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Limpieza dental (II)

Dr. R.Haneveld

17-09-1999

Las razones por las que compramos una  pasta dentífrica pueden ser muy diversas, pero hay ciertos  elementos que suelen estar en la mente del interesado: el  sabor agradable, el anuncio con la irresistible sonrisa y, en  muchos casos, el convencimiento de que el producto en cuestión  ayuda a eliminar el sarro o a prevenir la caries. ¿Cuánto hay  de verdad en esa esperanza?.

dientes100.jpgEl sarro, formado principalmente por fosfato  cálcico, es producido en realidad por la saliva. Se trata,  pues, de un fenómeno natural y muy normal. El problema es que  se adhiere fácilmente a la llamada "placa dental". Esta placa,  que es relativamente blanda, está compuesta en sus tres  cuartas partes por una acumulación de bacterias, tanto vivas  como muertas, con los residuos que producen. Las sustancias  azucaradas que producen ciertas bacterias, permiten la  formación de una especie de pegamento que facilita la firme  adhesión de la placa a los dientes.

Ahora bien, la placa no sólo forma esa especie  de pegamento, sino también un ácido - el ácido láctico - que  ataca el esmalte de los dientes, produciendo la caries dental.  Por lo tanto, para prevenir la caries resulta fundamental  eliminar tanto la placa dental como el sarro adherido a ella.  Hay toda una serie de anuncios publicitarios de dentífricos  que sugieren e incluso aseguran que esa marca específica  contiene una sustancia química que elimina la placa. Esto  sería indudablemente algo magnífico, pero la verdad es que,  hasta ahora, no hay pruebas científicas que lo  confirmen.

Pero la pasta dentífrica se emplea con un  cepillo, y la utilidad de este instrumento está más  comprobada. Por el momento no existe más que una sola forma de  evitar la formación de la placa dental y el sarro: cepillarse  bien los dientes. Hay que hacerlo por lo menos tres veces al  día y -muy importante- durante al menos tres minutos cada vez,  sin olvidar la parte posterior de la dentadura, la base de los  dientes y el espacio entre ellos. Para llegar a los lugares  "difíciles" hay unos cepillitos especiales, pero lo más  sencillo y eficaz es la seda o hilo dental. Se trata de un  hilo que se coloca entre los dientes, lo cual permite limpiar  con movimientos hacia arriba y hacia abajo el espacio  interdental.

En el campo de las sedas dentales hay muchas  novedades, pero un simple hilo de seda puede servir  perfectamente. Lo importante es que el diente quede limpio,  incluso por debajo de la línea de la encía. Esto último no es  tan fácil, pero el dentista, a quien debemos acudir para el  control regular de la dentadura, eliminará el sarro y la placa  usando instrumentos especiales. Una vez efectuada la limpieza,  el dentista pule los dientes para que la placa no pueda  fijarse fácilmente a ellos.

De forma que son los medios mecánicos, como el  cepillo o el hilo dental, los que nos pueden proteger la  dentadura contra la placa y el sarro, y no las sustancias  químicas que se hallan en las pastas dentífricas. Pero algunos  fabricantes anuncian que su dentífrico protege de la caries  dental, y eso sí que es verdad. Al menos, si la pasta contiene  flúor, ya que se ha comprobado que esa sustancia fortalece las  estructuras del diente. Pero no hay que olvidar que los  dientes necesitan flúor durante toda la vida. De ahí que sea  conveniente utilizar siemprelos dentífricos  fluorados.

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