La enfermedad de Parkinson es, después del mal de Alzheimer, la enfermedad degenerativa más frecuente del mundo, y afecta a entre 16 y 19 personas por cada 100 mil habitantes en el mundo entero. Es una dolencia progresiva para la cual todavía no hay cura. Se degeneran principalmente los sistemas que tienen que ver con el movimiento. Las células cerebrales de estos sistemas tienen un neurotransmisor que se llama dopamina y esta se encuentra disminuida en todos los enfermos que padecen esta enfermedad.
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Este neurofisiólogo afirma que el Parkinson se caracteriza por problemas motores. El principal síntoma es el tremor en reposo que todos conocemos, tanto de manos como de piernas, y empieza en la mayoría de casos unilateralmente, para luego pasar al otro lado del cuerpo.
El tremor es lo que se conoce como "tembladera". Al paciente le empiezan a temblar las manos y las piernas cuando se encuentras en reposo. Mientras está caminando, el tremor se pierde un poco, pero en etapas tardías o en etapas número cinco de la enfermedad, el temblor se presenta también durante la marcha y dificulta la calidad de vida del paciente. Además, las personas pierden la capacidad de caminar en los estados más avanzados.
Otra de las características motoras que tiene es la acinesia, o rigidez muscular, y la bradicinesia, que es la dificultad para iniciar movimientos. Existen muchas personas que tienen este padecimiento en etapas medianas de la enfermedad, en las que les cuesta iniciar un movimiento: quieren levantarse de una silla, y no pueden; desean empezar a caminar, y no pueden; pero, una vez que les ayudan, lo hacen de una manera relativamente normal.
Antecedentes
Esta enfermedad se conoce desde 1817, y fue descrita por primera vez por el científico inglés, James Parkinson. El investigador describió en un libro a seis pacientes que tenían esas características. Sin embargo, fue Jean Martin Charcot quien acuñó el término de enfermedad de Parkinson, luego de 60 años de su descubrimiento.
La enfermedad de Parkinson es discapacitante; en las etapas tardías las personas terminan en la cama y se les debe ayudar para alimentarlas, ya que presentan problemas para tragar. A la vez, en muchos de los casos de Parkinson se presentan problemas cognitivos y algunos llegan hasta las demencias seniles, tipo Alzheimer.
Es importante destacar que en el 90 % de los casos, la enfermedad empieza después de los 60 años. "Cuando decimos que empieza, no quiere decir que ahí empiece, sino que ahí es donde los síntomas mencionados son más evidentes", enfatiza el Dr. Fornaguera. Y ese es uno de los grandes problemas de este mal, debido a que cuando ya los síntomas son evidentes, más del 80% del sistema "nigroestriatal" está destruido. El cerebro tiene un grupo de células nerviosas responsables de producir dopamina, un neurotransmisor básico para el control de los movimientos y la transmisión del impulso nervioso. Estas neuronas se congregan en una estructura denominada sustancia negra que se sitúa en los ganglios basales. Es muy difícil recuperar a esos pacientes. Cuando casi todo el sistema está ya destruido, es complicado restablecerse.
Esto es lo que hace que el tratamiento de la enfermedad sea simplemente sintomatológico y por supuesto no curativo. La enfermedad no tiene cura hasta el momento.
Influencia genética
El Parkinson se ha asociado en los últimos años por lo menos con 8 genes de susceptibilidad, y en el 2007 aparecieron dos genes más. Las personas que tienen esos genes son más propensas a desarrollar Parkinson, y esos genes hacen que la enfermedad aparezca antes de los 60 años. Se identificaron casos de personas con Parkinson a los 30 años en poblaciones alemanas o italianas. Incluso se descubrieron algunas personas con ese padecimiento a los 25 años de edad.
Existen por lo menos 17 tipos de parkinsonismos, que no es este Parkinson que es el que se conoce como la enfermedad de Parkinson.
Las causas del Parkinson idiopático que no son genéticas, aunque existen factores de riesgo genético, podrían ser muchas. Existen varias hipótesis, y la que ha sido más apoyada en los últimos tiempos es la de los radicales libres o estrés oxidativo. Paralelamente se han expuesto también hipótesis virales, o sea que hay virus que pueden desencadenar la enfermedad. También se cree que los pesticidas pueden desencadenar el Parkinson, y sobre ese tema existen estudios al respecto. Los contaminantes ambientales igualmente parecen ser un disparador posible de esta enfermedad y, por supuesto, existen también factores nutricionales, que podrían ser pequeños disparadores.
Se recomienda mejorar la nutrición y el ambiente en el cual se vive. l estrés oxidativo es la hipótesis que más fuerza ha cobrado, a pesar de haberse convertido en una moda, pues casi cualquier enfermedad tiene que ver con estrés oxidativo.
Tratamiento
Más del 55 % de los que padecen Parkinson idiopático, tienen otra enfermedad. Padecimientos tales como arteriosclerosis o del sistema cardiovascular, hacen que el Parkinson tenga peor apariencia, porque los síntomas se combinan.
Algunos investigadores han indicado que el ejercicio puede evitar la aparición de la enfermedad. De todas formas, el ejercicio es excelente para prevenir casi cualquier enfermedad degenerativa.
Una vez que se tiene Parkinson, el ejercicio sirve como terapia física para tratar de suavizar los músculos y facilitar el movimiento que se va perdiendo. Pero eso no va a detener la enfermedad o evitarla.
Recomendaciones
Hacer ejercicio, no fumar, tomar licor con moderación, tener una muy buena nutrición. Eso sirve para cualquier cosa, y Parkinson no es la excepción. Todo eso se ha utilizado para la prevención del Parkinson. Lo ideal sería empezar de pequeños y no cuando se tiene 59 años, justo antes de llegar a cumpir los 60.
El tratamiento farmacológico se ha dirigido principalmente al sistema dopaminérgico, que es el que se ve afectado. Se han utilizado agonistas de receptores dopaminérgicos, también se han empleado precursores de la dopamina, y ese es uno de los tratamientos más importantes: la droga L-dopa. Asociados con esta dopamina existen otros neurotransmisores que se ven afectados en el Parkinson un poco más tardío.
Ahora lo que se trata de hacer es una combinación de diferentes fármacos que actúen sobre diferentes sistemas de neurotransmisores y no sólo dopamina, porque en el cerebro todo está conectado.
Intervenciones quirúrgicas
Se han probado algunas opciones quirúrgicas, y hay dos tipos. Una es lo que se llama la estimulación profunda, en la que se hace estimulación eléctrica de dos núcleos que forman parte de los ganglios basales que están afectados por la falta de la dopamina. Se estimula el globo pálido de los núcleos subtelámicos. Esto pretende regular la actividad de estos núcleos ya que, al desaparecer la dopamina, la actividad se desregula. En el cerebro no es que todo tenga que estar activado, o desactivado, sino que hay una regulación entre lo activado y lo desactivado. Al perderse la dopamina, se activan otros sistemas, y hay que estimularlos para que disminuyan su actividad. Los especialistas provocan lo que se llama la estimulación cerebral profunda. Los médicos lograron buenos resultados.
El otro tratamiento quirúrgico son los transplantes. Es un caso extremo por todo lo que implica. Se practican tres tipos de cirugía: se hacen transplantes de la médula suprarrenal del mismo paciente, se obtienen células que producen dopamina y se inyectan en el estriado de la sustancia negra del paciente. Está la que utiliza embriones humanos para obtener células no totalmente desarrolladas. Y el último avance son las células madre adultas provenientes de la médula ósea para hacer también transplantes. Esta última técnica tiene tantos riesgos que se hace con poca frecuencia, tiene un costo muy elevado y todavía se valora si vale la pena el riesgo que corren los pacientes para el éxito que se tiene, que no es mucho.
*Dr. Jaime Fornaguera Trías. Ph.D. en Neurofisiología. Director Programa de Investigación en Neurociencias, Universidad de Costa Rica. Graduado del Instituto de Psicología Fisiológica, Universidad de Düsseldorf, Alemania.
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Etiqueta: acinesia, bradicinesia, Costa Rica, dopamina, Düsseldorf, Enfermedad de Parkinson, enfermedad degenerativa, Jaime Fornaguera Trías, James Parkinson, neurotransmisores, temblor
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