evolutiva, típicos privilegios espirituales y síquicos, que es lo que hace que los cubanos tengan genuina beldad, que es su razón de ser. Es menester dejar lo pretérito y enfocar las energías en el futuro cercano. Empero, los cubanos, respetando el color de la piel, deben aprender a diferenciar entre la sabiduría decente y el fanatismo sórdido, el entendimiento intuitivo y la emoción pacífica, y ser capaces de hacer un correcto uso de ellas. A estos conceptos benévolos y estupendos me adhiero
¿Está lejano el día en que: “Blancos y negros, todos tenemos que sacarnos el racista y el discriminado que llevamos dentro”? Mientras esperamos que esto se haga realidad, en la Cuba de hoy, se resisten a desaparecer los prejuicios de índole racial, y se amalgama en las hendiduras de un Estado de partido único, que sostiene el discurso quimérico-socialista: de “igualdad social y económica”, para todos los que viven en el archipel cubano. ¿Ser o no ser, es la cuestión? He aquí la esencia, causa u origen del asunto que (por sí) mismo habla.Ω
*Pablo Felipe Pérez Goyry.
Analista y Periodista Independiente.
Medellín, 25 de agosto de 2008.
Romel H. Zell,
22-08-2008
- España
El investigador cubano Alejandro d la Fuente señala q "...la falta d un debate público sobre la raza y el racismo facilitó la supervivencia y reproducción d los mismos estereotipos racistas q la dirección revolucionaria decía criticar." Coincido con su valoración, pero añado q la misma lleva implícita su negación. En las condiciones de gobierno en Cuba, NO es posible un debate público porque la Sociedad es un todo entrelazado y el racismo es solamente uno d sus eslabones. Debatir sobre racismo, implicaría debatir sobre por qué unos, sin más méritos q sus relaciones personales, son promovidos administrativa o politicamente y otros con tantos o más condiciones no. Implicaría discutir decenas de ¿por qué...? q forman parten d esta cuestión. No coincido con Alejandro de la Fuente en q la Dirección Revolucionaria "decía criticar" como si realmente no lo hiciera. Lo trágico, lo deplorable, es q la dirección revolucionaria, Fidel, Raúl, Almeida, Celía, el Che, siempre criticaron y combaten la discriminación racial, pero las condiciones sociales existentes en Cuba y agudizadas en los últimos 15-20 años han canalizado el inconformismo social, económico y político por la vía racista, menos peligrosa y combatida que la ideológica o política. Toda forma de racismo, como toda forma de lucha religiosa, encubre una lucha social, económica fundamentalmente y eso es lo q NO se puede discutir ahora en Cuba y por tanto, el racismo continuará canalizando el descontento social. Por otra parte, el racismo en Cuba es como el catolicismo, muy peculiar: los mejores amigos de mis hijos son negros, lo q no quita q tanto unos como otros, hagan chistes contra los blanquitos o los negritos. Hoy el racismo comienza a ser una forma solapada e indirecta de enfrentamiento social, un escape para una realidad frustrada: la justicia social y económica. R