La lucha contra la pobreza debe mantenerse viva, es el lema del decimocuarto Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. En ello coinciden los economistas norteamericanos Jeffrey Sachs y William Easterly, autores de obras sobre esta problemática. Pero, ambos expertos discrepan sobre otros aspectos de esta lucha.
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Jeffrey Sachs
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William Easterly
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Planificadores contra exploradores
"Un típico comentario de un 'planificador', replica William Easterly en su libro The white man´s burden (La carga del hombre blanco), porque, a su juicio, los planificadores son quienes, durante mucho tiempo han determinado la ayuda. "Son burócratas que, desde Washington y Nueva York, se proponen combatir la pobreza con planes irrealistas," sostiene Easterly. A su juicio, este grupo nunca se molesta en rendir cuentas a los pobres, para quienes se destina la ayuda, y hacen promesas que invariablemente terminan fracasando. Entre tanto, se han despilfarrado 2.300 billones de dólares en concepto de ayuda.
Frente a los 'planificadores', se encuentran, según Easterly, los 'exploradores', quienes, sobre el terreno y paso a paso, buscan la mejor manera para combatir la pobreza, y se abstienen de hacer promesas exageradas, sino que proponen planes realizables. Seguidamente, observan si tiene resultado, y, aún más importante, evalúan.
Easterly considera inútiles planes como los Objetivos del Milenio, la iniciativa internacional para reducir la pobreza en el año 2015. "Se trata sencillamente de una estúpida y utópica promesa," sostiene el economista, "pues es iluso esperar que en diez años se elimine la pobreza que han sufrido generaciones de africanos. Eso equivale a prometer a todo mundo la riqueza de Bill Gates."
Pérdida de entusiasmo
Jeffrey Sachs, el gran arquitecto de los Objetivos del Milenio, está harto del cinismo sobre la ayuda internacional. Pero, tanto él como los organizadores de conciertos de beneficencia, por ejemplo, son quienes justamente provocan la actitud cínica entre la juventud, sostiene Easterly. Con sus promesas utópicas, engañan a la juventud de los países ricos, y éstos, al comprobar el fracaso, se sienten decepcionados y pierden el entusiasmo.
Si bien Easterly tampoco tiene la receta, considera que el mejor plan es no tener un plan, aunque se debe disponer de ciertos elementos. Para comenzar, utilizar el sentido común, ensayar diferentes posibilidades, por ejemplo en los campos de educación y salud pública. Un aspecto esencial es la evaluación, para determinar qué arroja resultados y qué se puede desechar. Y el 'explorador' sólo mantiene la ayuda que sirve verdaderamente para conquistar resultados.
¿Sachs o Easterly?
En suma, ¿qué resulta más conveniente, Formular grandes y ambiciosos planes o abordar el problema a pequeña escala y evaluar? Sachs, para quien este interrogante carece de importancia, recomienda ante todo seguir con los planes que se han iniciado. Y en todo caso, según Easterly, este 'planificador' ya ha perdido el debate en Estados Unidos, aunque admite que esto no es aún el caso en Europa.
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