La interpretación de los sueños es tan antigua como el hombre. Es comprensible, ya que quien tiene una experiencia de este tipo intenta encontrarle un significado. Una cosa es segura: soñar es experimentar una vivencia. La pregunta es si esa vivencia tiene un significado. Se puede tratar también de un fenómeno puramente aleatorio.
Durante los sueños se desarrolla en el cerebro una actividad eléctrica que también alcanza la zona encargada de la información visual. Por ello se crean imágenes completamente aleatorias, que son ordenadas y provistas de contenido por el soñador. Esta es una teoría, pero existen más, comenzando por la del famoso siquiatra vienés Sigmund Freud, quien opinaba que todo sueño tiene un significado sexual.
Los sueños se producen principalmente durante períodos relativamente cortos, en inglés llamados REM, o de movimientos rápidos de los ojos durante el sueño. El período que dormimos se divide en diferentes estadios. Los sueños ocurren en un lapso que oscila entre algunos minutos hasta un cuarto de hora, entre períodos más largos en los que dormimos profundamente.
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Durante unos minutos se sueña intensamente, y ocurren dos cosas: o despertamos inmediatamente o caemos de nuevo en un profundo sueño. Cada ciclo, -de ensoñación a sueño profundo- dura aproximadamente noventa minutos. Nunca más, y a veces menos. En principio, necesitamos de cuatro a cinco de estos ciclos por noche, pero varía de una persona a otra. También la misma persona, en diferentes circunstancias, puede mostrar diversos patrones de sueño.
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Ésta y otras experiencias por el estilo han servido siempre para confirmar la idea de que un sueño transcurre en un instante. Pero investigaciones posteriores, en las que las personas eran repentinamente despertadas para que dijeran, según ellas, cuánto había durado el sueño que acababan de tener, demostraron que la duración de los sueños, tal como lo había experimentado el soñador, y la duración del tiempo de ensoñación medido, por regla general coincidían.
Es posible medir los diferentes estadios del sueño. Un encefalograma puede detectar cuándo se ha dormido una persona. La actividad cerebral se vuelve regular y lenta. Se produce un ritmo lento, en el que las ondas se hacen mayores, en la medida que el sueño es más profundo. Con el análisis de las ondas cerebrales se puede determinar el estadio del sueño. También se puede determinar si alguien se encuentra en el ciclo de ensoñación. Entonces el electroencefalograma es más irregular y la actividad cerebral más rápida.
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Sobre el contenido de los sueños, poco podemos decir. A veces son tan reales que le tenemos que buscar un significado. Es muy probable que en el subconsciente nuestros deseos y frustraciones ejerzan influencia sobre el contenido de los sueños. Todo el mundo ha experimentado alguna vez que un sueño tiene un contenido premonitorio. Esto no quiere decir que todos los sueños son premonitorios. Antes que nada se trata de una mezcla de impulsos eléctricos aleatorios e interpretaciones inconscientes.
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