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Blanca, negra o mestiza

Patrick Dorder

23-06-2008

¿Por qué no soy blanca o negra en lugar de mestiza?, solía decir mi hermana sin que yo comprendiera la pregunta. De todas formas, conozco ese sentimiento, esa sensación de no pertenecer realmente a ningún grupo, ni a los holandeses ni a los surinameses. Natascha nació en Dieren, de madre holandesa y padre surinamés.

NataschaParece como si no hubiera sido consciente de su tez morena, hasta que en una fiesta de cumpleaños alguien la presentó como "esta negrita". Atónita, se miró por la noche en el espejo. ¿Se referían acaso a la ropa negra que llevaba?. Cuando, en un momento determinado, llegó a su clase una niña surinamesa, que también se llamaba Natascha, se sintió feliz. "Me gustaba jugar con ella, quizás reconocía algo en ella que me hacía sentir bien con su compañía," comenta.

Pesadilla
Los años de la enseñanza secundaria en Arhnem se caracterizaron por un sentimiento de aislamiento, y aún tiene pesadillas sobre esa época: "Camino por el complicado sistema de pasillos de la escuela, todos andan en una dirección pero yo no puedo unirme, no me dejan ir con nadie."

En la ciudad estudiantil de Deventer se siente, finalmente, libre, debido sobretodo, a la presencia de una mayor diversidad cultural. Los surinameses se percatan de su presencia e intentan acogerla en el grupo. Por primera vez en su vida se le habla de su aspecto surinamés. Le parece interesante, pero también molesto. No sabe realmente qué es ese aspecto surinamés. La primera vez que la invita un grupo de amigos surinameses, se siente incómoda. Los muchachos surinameses intentan cortejarla, pero al poco rato huyen despavoridos, pues ella no responde al patrón de los chicos: "Yo era demasiado emancipada, demasiado fuerte y no respondía a la imagen que se tiene de una mujer surinamesa."

Buscando, conscientemente o no, sus raíces surinameses, aprovecha la oportunidad que se le presenta para trabajar en Surinam. En cuanto aterriza el avión en Surinam, se siente ya a gusto, como nunca se ha sentido en ningún otro lugar.

Repentinamente, demasiado holandesa
Logra situarse en la directiva de Shell, donde sus colegas opinan que es demasiado holandesa. Le cuesta plantear sus ideas holandesas sobre organización, gestión y eficiencia. Además, muchas la llaman "chica amarilla". Vuelve a invadirle esa sensación de tampoco formar parte de la sociedad surinamesa. "¿Cómo es eso?, me preguntaba. En Holanda era negra y aquí soy amarilla. ¿Por qué no soy simplemente Natascha? "

Después de seis años de estancia en Surinam y un año en Barbados, cosecha los frutos de su trabajo en entornos internacionales, y logra anticiparse a diversas situaciones y adaptarse a los códigos del grupo con los que en ese momento convive. En las empresas holandesas en las que ha trabajado, aprecian esas cualidades y ocupa funciones en las que es factor importante la comunicación con diferentes grupos meta.

Origen mixto
A la pregunta de si todavía le desagrada su origen mixto, responde con un ‘no' resoluto. "Estoy, incluso, muy contenta de haber tenido la oportunidad de haber tenido así contacto con otras culturas, de reconocerme a mí misma y de extraer de ello, lo mejor."

Natascha vive más en ambiente holandés que yo. Ella ha tenido una orientación más holandesa y yo hablo, por ejemplo, Sranan Tongo y ella, apenas. Procedemos del mismo hogar, pero hemos realizado viajes diferentes por nuestras identidades. Yo he empezado a descubrir tarde mi "yo" surinamés. Todavía estoy en ello, mientras mi hermana ya ha llegado a esa fase en que puede decir "Soy Natascha". En definitiva, la sangre que corre por tus venas no es la que determina tu identidad, aunque así lo crea el mundo exterior.

Etiqueta: blanca, Culturas Mixtas, Holanda, mestiza, negra, Suriname

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Opinión de los lectores:


martin, 24-06-2008 - holanda

A mi no me parece triste, al contrario me parece muy real y hasta optimista su historia pues gente como natasha son para el futuro del mundo simbolo de paz e integración. El mundo se arreglará cuando ya no hayan distinciones de raza o credo.


alex, 23-06-2008 - El Salvador

¡Qué triste historia de racismo e hipocresía en un país como Holanda al cual le gusta llamarse tolerante, cuando es todo lo contrario!


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