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Apuntes sobre alcoholismo

Rosario Cutillas

20-06-2003

Las ciencias, tanto sociales como médicas se han preguntado qué es en realidad un alcohólico, ya que la definición no es fácil, dada las diferentes etapas por las que pasa un bebedor hasta convertirse en un alcohólico crónico.

cognacUna de las más aceptadas definiciones, la de los profesores Kessel y Walton, señala dos factores fundamentales para determinar que es un alcohólico: "El primero es la bebida excesiva, que implica bebida repetida. Una única caída no connota por sí sola, que se trata de un alcohólico. El segundo elemento es el daño que resulta de la bebida. A no ser que haya daño, una persona puede ser un bebedor excesivo, quizá puede estar en camino del alcoholismo, pero no es un alcohólico" ((Neil kessel y Henry Walton). Ahora bien, para determinar ambas medidas, es preciso delimitar algo mas, ya que lo que para uno es excesivo, para otro puede ser prudente. Esta medida la aporta la dependencia por un lado, y los daños derivados de ella por otro:

La dependencia
La dependencia del alcohol es diferente de otras drogas tales como el opio o la cocaína, ya  que en el alcohol el nivel de tolerancia es mucho menor. Esto significa que las personas dependientes de otras drogas, pueden alcanzar dosis mucho mayores, que para los no dependientes resultarían fatales, sin embargo en el caso del alcohol, los bebedores habituados no necesitan grandes dosis para obtener los efectos deseados. A la larga de todos modos el organismo desarrolla una tolerancia cada vez mayor, a la vez que en bebedores avanzados, esta misma tolerancia puede disminuir a causa de una enfermedad, o una deficiente alimentación, por ejemplo.

La experiencia
Es perturbadora la experiencia de bebedores que de pronto se encuentran mucho más intoxicados, ante una cantidad de alcohol, que creían soportar sin desorganización para sus vidas. Por otra parte es interesante tener en cuenta que el alcohólico, sobretodo aquel que aún no ha desarrollado dependencia física, va a volver en un momento u otro a la bebida, lo que por una parte le va a conducir a la espiral imparable de la dependencia física, en tanto la psíquica ya está instaurada, y el sujeto necesita beber, ayudarse de la bebida para enfrentarse a problemas de la índole que sea, y en definitiva para funcionar con éxito como ser social. Como vemos la dependencia, iniciándose en la esfera psíquica, y quizá precisamente por ello, lleva la situación a una esfera física, reuniéndose entonces los desajustes por ambas partes.

Los daños del tóxico
El alcohol ejerce un efecto tóxico en el organismo, y una de las consecuencias más graves es la desnutrición: Ello ocurre básicamente porque el alcohólico sustituye las calorías de la comida por las de la bebida, y aunque la apariencia en una primera etapa no es visible, esta desnutrición llevará a diversos trastornos, entre los que se encuentra principalmente el hígado. El alcohol causa un efecto tóxico directo sobre las células hepáticas, que en su forma leve puede ser reversible, pasando más tarde a la denominada cirrosis, enfermedad que causa la muerte en el 50 % de los casos. El sistema nervioso es, por otra parte, afectado en una gran medida, y se origina, sobretodo, a causa de la desnutrición crónica del alcohólico; la falta de Vitamina B condiciona lesiones nerviosas tales como temblores, caminar inseguro, desordenes en el sueño, junto a ansiedad, depresión, disminución de los reflejos o falta de concentración, por citar algunas. Por su parte, los síntomas de abstinencia, debidos a la reducción repentina de la ingesta, se instauran de forma insidiosa, en unas horas o varios días, concluyendo con el "delirium tremens"
, la forma más avanzada y de cuadro clínico espectacular, ya que se acompaña de gran agitación y desorientación, junto a la clásica alucinación en donde el paciente ve "bichos" sobre él, ya sean pequeñas arañas o inconmesurables monstruos.

El verdadero problema
Considerando que el alcoholismo es un problema de salud, en realidad el verdadero problema radica en la dificultad, por parte de los pacientes, para reconocer que son alcohólicos. La carrera de los "bebedores" se caracteriza por diversas etapas en las que el sujeto se empeña en demostrar y demostrarse a sí mismo, que es capaz de dejar de beber.  Esta ilusión persiste de forma sorprendente y muchos la persiguen hasta la locura o la muerte. La espiral de la carrera del bebedor se alimenta a sí misma: Por ejemplo el sujeto piensa que de algún modo, algún día será capaz de controlarse, pero nunca es el momento oportuno, bien por problemas que pueda tener, bien por autoconvencimiento.  En algún momento, al hacerse a sí mismos la "prueba", se marcan un límite tipo "a la cuarta copa, paro", pero para esa cuarta copa ya el licor ha hecho sus estragos y sucede entonces que el sujeto se pregunta  "¿De que me sirve parar ahora?". En este punto la autoestima baja tanto, la "solución" se pospone para tan largo plazo, que la espiral como decimos, no hace más que alimentarse y crecer. Otro aspecto a tener en cuenta es que todos los bebedores desean dejar de hacerlo, de manera que en tanto se engañan a sí mismos, las familias se muestran dispuestas a creer en esas promesas expresadas con sinceridad, en tanto la enfermedad no hace más que avanzar.

Tratamiento
Las consideraciones anteriores, interesan en lo que respecta al tratamiento, que si bien requiere de ayuda médica, y con frecuencia con ingreso hospitalario, precisa también del conjunto de amigos y familiares que rodean al paciente. Sirven de muy poco las recriminaciones bienintencionadas como "No tienes fuerza de voluntad" "¿Por qué no bebes sólo una cerveza como todo el mundo", "No dejas de beber porque no quieres". Estas recriminaciones amistosas encierran incomprensión e ignorancia, pues como hemos indicado, el bebedor sólo desea dejar de beber, pero no puede. Simplemente no puede, así que el tratamiento irá encaminado a comprender por parte de quienes le rodean que esto es así, proporcionándole ayuda efectiva. Esta será médica, en el proceso de desintoxicación, con sedantes en un primer momento, que pueden ayudarse más tarde con preparados que hacen de la experiencia de beber algo muy desagradable (cianamida cálcica, por Ej.), pero en realidad lo más importante es el tiempo y la dedicación al paciente, un seguimiento eficaz y una implicación de las personas que le rodean. Por último tener en cuenta que el paciente por lo general, bebe para enfrentarse a un problema, por lo que es precisa la intervención de trabajadores sociales u otros como psicólogos, ya que en tanto no desaparezca el problema (desempleo, pobreza, baja autoestima, o cualquier otra disfunción social), las posibilidades de éxito en el tratamiento se reducen notablemente.

*Rosario Cutillas:
Especialista en Ginecología y Obstetricia (Matrona) por la escuela de Santa Cristina de Madrid (Universidad Complutense).
Diplomada en Educación Maternal por la Escuela de Santa Cristina de Madrid (Univ. Complutense),
Diplomada en Neonatologia y Medicina Perinatal por la Escuela de Santa Cristina de Madrid (Univ. Complutense)
Monitora de educación sexual titulada por la Sociedad Sexológica de Madrid, España

Etiqueta: Cardiovascular, Colesterol, Estrés, grasa, Hiptertensión, infarto, Marcapasos, Medicina Alternativa, Migraña, miocardio, Obesidad, obstrucción arterial, oxígeno, radiaciones, Sedentarismo

Opinión de los lectores:


Julio Rafael Morales, oncajr@yahoo.com, 19-03-2008 - Guatemala

Creo que el alcoholismo es una enfermedad social con implicaciones complejas entre los consumidores y su producción, mediada por la elegante publicidad de sus productos. El impacto entre los jóvenes es severo, y conlleva en ocasiones al uso o abuso de otras sustancias. Considero que en los países en "desarrollo" funciona como un perfecto y socialmente legal "opio" para calmar la angustia existencial y despreocuparnos por las cosas importantes como el daño al ambiente, la pobreza, o la violencia en la sociedad.


Laura, laura@yahoo.com, 18-09-2006 - USA

Very cool design! Useful information. Go on!


catarina fernandez, 27-11-2005 - chile

es malo


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