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Arraigo del racismo en Dominicana

Un informe de Naciones Unidas lo constata

Juan Carlos Roque

25-04-2008

Un reciente informe de Naciones Unidas constata que en la sociedad dominicana conviven el racismo y la discriminación racial profundamente arraigados. A pesar de lo mucho que ha sido criticado ese racismo subyacente en República Dominicana, el gobierno no lo reconoce como problemática. Se ha llegado a afirmar que el principal escollo es la no aceptación de esa triste realidad por los dominicanos, limitándola sólo al caso de los haitianos, cuando en realidad esas actitudes racistas también se dan entre los blancos, mestizos y negros dominicanos.

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Escuche el programa Voces dedicado al racismo

Llegué a Santo Domingo cuando la prensa se hacía eco del informe de los relatores especiales de la ONU, el senegalés Doudou Diene y la estadounidense Gay McDougall, quienes han investigado la situación de los derechos humanos en este país, en especial las manifestaciones racistas. Según afirman ambos funcionarios, ese racismo no sólo se exterioriza contra los haitianos, sino también entre los nacionales, pero que en el caso de los grupos étnicos haitianos, éstos son rechazados por su idioma, color de piel y situación económica.

La antropóloga y consultora independiente Tashira Vargas, quien se dedica a investigaciones sociales y culturales en República Dominicana, es categórica al confirmar que sí existen manifestaciones racistas en el seno de la sociedad, y reconoce que ese racismo se manifiesta por igual en las relaciones entre personas blancas y negras dominicanas, y entre dominicanos y haitianos. Para la señora Vargas "el problema del racismo es muy complejo; está presente implícitamente en el lenguaje gestual de las personas, en el rechazo a un acercamiento físico con personas de color negro; está presente en variadas formas de discriminación en distintos espacios".

Al profundizar sobre las diferencias raciales, la antropóloga dominicana señala como otro gran problema el hecho de que en este país, "blanco es toda aquella persona que tiene el pelo lacio, no crespo; no importa que el color de la piel no sea tan blanco", refiere Vargas, quien cita también otros aspectos que la gente tiene en cuenta como las facciones de la nariz y la boca.

Los negros no pueden acceder al poder
"Difícilmente en la clase media o elite, entre a la familia una persona negra por la vía del matrimonio, sea mujer o hombre". Simplemente no se mezclan, refiere Thaira Vargas, quien además hace mención al triste caso de los niños en las escuelas que, cuando hacen la foto de grupo, excluyen a los alumnos negros. Pone el ejemplo de negros que son bajados de los autobuses por blancos dominicanos, y en los espacios laborales señala la no presencia de mujeres negras como cajeras en los bancos.

El vasco Eusebio Etxarren, residente permanente en Santo Domingo y quien lleva 20 años trabajando comunicación estratégica para instituciones del Estado y privadas, cree, sin embargo, que ese racismo no se manifiesta tan ampliamente a nivel de la población, si no en una elite, una clase política asentada quizás desde el mismo nacimiento de la República Dominicana, donde sí hay una tendencia institucionalizada que impide al acceso de los negros a determinadas estructuras del poder".

Etxarren asegura que es difícil encontrar manifestaciones de racismo en la gente de a pie, excepto el clásico chiste que se pueda hacer; pero que la convivencia entre el blanco y el negro es total. "Aquí no he encontrado a nadie que diga no quiero vivir al lado de un negro; cosa que en Europa sí sucede"..., afirma.

Edith Febles, que trabajó mucho tiempo en la prensa escrita y ahora es periodista de investigación en la televisión y conductora de un programa de radio en la Z 101, va más allá de los planteamientos teóricos y pone un ejemplo que desmorona los estereotipos que sobre el racismo existen en Dominicana, al señalar que la mayoría de los reclusos extranjeros en prisiones dominicanas son colombianos y no haitianos como muchas veces se piensa.

Las huellas de un historia racista
Al hablar de cómo se refleja esta problemática del racismo en los medios, su experiencia le dice que casi siempre es desde la perspectiva de las manifestaciones en contra del haitiano. "Se ve como una actitud defensiva del país frente a acusaciones de maltrato", recalca Edith.

"Si estudiamos los diarios dominicanos de las últimas décadas, encontraremos que la mayoría de las historias que hacen referencia a algún tipo de reflexión o de disputa, en buena o en mala manera, no importa el sentido al que se dirija, estará concentrado a los esfuerzos de este país de que da un buen trato a los nacionales haitianos. Es decir, _ enfatiza Febles_ en República Dominicana desde los medios de comunicación, el tema se proyecta al extranjero sólo frente a los nacionales de Haití".

Cuenta Edith que hace unos años, cuando conversaba con varios dominicanos de ascendencia haitiana, en una serie de entrevistas que hizo alguna vez para el periódico El Caribe, le llamó la atención la dificultad que encontraron algunas de esas personas cuando niños, llegado el momento de hablar de las referencias de la invasión haitiana a Dominicana. Recuerda el caso de una señora dominicana que, cuando era una niña, llegó un día a su casa y le preguntó a su mamá ¿qué tanto mal hicieron los haitianos en este país?

No obstante esa realidad, esta profesional de la comunicación reconoce que hoy por hoy, en este país se vive una convivencia de tolerancia. "El haitiano que acude a una escuela pobre de un batey, convive con un dominicano quien es igual de pobre en ese batey. El nivel de pobreza ahoga por igual a un nacional de ascendencia haitiana que a un dominicano". Ahí no hay lugar para la diferencia. La señora Febles considera que hay una actitud más bien de círculos de poder, desde el ámbito político y económico, que ignora no tanto a las personas por el color de su piel, sino por el nivel económico.

Dejé República Dominicana con la esperanza de que este programa Voces con reflexiones sobre el racismo, sea un modesto aporte al debate que genera cualquier forma de discriminación racial, en aras de la construcción a largo plazo de un verdadero multiculturalismo interactivo, no sólo para parar la discriminación, sino para propiciar las buenas relaciones entre todas las razas.

Etiqueta: color, Discriminación, Juan Carlos Roque, Racismo, Raza, República Dominicana, Voces

Opinión de los lectores:


Jose, 29-04-2008 - mexico

Hay racismo en todas partes, hasta en mexico, asi que no hay que negar que exista en dominicana, y con el comentario de leyda alvidez queda claro.....si se niega un problema, nunca se podra resolver


leyda alvidez, 27-04-2008 - republica dominicana

Queremos que la domicanidad vote por un presidente con los ideales de leonidas trujillo para que expulse a los haitianos que solo han arruinado nuestra raza pura ,nuestra economia,etc.


El autor (Juan Carlos Roque), 27-04-2008 - Holanda

Respondiendo a los lectores que han expresado sus opiniones en esta página y por ser precisamente el racismo un tema sensible, quiero dejar claro que lo aquí reflejado es un resumen de los aspectos tratados en el programa Voces, que acompaña este artículo y que invito a escuchar para tener una idea más clara del asunto. Tal como explico en la introducción a este reportaje radial de 25 minutos, el ciclo de programas sobre el racismo en el mundo, que inicié por Holanda el 21 de marzo pasado, me llevó este mes a República Dominicana. Hasta allí llegué motivado por la investigación realizada por Naciones Unidas, que constata que en la sociedad dominicana conviven el racismo y la discriminación racial profundamente arraigados, de ahí el título: ‘Arraigo del racismo en Dominicana’. Esos informes de la ONU son mi principal fuente, y los contrasto con mis entrevistas, las que considero un complemento al análisis, de ahí que en el programa ‘Voces’ reproduzco también el audio de un informe de Radio Naciones Unidas, que resume la investigación de los relatores de derechos humanos de la ONU, Doudou Diene y Gay McDougall. Por cierto, a pesar de la cooperación del gobierno dominicano, ambos destacan el profundo rechazo cultural y mental que existe sobre la realidad del racismo en la sociedad dominicana. Pero ese despacho informativo incluye además la respuesta del gobierno dominicano. En relación a las entrevistas realizadas, reconozco que debido a la complejidad del tema, no todas las personas les gusta opinar, y mucho menos ante un micrófono. En el programa intervienen la antropóloga y consultora independiente Tashira Vargas, quien se dedica a investigaciones sociales y culturales; Edith Febles, periodista de investigación en la televisión y conductora de un programa de radio en la Z 101; Eusebio Etxarren, quien lleva 20 años trabajando comunicación estratégica para instituciones del estado y privadas, y un haitiano en situación ilegal, a quien sólo llamo Wilson. Cada uno de ellos expresa su opinión, avalada en algunos casos por sus conocimientos en la materia y en otros por la experiencia profesional o de vida. Yo las respeto y las incluyo en el programa de manera equilibrada. Como indico al final del trabajo, la realización de este amplio reportaje es un modesto aporte al debate que genera estas manifestaciones de discriminación racial, en aras de la construcción a largo plazo de un verdadero multiculturalismo interactivo, no sólo para parar la discriminación, sino para propiciar las buenas relaciones entre todas las razas. En cuanto a mí, dejo claro que no tengo nada en particular contra los dominicanos. Por el contrario, considero que República Dominicana es un país no sólo hermoso por su geografía sino por su gente, su simpatía y manera de vivir. A todos mis respetos.


Sully Saneaux, 26-04-2008 - Estados Unidos

He leído con gran interés su reportaje. Me ha extrañado que el autor, como la generalidad de quienes visitan el país para inquirir sobre el tema, nunca conversan con dominicanos reconocidos como especialistas en el tema, algunos delos cuales incluso son calificados de “haitianófilos”. Una de las personas citadas en su trabajo se refiere a “blancos que apean a negros de los autobuses”. Como soy dominicano y pretendo estar bien informado sobre el tema, me ha llamado la atención esa información, que leo por primera vez. La última vez que leí sobre ese tipo de incidentes se referían a África del Sur o al sonado caso de Rosa Parks en los Estados Unidos. Me atrevería a preguntarle al autor si es que él piensa que una información de esa naturaleza, tan grave contribuye a la calidad de su trabajo. Se supone de todas maneras que, a menos que el autor tenga algo en particular contra los dominicanos, debe haberla verificado con otras fuentes. O quizás consideró que era menester mantenerla para “equilibrar “, toda vez que el reportaje es globalmente contrario a lo que sugieren la citada versión.


Rafael Tavares, 25-04-2008 - Republica Dominicana

Existe racismo en Rep. Dominicana? Y en Espana, Honduras, Japon, Australia? En todas partes se manifiesta. En el caso dominicano, toma ribetes casi dramaticos por el activismo de ONG defensoras de los derechos de inmigrantes, generalmente haitianos. De todas maneras, es util el debate aunque hare una breve critica al autor: el titulo escogido fue como para la portada de un diario de tirada popular, y que no corresponde al criterio prevaleciente recogido en sus entrevistas en el pais. Pero bueno, algo tiene uno que hacer para que le lean...


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