Los problemas de espalda comenzaron cuando el ser humano se hizo bípedo, es decir cuando comenzó a caminar. La columna vertebral no está calculada realmente para soportar las enormes fuerzas que actúan sobre los discos vertebrales. Por otra parte, determinados movimientos pueden producir fisuras en los músculos y tendones que mantienen unidas las vértebras. No es de extrañar que surjan problemas.
Al decir "columna vertebral" parace que se esté hablando de un firme y sólido pilar, pero en realidad se trata de un montón de vértebras sueltas, colocadas unas encima de otras, con protuberancias o salientes para las conexiones de los músculos que las unen. Entre esos discos vertebrales hay una especie de almohadillas elásticas. Pues bien, esos discos o vértebras, no só1o tienen que permanecer unidos, sino que tienen que hacer posible la flexión en todos los sentidos. Por eso no es de extrañar que casi todo el mundo tenga o haya tenido alguna vez dolor de espalda. Si se trata de un dolor repentino y muy fuerte no será en general una hernia, sino lumbago, fácil de diagnosticar si el paciente no ha tenido antes una molestia semejante. Pero cuando una persona padece varios años dolores de espalda y, de repente, ese dolor se vuelve muy intenso, es probable que se trate de una hernia.
Tomemos el caso de un profesor de gimnasia, de 45 años de edad. Durante muchos años había tenido molestias de espalda, que se fueron agravando con el paso del tiempo. Ni siquiera se atrevía a pronunciar la palabra "hernia", porque una dolencia semejante significaría el fin de su carrera. En un partido de balón-volea saltó dando un giro al cuerpo y, antes de tocar suelo, sintió un agudo dolor en la parte baja de la espalda que le impidió ponerse normalmente en pie; la columna vertebral siguió extrañamente girada y le fue imposible seguir jugando. Acostado sentia menos molestia, pero la tos y los estornudos le producían un indescriptible dolor. Tampoco le era posible reir, y no era sólo por no haber motivo alguno para reirse en ese momento.
El paciente fue trasladado al servicio de urgencias de un hospital. Temía que le fueran a operar inmediatamente, pero los médicos vieron la situación con más optimismo, ya que no vieron huella alguna de hernia, sino un típico caso de lumbago. El tratamiento consistió en reposo en cama y un relajante muscular durante una semana. Para evitar la repetición del caso, se recomendó al paciente practicar ejercicios especiales para fortalecer los músculos dorsales.
Las vértebras de la columna están unidas por un complejo de músculos largos y cortos. Si ese conjunto recibe una sobrecarga en una zona determinada, surgen irritaciones en los tendones. Así se origina algo comparable con el llamado codo de tenista, de efectos muy dolorosos y persistentes. Pero si uno de esos pequeños músculos sufre una tensión excesiva puede surgir una fisura o una hemorragia en el tejido muscular. Y eso es precisamente el lumbago: dolor intenso pero local. En principio, el dolor de lumbago no suele irradiar a la pierna, lo que sí que sucede si se trata de una hernia, que transmite el dolor incluso hasta el pie.
La hemorragia muscular se cura en, aproximadamente, una semana.Los ejercicios especiales para los músculos dorsales pueden fortalecer considerablemente la columna vertebral, aunque el carácter de esos ejercicios es distinto para cada persona. Dependerá de qué parte de la columna se ve afectada por un trabajo más intenso, pero tambien de la fuerza y las posibilidades de la persona en cuestión. Además, no se trata sólo de los pequefios músculos situados a lo largo de la columna, sino también de los abdominales y los dorsales. La columna vertebral se puede comparar con el mástil de un barco: no se mantiene erguido por sí mismo, sino que necesita la ayuda de cabos. En el cuerpo humano los cabos son los músculos abdominales y los dorsales largos.
La sobrecarga local prolongada de la espalda puede provocar también ciática. Se trata de un dolor que irradia fuertemente a la parte posterior de la pierna. El dolor es consecuencia de la presión que sufre el nervio ciático, derivada generalmente de inflamaciones junto a la columna vertebral. También la ciática se cura con el reposo y se puede evitar con ejercicios fisicos apropiados. Finalmente, la columna vertebral misma puede resultar dañada, dando lugar a la hernia. Pero eso ya exige otro comentario.
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