Las razones por las que compramos una pasta dentífrica pueden ser muy diversas, pero hay ciertos elementos que suelen estar en la mente del interesado: el sabor agradable, el anuncio con la irresistible sonrisa y, en muchos casos, el convencimiento de que el producto en cuestión ayuda a eliminar el sarro o a prevenir la caries. ¿Cuánto hay de verdad en esa esperanza?.
El sarro, formado principalmente por fosfato cálcico, es producido en realidad por la saliva. Se trata, pues, de un fenómeno natural y muy normal. El problema es que se adhiere fácilmente a la llamada "placa dental". Esta placa, que es relativamente blanda, está compuesta en sus tres cuartas partes por una acumulación de bacterias, tanto vivas como muertas, con los residuos que producen. Las sustancias azucaradas que producen ciertas bacterias, permiten la formación de una especie de pegamento que facilita la firme adhesión de la placa a los dientes.
Ahora bien, la placa no sólo forma esa especie de pegamento, sino también un ácido - el ácido láctico - que ataca el esmalte de los dientes, produciendo la caries dental. Por lo tanto, para prevenir la caries resulta fundamental eliminar tanto la placa dental como el sarro adherido a ella. Hay toda una serie de anuncios publicitarios de dentífricos que sugieren e incluso aseguran que esa marca específica contiene una sustancia química que elimina la placa. Esto sería indudablemente algo magnífico, pero la verdad es que, hasta ahora, no hay pruebas científicas que lo confirmen.
Pero la pasta dentífrica se emplea con un cepillo, y la utilidad de este instrumento está más comprobada. Por el momento no existe más que una sola forma de evitar la formación de la placa dental y el sarro: cepillarse bien los dientes. Hay que hacerlo por lo menos tres veces al día y -muy importante- durante al menos tres minutos cada vez, sin olvidar la parte posterior de la dentadura, la base de los dientes y el espacio entre ellos. Para llegar a los lugares "difíciles" hay unos cepillitos especiales, pero lo más sencillo y eficaz es la seda o hilo dental. Se trata de un hilo que se coloca entre los dientes, lo cual permite limpiar con movimientos hacia arriba y hacia abajo el espacio interdental.
En el campo de las sedas dentales hay muchas novedades, pero un simple hilo de seda puede servir perfectamente. Lo importante es que el diente quede limpio, incluso por debajo de la línea de la encía. Esto último no es tan fácil, pero el dentista, a quien debemos acudir para el control regular de la dentadura, eliminará el sarro y la placa usando instrumentos especiales. Una vez efectuada la limpieza, el dentista pule los dientes para que la placa no pueda fijarse fácilmente a ellos.
De forma que son los medios mecánicos, como el cepillo o el hilo dental, los que nos pueden proteger la dentadura contra la placa y el sarro, y no las sustancias químicas que se hallan en las pastas dentífricas. Pero algunos fabricantes anuncian que su dentífrico protege de la caries dental, y eso sí que es verdad. Al menos, si la pasta contiene flúor, ya que se ha comprobado que esa sustancia fortalece las estructuras del diente. Pero no hay que olvidar que los dientes necesitan flúor durante toda la vida. De ahí que sea conveniente utilizar siemprelos dentífricos fluorados.
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