La mayoría de las enfermedades reumáticas tiene que ver con las articulaciones y los huesos. Pero existen también afecciones reumáticas o síndromes de dolor de los tejidos blandos como músculos, tendones o ligamentos. Una de esas enfermedades es la fibrositis, pero se trata, tanto para el médico como para el paciente de un terreno confuso porque el paciente siente toda clase de molestias, mientras que el médico no encuentra nada, lo que ha dado motivo a fuertes discrepancias sobre este cuadro clínico.
Antiguamente, muchos médicos opinaban que, si no encontraban ninguna causa concreta durante el reconomiento, no había realmente una enfermedad. De ahí que a la fibrositis y a otros síndromes de dolor crónico se les denominara reuma sicógeno o, en términos más sencillos, enfermedad imaginada o sugestión. En 1990 el Colegio Estadounidense de Reumatólogos reconoció a la fibrositosis como un cuadro clínico en sí.
Los criterios que se manejan para el diagnóstico de esta enfermedad, a la que también se le denomina tendomiopatía, son: dolor crónico en todo el aparato motor, y dolor opresor en, al menos, 11 de los 18 puntos de presión, descritos con gran precisión. Estos puntos se encuentran especialmente en zonas donde se unen los tendones a los músculos, y en las protuberancias óseas. La mayoría de los síntomas que aparecen en la fibrositis, como cansancio, perturbación del sueño y rigidez, no forman parte de los criterios diagnósticos que también pueden darse en muchas otras enfermedades.
La fibrositis aparece sobre todo en mujeres de edad madura. En Noruega una investigación reveló que una de cada 10 mujeres entre 20 y 50 años ya sufre fibrositis en mayor o menor medida. Según otros cálculos estadounidenses, más del 10% de los pacientes que consultan a un reumatólogo tienen ese síndrome. 0 sea que no se trata en absoluto de una enfermedad rara.
La descripción de los síntomas conlleva siempre el riesgo de que muchas personas reconozcan uno o más de esos síntomas y crean que padecen ese sindrome. Esto puede provocar una decepción ya que no es fácil el diagnóstico. Ni la radiología, ni el reconocimiento eléctrico de los músculos ni ningún análisis de laboratorio encuentran anomalías. El médico tendrá que juzgar ateniéndose al transcurso de los síntomas y al dolor de opresión en los puntos conocidos. Y el médico deberá estar dispuesto a reconocer este cuadro clínico.
Suele comenzar con una sensación de cansancio, dolor y rigidez muscular. Los dolores pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo. El paciente ingiere toda clase de calmantes para el dolor y, finalmente, llega a desesperarse, particularmente si el médico no encuentra ninguna causa. La historia de la fibrositis se caracteriza por dolor y un largo martirio de exámenes y de visitas de un hospital a otro.
El dolor es un fenómeno subjetivo. Uno mismo lo experimenta con toda precisión, mientras que para otra persona es imposible medirlo. Pero el dolor es también engañoso.
Si se estimulan las terminaciones nerviosas, la señal de dolor llega al cerebro a través de la médula espinal. En un segundo estímulo, que puede ser mucho menos fuerte, las células nerviosas "recuerdan" el estímulo anterior y lanzan una señal mayor de lo que en realidad debería ser. Experimentamos tales efectos de 'recuerdo' cada vez que hacemos los mismos movimientos. El dolor crónico puede ser reforzado con tanta intensidad en la médula espinal que incluso los mínimos estímulos de dolor llegan en forma de intensas señales al cerebro.
Es fácil confundir la fibrositis con las siguientes enfermedades o síndromes: síndrome de fatiga postvírica que puede aparecer después de haber sufrido infecciones víricas; encefalomielitis miálgica, y el síndrome de dolor miofacial que se expresa generalmente en dolor en la pelvis y en los hombros. Con los criterios mencionados, el reumatólogo intentará establecer el diagnóstico acertado. Y también sabrá que para ninguno de los cuadros clínicos anteriores existe un tratamiento efectivo.
Para muchos pacientes de fibrositis es un alivio saber que realmente padecen una enfermedad y que no la simulan o imaginan. Luego viene lo difícil. Evitar el estrés, procurar tener una buena alimentación y un buen tratamiento fisioterapéutico. Realizar ejercicios de relajación y administrarse calor son más o menos las posibilidades de tratamiento que existen. Es importante que deje de tomar calmantes para el dolor.
Debido a que la fibrositis va acompañada a veces de depresiones, se prescriben medicamentos antidepresivos, con los que hay que tener mucha cautela. A pesar de todas las medidas citadas, los pacientes no se suelen librar de las molestias pero si tienen en cuenta que sirven para aceptar mejor la situación, eso les ayudará a sobrellevar mejor el problema.
Etiqueta: actualidades, America Latina, derechos humanos, economia, entrevistas, europa, Holanda, internet, latinoamerica, noticias, onu, Paises Bajos, paz, politica, radio, radio nederland, unesco, unicef