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Adicción a Internet IV

¿Internet causa adicción o los adictos usan Internet? Apuntes finales

Dr. Roberto Balaguer Prestes*

13-05-2008

Las adicciones psicológicas se han relacionado más bien con el control de los impulsos, en conductas compulsivas. Tomando una clasificación adscribible a las drogas ubicaríamos la adicción a Internet como una droga no tóxica, dado que no altera la conciencia del individuo y no es ilegal.

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Clasificación de la adicción a Internet
Las adicciones psicológicas se han relacionado más bien con el control de los impulsos, en conductas compulsivas, como por ejemplo el juego patológico. El término de adicción se ha referido en el DSM IV, el Manual de Diagnostico y Estadistico de los trastornos mentales, a las adicciones a sustancias psicoactivas (ej. cocaína, marihuana, etc.).

Tomando una clasificación adscribible a las drogas ubicaríamos la adicción a Internet como una droga no tóxica, dado que no altera la conciencia del individuo, legal, en contraposición a las ilegales: marihuana, cocaína, heroína, etc.; con la salvedad de que en algunos países está prohibida (aproximadamente 45), lo cual la tornaría potencialmente ilegal.

Desde otro punto de vista, Internet entraría dentro de una adicción psicológica y no física, la dependencia sería psicológica y se observarían fenómenos de tolerancia a la droga, ya que los tiempos de conexión suelen ir en aumento a medida que se iría instalando la adicción. Los tipos de consumo actuales de drogas que suelen dividirse en experiencial, ocasional y dependiente se encuentran en la misma línea que la utilización de Internet.

Uno de los hallazgos más interesantes a este respecto tiene que ver con que en Internet, así como en otras drogas, existe un sector que ha consumido y se ha retirado, por diferentes razones, entre otras, por cierta desilusión que ha atrapado a varios ex-usuarios (Wyatt, 1999; Katz, James E and Aspden, Philip,1998). Una dimensión sociológica importante para nuestro país, es que es un objeto aún caro hoy, y para el cual no hay posibilidad de tráfico.

¿Internet causa adicción o los adictos usan Internet?
"Es necesario recordar ciertas evidencias:
1. La primera es que la droga existe sin el toxicómano. El objeto droga, materia inerte, existe, ha existido en todos los tiempos, en todos los lugares;
2. Frente a este objeto, la actitud del hombre es variable dependiendo del ámbito, la ideología, el lugar, el momento sociocultural;
3. Dentro de un mismo contexto cultural, la actitud de los individuos es variable, según la vulnerabilidad personal ligada a la propia historia del sujeto frente a la falta;
4. Toda falta en el ser humano remite a una falta arcaica, en esta remisión se sitúa la especificidad de la dependencia humana. Hemos resumido esto en la siguiente ecuación: el reencuentro de un producto, una personalidad y un momento sociocultural". (Olievenstein, 1998, 9).

¿Estas evidencias son aplicables por entero al caso de Internet?
Las caracterísiticas de accesibilidad permanente de Internet hacen de ella una droga en el sentido que venimos utilizando con características diferentes a otras.

El anonimato le confiere a la red un carácter facilitador también de la adicción, en la medida que el control social, es escaso o nulo. No hay nadie que a uno lo vea desarrollando esa adicción. En el caso por ejemplo del juego compulsivo, es notorio que la accesibilidad permanente hace de ella un claro reforzador de la conducta adictiva o más bien compulsiva en este caso. La falta de toxicidad y efectos secundarios también contribuye, junto a la baja del precio de la conexión.

Richard Davis (1997) ha propuesto el término Uso Patológico de Internet (Pathological Intenet Use). Para este autor estos sujetos no hubieran mostrado patología de no existir la red. Sostiene que a pesar de cierta psicopatología previa, no habrían encontrado la forma de tramitar esa angustia de aislamiento. Internet ha sido para ellos una salida al mundo externo de esas fuentes conflictivas.

La falta de "control social" en la red, permite con esta droga llevar a cabo determinados actos sin vergüenza y abordar elementos inaccesibles anteriormente (casinos y pornografía 24 hrs, etc). La red tiene aspectos identificables diferentes a tecnologías previas, que permitiría determinadas funciones de satisfacción libidinales como narcisistas en el ágora electrónica (Rheingold, 1993) siendo esta división a efectos teóricos, ya que consideramos que ambas está intimamente ligadas a la hora del encuentro en el ciberespacio.

Las motivaciones conscientes pueden apuntar hacia un plano objetal mientras que a nivel inconsciente puede haber una búsqueda de satisfacciones más narcisistas.

Por otro lado el propio medio, tiene sus características que resalta determinados aspectos y va en detrimento de otros, como por ejemplo, la satisfacción de escribir en un post, foro, o una lista de por sí tiene un efecto terapéutico, en el sentido que otorga a quien lo hace la sensacion de ser "escuchado" o leído por el otro.

Ésta es una situación generada por el medio, a diferencia por ejemplo de la televisión donde el grado de interactividad es nulo, o al menos escaso (Levis, 1997; Piscitelli, 1995).

Dentro de las satisfacciones libidinales sobresalen el cibersexo y los amoríos online, así como las necesidades de vinculación social, junto también a las famosas "war flames", que vehiculizan la agresividad (1).

Gwinnell (1999) ha señalado cómo durante la Segunda Guerra Mundial y en Vietnam muchas mujeres se enamoraban de los soldados por carta y luego establecían relaciones cercanas. Los aspectos sociales de intercambio con los otros se vuelve muy estimulante y reforzador de las conductas adictivas, haciendo difícil encontrar un momento para detenerse. (Suler 1996, Young 1996). Este aspecto "social" de la red habilita también a poder satisfacer necesidades con objetos self como los descriptos por Kohut (1971) de variadas formas.

Pareciera claro que Internet no causa, sino que es facilitador de un proceso, que puede despertarse dadas las caracteristicas del entorno. A este respecto la descripción de los casinos que hace Greenfield (1999) resulta interesante para ver el nivel de parecido con la situación en el ciberespacio. Lo facilitador lleva a que sujetos proclives, con esta droga podrían caer en la adicción, que de no existir, probablemente no serían adictos.

Algunos apuntes finales
La red entre otras cosas provee de ciertos aspectos que la tornan un objeto de "fascinación" (Smit, 2000), lo que la hace susceptible a engarzarse con una adicción. Internet tiene cualidades reforzadoras similares a los "slots machines" o a los videojuegos.

El término de adicción, término anglosajón que Mc Dougall (2) introdujera para suplir al de toxicomanía, en francés, ya que para ella describe mejor el problema adictivo, y el concepto de objeto "transitorio" parecen en algún sentido adecuados para comprender la adicción a Internet. A pesar de ello, como hemos visto este tipo de adicción pareciera ser más compleja, pudiendo no entrar dentro de esos parámetros.

Si bien Internet en parte, aparta al sujeto de los objetos (Kraut et al, 1998), quedando sumido en un mundo narcisista de placer, la situación no culmina ahí y muchas veces el camino es de retorno a lo social. La computadora en este caso podría servir como una defensa frente a los "peligros externos", protegiendo entonces a un yo vulnerable del contacto físico "real" con los otros.

En otro orden, no es claro que pasado el efecto de la droga la depresión reaparezca aún con más fuerza; el vacío luego de la salida del estado de intoxicación.

La autoestima inflada, se va deteriorando en el caso de la droga común, pero ¿sucede lo mismo con esta? La droga da protección al yo débil, operando como un parche frente a una realidad vivida como intolerable, la realidad de los afectos y representaciones desagradables que acechan. El objeto droga es un objeto externo que viene a calmar supliendo la falta de un objeto interno bueno, pero en muchos casos pareciera obrar también como un objeto transicional (Suler, 1996) y no "transitorio".

Comparte con otras drogas la percepción de ser como un objeto ideal, con atributos mágicos, y la ilusión de que su incorporación promete cambios, que pueden pasar por la búsqueda de "creatividad", negando los efectos destructivos, acercándolo a la concepción de "objeto transformacional" descripto por Bollas (1987).

En otra línea, pensamos que Internet pemite la expresión de determinados aspectos latentes, dormidos, patológicamente instalados que no tenían cabida anterior en otros ámbitos o espacios culturales. En este sentido consideramos que Internet "crea" una nueva dimensión adictiva en la medida que no había anteriormente instrumentos que permitieran el despliegue de determinados aspectos del self o de la personalidad, fuera del control social. Internet habilita a esas adicciones, les da cabida cultural, es un instrumento asequible para ello. En una sociedad donde la mirada, lo escópico está archipresente, Internet permite la participación voyeurística, la posibilidad de acceso a ideas, pensamientos, sentimientos, sin los riesgos que esto conlleva en el cara a cara. (King, 1996).

La sensación de ser uno mismo, infinitamente reportada por los adictos a Internet, es una sensación poco común en una sociedad temerosa del encuentro cercano, signada por el Sida, la violencia y lo comunitario en declive. La mayoría de los efectos desagradables de las drogas conocidas como ser: alucinaciones, taquicardia, hipertermia, fallas en la coordinación motora, alteración de la imagen corporal, etc. no se encuentran presentes en este caso. Sí presenta un síndrome de abstinencia caracterizado por intensa angustia y ansiedad, una preocupación permanente por el objeto, irritabilidad y una necesidad compulsiva de retomar la conexión, que marca la dependencia. En el caso de Internet no hay tanto una pérdida de conciencia como una búsqueda de alternativas a las frustraciones de la vida real.

La cuestión de las edades de riesgo no es un tema que haya aún sido estudiado profundamente, pero es claro que es una droga accesible a partir de muy tempranas edades. Para culminar esta presentación quisiera evocar un párrafo de Turkle (1993) que ubica la temática en cuestión en un campo propicio para el debate.

"Las posibilidades que el medio ofrece para proyectar tanto aspectos conscientes, como inconscientes del self, sugiere una analogía entre los MUDS y la psicoterapia. El objetivo de la psicoterapia no es por supuesto, simplemente proveer de un espacio para el 'acting out' que expresa nuestros conflictos, sino para construir un ambiente contenido y confidencial para 'elaborar' (working through) asuntos no resueltos. La distinción entre acting out y elaboración es crucial para pensar los MUDS como espacios para el crecimiento personal.

Es entonces en el contexto de esa distinción que la muy discutida cuestión de 'MUDs addiction' debiera ser situada". Para Turkle la acusación de ser "adicto" a la psicoterapia o a los MUDS es justificada cuando en lugar de promover un desarrollo personal y crecimiento, se transforma en un instrumento de repetición, y no de elaboración.

Probablemente éste sea uno de los puntos que separe las aguas, y pueda, según donde uno se ubique, teñir como señalábamos al comienzo del trabajo, siguiendo a Giddens (1992) todo el campo de las actividades del hombre como potenciales adicciones, en una proliferación infinita de síndromes (Chocano, 2001) o adoptar algún otro tipo de postura frente a las nuevas realidades "reales" y "tecnológicas".

Dr. BalaguerNOTAS:
(1) Flame-wars o guerras incendiarias se han dado en llamar a las discusiones de tono agresivo elevado, muy frecuentes en la red.
(2) Entrevista a Joyce Mc Dougall (1994). Revista Zona Erógena ZE Inv. 94., Buenos Aires.

*Roberto Balaguer Prestes, psicólogo uruguayo. El presente artículo ha sido tomado, con la autorización de su autor, del libro titulado "La adicción a Internet".

Radio Monte CarloAgradecimiento especial de RNW a nuestra asociada Radio Monte Carlo de Montevideo, Uruguay por la colaboración en la producción de la versión en audio de este tema.

Etiqueta: adicción, dependencia, Dr. Roberto Baalguer Prestes, Internet, Radio Monte Carlo

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