Una variante menos virulenta del virus de la gripe aviar se ha hallado en el pueblo holandés de Voorthuizen. Las autoridades ordenaron el sacrificio de unas 25.000 aves de corral, aislarán un área de 3 kilómetros alrededor de la granja, y controlarán estrictamente granjas situadas en dicha zona.
El virus encontrado en Holanda es una variante tipo H7, poco contagiosa, y con escasos síntomas de enfermedad. No se trata de la variante H5N1, letal para el ser humano. Aun así, Martijn Weijtens, asesor veterinario del Ministerio de Agricultura holandés, considera necesario combatir el virus, pues existe el riesgo de mutación en la variante agresiva, muy patógena, que apareció en Holanda en el año 2003.
Algunos tipos de la variante H7 causan una mortandad a gran escala entre las aves. En el 2003, el sector de la avicultura en Holanda fue azotado por la variante H7N7, la cual no sólo era peligrosa para las aves, sino también para el ser humano. Durante las operaciones de sacrificio de los animales, 19 personas resultaron contagiadas y un veterinario falleció víctima del virus.
El actual brote de gripe aviar se produjo en una zona de alto riesgo, donde se concentra gran parte de la avicultura, ya que muchos de los 95 millones de aves de corral de Holanda se encuentran en la región en cuestión. Esta gran concentración aumenta la vulnerabilidad del sector al darse brotes de enfermedades contagiosas como la gripe aviar. De resultar afectada una gran cantidad de granjas, el sector sufrirá enormes pérdidas.
Después del brote del 2003, fue necesario sacrificar unos 30 millones de aves en más de 1.300 granjas, con pérdidas totales de aproximadamente mil millones de euros. Pese a que, en aquel entonces, la Unión Europea pagó una compensación de 85 millones de euros, el sector sufre aún las consecuencias de ese brote. Economistas pronostican que, en caso de que se produzca otro brote importante, el sector se verá en serios problemas financieros.
Desde ese desastroso año, los granjeros permanecen alerta para evitar nuevos brotes, y se creó un sistema intensivo de control para realizar inspecciones anuales en todas las granjas. Hasta la fecha, todo indica que el sistema funciona, pues la reciente variante del virus en Voorthuizen se halló durante una de esas inspecciones regulares. Gracias a su pronta detección, el Ministerio de Agricultura espera poder evitar una mayor propagación del virus.
Para excluir cualquier riesgo, se decidió sacrificar inmediatamente todas las 25.000 aves de la granja afectada, y se prohibió el transporte de estiércol, animales y productos de origen animal en un radio de tres kilómetros alrededor de la granja. Así mismo, se suspendieron todas las ferias y mercados de aves. Si bien aún no se ha establecido el origen del brote, los visitantes de las granjas en la zona afectada se someten a severas medidas higiénicas.