La problemática actual planteada por el fenómeno social derivado de los accidentes de tráfico y sus graves consecuencias, hacen que ningún ciudadano pueda mantenerse ajeno al conocimiento de esta realidad y a la opinión que a diario y con la colaboración de los medios de comunicación nos reflejan las cifras y estadísticas que nunca asumimos como propias. Siempre pensamos que el accidente de tráfico es "algo que le ocurre a los demás".
Haciendo gala de las palabras dedicadas a éste problema por el Dr. Alberto Iñón, cirujano pediátrico pionero en la formación sanitaria respecto a la atención inicial al trauma pediátrico (AITP), podríamos decir de la enfermedad accidente que "muchas personas lo sufren, otras sólo lo leen, y pocos somos los que nos preocupamos..." en clara referencia al estudio de sus causas, la biomecánica del trauma y sus aspectos preventivos. Entre estos últimos figura el entendimiento de los accidentes de tráfico como una enfermedad más de nuestra época y la dedicación de recursos a su investigación y concienciación de la sociedad.
Desde este punto de vista debe entenderse la labor del profesional de la sanidad en la información y prevención de accidentes de circulación mediante la detección precoz del riesgo vial asociado al estado de salud del conductor una vez sabido que ésta problemática constituye uno de los retos prioritarios para la salud de nuestro siglo y que la misión a conseguir es considerar los "accidentes" no como hechos fortuitos sino como problemas de salud evitables con la colaboración de todos.
Según fuentes de la Organización Mundial de la Salud se prevé que las enfermedades mentales y las lesiones por accidente de tráfico sean las dos grandes preocupaciones de los próximos años; en España los accidentes de circulación siguen suponiendo una de las cinco primeras causas de muerte en la población general y la primera causa de muerte en los varones entre los 15 y 34 años de edad; más de la mitad de las lesiones craneoencefálicas severas y el 60% de las lesiones medulares son consecuencia de un accidente de circulación.
El estudio de las variables que intervienen en el fenómeno de la accidentalidad nos hablan de una mayor proporción de accidentes mortales agrupados en los meses de periodo estival (julio y agosto), en días de fin de semana durante las horas de noche y madrugada: entre las 0 y las 6 horas se producen el 12% de los accidentes con víctimas y el 27 % de los accidentes mortales.
Respecto a los factores relacionados con la enfermedad accidente podemos decir que el control y la prevención de la accidentalidad deben tener planteamientos similares a los utilizados en otros problemas de salud debiendo estudiar no sólo su etiología sino también sus consecuencias (por ejemplo, los trastornos cognitivos y de relación posteriores a un traumatismo encefálico grave). Cuatro son los factores estimados en relación con la seguridad vial:
- factor humano: conocimientos, habilidades y aptitudes del conductor de vehículos en relación a su concepto de la conducción y a la educación vial recibida.
- factor vehículo: estado y condiciones de conservación, revisiones y puesta a punto... tan diferentes de unos conductores a otros.
- entorno físico del accidente: estado de carreteras, meteorología, imprevisibilidad del conductor que viaja en sentido contrario...
- aspectos socio-económicos, que influyen de forma muy determinante en todos los factores anteriores.
En un 80% de los accidentes de circulación existe relación entre el factor humano y la menor utilización de elementos de seguridad, conducción a velocidad excesiva y/o bajo los efectos del alcohol; en un 42% de varones y 23% de mujeres fallecidas como consecuencia de accidente de tráfico se detectaron tasas de alcoholemia por encima de 0,1 gr/l. En un intento de relacionar el estado psicofísico del conductor y la enfermedad común como factor de riesgo en el tema que nos ocupa, son muchos los estudios y debates abiertos acerca de si una enfermedad en concreto ha de ser implicada en la accidentalidad; las mas clásicamente relacionadas son la diabetes mellitus (por su riesgo de hipoglucemias que provocan mareo y pérdida de conocimiento en el conductor), los trastornos convulsivos (origen de muchos accidentes actuales), determinados trastornos psiquiátricos (por los efectos secundarios sedantes producidos por la medicación coadyuvante que producen inatención en el conductor de automóvil)... y los ya clásicos defectos visuales hacia los cuales fueron dirigidas las primeras medidas preventivas en los planes de seguridad vial.
Si efectuamos un rápido repaso por las diferentes patologías que de forma aguda o crónica suponen alguno de nuestros padecimientos, apreciaremos influencia en la posible accidentalidad de nuestros pacientes en relación a los accidentes de tráfico en alguna de las siguientes:
- Defectos de agudeza visual (sobre todo del campo visual referido al movimiento de los vehículos y peatones en nuestra visión lateral) y efectos adversos de medicamentos sobre la capacidad visual (antidepresivos, relajantes musculares, descongestivos nasales... que producen somnolencia).
- Deterioro de la capacidad auditiva (hipoacusia) y trastornos vertiginosos que producen alteraciones del equilibrio.
- Alteraciones en el aparato locomotor: rigidez articular, dolores musculares que dificultan una adecuada postura de conducción...
- Enfermedades cardiovasculares: expresadas en su variada sintomatología como disnea, dolor torácico, palpitaciones y síncope... siendo el síndrome de mayor riesgo el asociado a cuadros sincopales (preferentemente por arritmias) ya que supone riesgo severo para la conducción por su forma de presentación súbita y posterior pérdida de conciencia.
- Patologías respiratorias: destaca la prevalencia del síndrome de apnea obstructiva del sueño que por su deteriorado descanso nocturno, producen somnolencia diurna.
- Diabetes mellitus: por la clínica comentada anteriormente de las complicaciones por hipoglucemia , recomendando viajar acompañado, respetar los horarios habituales de comida y administración de insulina (en su caso), así como llevar en el vehículo alimentos ricos en hidratos de carbono (galletas, frutas, caramelos...).
Este artículo está basado en ideas y conceptos desarrollados en el libro titulado "Manual sobre aspectos médicos relacionados con la capacidad de conducción de vehículos" recientemente publicado por la Dirección General de Tráfico y Ministerio del Interior Español, que a modo de opinión y resumen hemos reflejado debido a su enorme calidad e interés, recomendando su lectura.
Dr. José Sánchez Espinosa
Jefe de Unidad de Urgencias Hospital de Hellín (Albacete-España)
Master en Medicina de Emergencias Universidad Complutense de Madrid
Instructor en RCP del European Resuscitation Council 34 / 0270 / 0003
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