El catedrático Rudi Westendorp de la Universidad de Leiden opina que nunca se debería decir que una dolencia es "normal para una determinada edad". "A medida que la población se vaya haciendo mayor, algunas dolencias, características para gente de una edad avanzada, se presentarán con mayor frecuencia. Estas dolencias deben ser investigadas y tratadas, si es posible. Hoy en día demasiadas dolencias de la tercera edad son consideradas normales".
Desde hace 25 años, la Universidad de Leiden está estudiando a un grupo de más de 500 personas mayores de 80 años. Uno de los temas de investigación más importantes en este estudio es por qué los ancianos sanos son tan enérgicos. De esta investigación los gerontólogos podrán aprender mucho sobre dolencias relacionadas con la edad, como huesos frágiles, sordera, ceguera, y otros
Westendorp explica que una gran mayoría de estas personas muy ancianas, más del 80 por ciento, no está harta de la vida. A pesar de las incomodidades físicas, se trata de gente que valora la vida. Por esa razón es muy importante combatir las enfermedades relacionadas con la vejez.
En Holanda la expectativa de vida para hombres es de alrededor de los 76 años. Las mujeres superan fácilmente los 80 años. En los últimos 50 años, la expectativa de vida aumentó en cinco años para hombres y en nueve para las mujeres. Y seguirá aumentando... la gente se hará cada vez más mayor. Al mismo tiempo, las enfermedades típicas para ancianos serán un problema creciente.
Gran parte de las investigaciones corrientes se concentran en dolencias que son "normales para personas de mediana edad".
Westendorp señala que dolencias como diabetes, problemas cardíacos y cáncer afectan sobre todo la gente entre 40 y 50 años. En los últimos decenios, se logró un enorme avance en la lucha contra esas enfermedades. Pero cuando los pacientes se han curado y gracias a ello alcanzan los ochenta años, ya no reciben ayuda, porque se considera normal que de repente uno se vuelva sordo. Se les manda a casa con un aparato de escucha que no es muy satisfactorio y san se acabó. La "presbiacusis", la sordera relacionada con la edad avanzada, no ha sido investigada, y por eso nadie conoce realmente su origen. Imagínese, dice Westendorp, que uno pudiera tomarse una pastilla a los 80 años, que previene la sordera a los noventa... no estaría nada de mal, ¿verdad?
El profesor Westendorp reprocha a sus colegas médicos el desinterés por los ancianos. Westendorp sabe que su punto de vista no beneficia precisamente su popularidad, pero es obvio que tiene algo de razón. Gente de 80 años ya no es atractiva. Es más prestigioso curar un paciente de cáncer en la flor de la vida. Un joven y ambicioso especialista no dedica su atención a personas que, de todas maneras, no vivirán muchos años más.
Es una postura bastante controvertida, pero Westendorp está convencido de que esa es la verdadera razón por la que no se investiga lo bastante la salud de las personas mayores.
"Es un error de pensamiento, cree Westendorp, finalmente la gente no muere de edad avanzada, sino de una acumulación de enfermedades. Si esas enfermedades son tratadas, la gente se hará mayor y, además, gozarán más de la vida. Sería una hazaña lograr que una persona de ochenta años de edad tuviera un buen oído por 15 años más. ¡Cualquier especialista podría estar muy orgulloso de ello!".
El catedrático cree que hay tres enfermedades relacionadas con la edad que requieren atención inmediata de la ciencia médica: la sordera, el Alzheimer, y la sarcopenia (distrofia muscular) Esta última dolencia es el mejor ejemplo de una afección que es considerada "normal para la edad". Los síntomas son la rigidez y la debilidad de las articulaciones, lo que en la práctica significa que la gente ya no camina muy bien. Recientemente, los gerontólogos descubrieron que es una enfermedad muscular. Todavía no existe cura, pero los científicos comienzan a comprender las causas. La sarcopenia es el resultado de una pérdida progresiva de un tipo de células humanas específicas, los pericitos, que forman una gruesa capa alrededor de cada músculo humano. Westendorp no descarta que en el futuro será posible conservar o incluso reemplazar estos pericitos.
La enfermedad de Alzheimer requiere especial atención. En primer lugar porque afecta a mucha gente, porque es muy drástica y dramática, y es probable que un remedio esté al alcance.
Los patólogos creen que una infección en el cerebro desempeña un papel importante en el desarrollo de Alzheimer. Por esa razón se realizan estudios clínicos en pacientes que tienen más o menos la edad para tener la enfermedad, pero por alguna razón no la han contraído. Se les da una medicina suave para frenar infecciones (de hecho aspirina), y al cabo de un tiempo hay que ver si esta medicina supone una diferencia.
La Comunicación
La sordera relacionada con la vejez es una tercera dolencia que debería ser objeto de estudio para los científicos. No solamente, porque mucha gente sufre de ella sino porque dificulta los contactos sociales. Westendorp cree que lo más importante es la posibilidad de poder comunicarse con los demás. Mientras que la gente pueda comunicarse con los demás y funcionar en el terreno social, la vida vale la pena.
Envejecer de manera exitosa se logra junto con otros, concluye Rudi Westendorp.
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