El control de la natalidad ha sido una de las preocupaciones de los seres humanos, y desde luego, constituye un aspecto de la asistencia sanitaria de creciente importancia.
La famosa "píldora" anticonceptiva, supuso un acontecimiento sin precedentes en la búsqueda del método ideal, y desde su aparición, millones de mujeres la han usado y siguen haciéndolo. Sin embargo las investigaciones al respecto avanzan, en el afán de perfeccionar el método, buscando nuevos modos de aplicación, cada vez más cómodos, y lo que es más interesante, con los menores efectos secundarios posibles. Fruto de estos avances es el "parche anticonceptivo", como alternativa a la clásica píldora, por su mayor confort y facilidad de uso.
El parche anticonceptivo
El parche, basa su acción, igual que la píldora, en la administración de sustancias (estrógenos y progesterona, combinados) que inhiben la ovulación, y provocan cambios en el moco cervical, de manera que se dificulta la llegada de espermas al útero.
La novedad de los parches, viene dada porque se colocan en la piel, y el cambio es semanal, lo que constituye una mayor comodidad, el menor riesgo de olvidos, y elimina la sensación, que algunas mujeres tienen cuando toman la píldora, de estar "llenándose de pastillas".
El parche es una lámina lisa y delgada, de unos 3 o 4 cm., que se colocan adhieren a la piel, a través de la cual se absorben las sustancias que contiene.
Los envases se presentan con 3 parches, que se colocaran durante tres semanas consecutivas, cada vez uno, quedando la semana cuarta libre, en la que aparecerá la menstruación.
Cómo se usan:
Los parches se colocan en la piel, bien en la zona de los glúteos, el abdomen, la espalda y los brazos, cuidando siempre de no colocarlo sobre las mamas.
Se aplica sobre la piel limpia y seca, asegurándose de que los bordes quedan bien pegados. Una vez que está colocado permite la ducha, el baño, nadar, hacer deporte, y cualquier otra actividad, pues resiste muy bien condiciones de humedad, sin desprenderse.
El tratamiento se inicia el primer día de la menstruación, es decir, durante las primeras 24 horas del sangrado se coloca el primer parche.
A la semana siguiente se efectúa el cambio, sustituyendo el parche, y del mismo modo la tercera semana. Así por ejemplo, si el primer día de la menstruación es Lunes, y nos colocamos el primer parche, lo cambiaremos durante otros dos Lunes consecutivos. Al terminar el tercero habrán pasado tres semanas, y a la cuarta, en la que no se usa, aparecerá la regla.
Independientemente de cuando aparezca ésta, el tratamiento debe iniciarse de nuevo el siguiente Lunes, incluso aunque aún se esté sangrando.
De este modo se obtiene, igual que sucede con la píldora, un ciclo de 28 días.
Observaciones de interés
Cómo se ha apuntado, el parche representa la ventaja de minimizar los olvidos, tan frecuentes en la toma de la píldora.
Una vez colocado, elimina el estar pendiente de la "toma" durante una semana, lo que redunda en comodidad de la usuaria. No obstante es conveniente observar cada día que sigue bien colocado.
Si olvidamos cambiar el parche durante uno o dos días, se debe aplicar en cuanto lo recordemos, y no es necesario aplicar métodos anticonceptivos coadyudantes; ahora bien, si el olvido sucede en la primera aplicación tras la semana de descanso (en la que se presenta la regla), debemos tomar esto cómo un ciclo interrumpido, y por lo tanto sin efectividad anticonceptiva, así que aplicaremos otros métodos al menos durante la primera semana. (preservativos, espermicidas, etc).
En este último caso se debe considerar el día de la aplicación tras el olvido, como un ciclo nuevo, por lo que el cambio siguiente será atendiendo al día de la colocación tras el olvido.
En otras palabras, consideraremos que hemos empezado un ciclo totalmente nuevo, sin tener en cuenta el día en que lo cambiábamos antes de ese "olvido".
Si el parche se afloja o se despega parcialmente de la piel, se debe recolocar convenientemente o bien usar otro nuevo, sin que haya que hacer ningún cambio en los días, siempre que no haya estado "despegado" más de 24 horas. Si han pasado más horas hay que actuar como en el caso del olvido, es decir iniciar un nuevo ciclo con un nuevo parche, y durante la primera semana usar métodos coadyudantes para evitar el riesgo de embarazo.
Siguiendo estas observaciones, los parches anticonceptivos se revelan cómo un método seguro y cómodo, con la misma eficacia que la píldora, es decir alrededor del 99 %.
También es necesario observar que, como los anovulatorios orales, presentan contraindicaciones, que veremos en un próximo capítulo.
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