Obesidad: "Es imposible devolver el genio a la botella". Esta es la firme creencia de la doctora Bárbara Hansen, una prominente científica estadounidense en el campo de la obesidad.
La doctora Hansen, de la Universidad de South Florida en Tampa, se hizo famosa por sus prolongados experimentos con monos. Al someterlos a una dieta permanente y extremadamente rígida, demostró que la obesidad puede ser prevenida y que ello tiene un efecto muy beneficioso para la salud general.
Los cuatro métodos
En términos generales, hay cuatro maneras tradicionales de tratar la obesidad o intentar que las personas obesas pierdan peso. La Dra. Hansen ataca sin piedad los cuatro métodos. "El primero es el cambio de la composición de la dieta; esto no tiene nada que ver con la disminución de peso". La Dra. Hansen se refiere a las dietas que reclaman tener buenos resultados reduciendo la cantidad relativa de hidratos de carbono (como la famosa dieta de Atkins) o aumentando la cantidad de proteínas. La idea que esconden estas dietas es que la persona que las sigue puede comer sin restricción alguna y que, sin embargo, perderá peso. La Dra. Hansen se muestra inflexible: "una caloría es una caloría; no hay ventaja ni desventaja con cualquiera de otras dietas habituales".
El segundo - y muy popular - método para perder peso es el ejercicio físico. "Los hechos no demuestran que se pueda conseguir la pérdida de peso sólo con actividad física". Esto, según la Dra. Hansen, tiene que ver sobre todo con la duración del ejercicio: típicamente, lo que recomiendan los médicos es realizar una caminata rápida durante 30 minutos, cinco días a la semana. Esto es lo que se puede esperar de una persona obesa o con exceso de peso y de mediana edad.
Hay dos problemas con esta teoría: primero, se requiere una enorme disciplina para atenerse a este esquema de entrenamiento, demasiada disciplina, por lo tanto será muy difícil de cumplir. Segundo, caminando 30 minutos diarios se pueden quemar 1000 calorías en una semana. La ingesta diaria normal de un varón adulto sólo para mantener su peso es de 2500 calorías, que al cabo de una semana suman 17.500. Así pues, una reducción de 1000 calorías no va a tener ningún efecto apreciable.
El tercer método para tratar la obesidad es el más radical: la cirugía. La Dra. Hansen explica: "Esto significa, en esencia, limitar la capacidad gástrica y obligar al paciente por medios mecánicos a comer menos". Es muy efectivo, disminuye enormemente el peso y, además, lo mantiene.
"Sin embargo, este método sólo es adecuado para una obesidad exagerada: no es un procedimiento recomendable para lo que podríamos llamar obesidad normal".
Y luego tenemos los fármacos, el cuarto y más nuevo método para reducir peso. Actualmente hay tres fármacos en el mercado que reducen el peso. En un periodo de dos meses, se pierden entre 4 y 8 Kg. "Una reducción de un 5% máximo. De todas formas, el efecto es pasajero y tan pronto como se suspende la medicación se recupera el peso".
¿Prevención?
Todo lo anterior nos hace preguntarnos si no sería mejor, en primer lugar, prevenir la obesidad. Pero, desafortunadamente, nadie sabe cómo hacerlo. La investigación de Bárbara Hansen ha demostrado que la restricción de calorías funciona en los monos de laboratorio, pero las personas no son monos. "No vamos a volver a la época de la pobreza, de la restricción de calorías o incapacidad de conseguir alimentos adecuados".
Esa es la razón por la que la Dra. Hansen pide a las personas que luchan contra la obesidad, que sean realistas. Sencillamente, no es posible convertir a una persona obesa en delgada, pero sí tratar las complicaciones derivadas de la obesidad lo mejor posible. "Eso es lo que podemos hacer. Podemos tratar la hipertensión, la diabetes. Pero la realidad es que no sabemos realmente cómo prevenir la obesidad".
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