Como sabemos, no todos los partos acaban con la expulsión del feto por vía vaginal (los llamados partos normales o eutócicos), y en algunas ocasiones, bien por circunstancias fetales o maternas, es preciso acudir a la cirugía. La intervención llamada cesárea consiste en una incisión abdominal, de todas las capas interesadas (piel, músculo, etc) hasta llegar al útero, para extraer al bebé.
Las indicaciones de cesárea son las siguientes:
Placenta previa
Como su nombre indica, la placenta que se presenta previa al bebé, ocluye el orificio cervical interno, es decir "tapa" el cuello uterino. Esta circunstancia hace necesaria la extracción del niño por vía abdominal (cesárea), pues en el proceso de parto, la placenta que ocluye el cervix impide la salida del bebé por vía vaginal.
Presentación anómala:
Con esta expresión nos referimos a presentaciones que impiden la salida del niño por vía vaginal; es el caso de un niño que se coloca en transversa, con respecto al eje mayor materno (columna vertebral) es decir con la cabeza a un lado de la madre, y los pies al otro (el niño está "atravesado"). Ocurre lo mismo cuando la presentación es oblicua con respecto al eje mayor materno. En este caso el bebé está con la cabeza a un lado y hacia arriba del útero, y los píes hacia abajo y en el lado opuesto que la cabeza. O viceversa.
Desproporción pélvico-cefálica:
Como nos indica el enunciado en este caso se trata de que la cabeza fetal es mayor que las medidas pélvicas de la madre. La presentación fetal es correcta, es decir presenta la cabeza flexionada, sin embargo los diámetros cefálicos del bebé son mayores que los diámetros de la pelvis de la madre.
Sufrimiento fetal agudo:
Durante el proceso de parto, los latidos cardiacos del bebé están controlados por cardiotocografía, es decir, un aparato que nos indica el bienestar fetal a través de los latidos cardiacos fetales, de manera que si estos no son satisfactorios, indicando entonces sufrimiento fetal, se procede a la extracción del feto mediante cesárea urgente.
Hay otros parámetros para detectar el bienestar fetal, tales como la determinación del Ph.
Prolapso de cordón
Con ello nos referimos a la salida del cordón umbilical por vagina antes de que suceda el nacimiento del niño. El cuello uterino mas o menos dilatado, puede permitir el paso del cordón antes de la presentación fetal, es decir antes de la expulsión del bebé.
En este caso la intervención es urgente, ya que hasta que no se ha iniciado el parto no se presenta el problema, toda vez que el prolapso sucede como hemos dicho, con una cierta dilatación, y por lo tanto con el proceso de parto en fase "activa". Esta "salida" del cordón, antes que el bebé condiciona que éste, (en el proceso de avance del niño hacia el exterior), se comprima, impidiendo la circulación de sangre placenta-feto, y produciendo por tanto anoxia fetal (falta de oxigeno), lo que ocasiona la muerte del bebé.
Abruptio placentae o (desprendimiento prematuro de la placenta normalmente inserta)
Como nos indica la definición entre paréntesis, en este caso la placenta está ubicada con normalidad, (por lo general en el fondo uterino), no ocluye el cervix como en el caso de la placenta previa, y lo que sucede es que ésta se desprende de la pared uterina antes que el proceso del parto se inicie, o bien durante este proceso. Como quiera que la placenta constituye el alimento del feto, gracias a la comunicación madre-hijo a través del cordón umbilical, si la placenta se desprende del útero materno, deja de producirse dicha comunicación, lo que supone la suspensión de oxigeno y demás sustancias vitales para el feto, con las mismas consecuencias para el bebé que en el caso del prolapso de cordón.
Por último, señalamos que las indicaciones de cesárea pueden ser electivas o urgentes. Por ejemplo, si nos encontramos ante un caso de presentación anómala fetal, podemos hablar de cesárea electiva, ya que se sabe de antemano (bien por ecografía, bien por palpación uterina) que la presentación fetal hará el parto imposible, ahora bien, ello no entraña por si mismo sufrimiento fetal, que sí sería motivo de cesárea urgente. Aún en el caso de que no se haya diagnosticado previamente la presentación del feto, y este diagnostico se haga durante el proceso de dilatación, la intervención, si bien es preciso hacerla, no reviste el carácter estrictamente urgente que se daría en el caso de un prolapso de cordón o de un sufrimiento fetal agudo. De hecho, y contando con medios apropiados, el diagnostico de presentación fetal, situación de la placenta, o desproporción pélvico-cefálica, se hace con anterioridad al desencadenamiento del parto, de manera que la intervención cesárea se "programa" durante el periodo en que el embarazo está "a término", es decir, alrededor de la semana 38-40. Hablamos así de cesárea electiva o programada, mientras que como hemos visto, un caso de sufrimiento fetal o prolapso de cordón, por ejemplo, no admite programación alguna y reviste carácter urgente, precisamente porque no es posible diagnosticarlo de antemano.
*Rosario Cutillas:
Especialista en Ginecología y Obstetricia (Matrona) por la escuela de Santa Cristina de Madrid (Universidad Complutense).
Diplomada en Educación Maternal por la Escuela de Santa Cristina de Madrid (Univ. Complutense),
Diplomada en Neonatologia y Medicina Perinatal por la Escuela de Santa Cristina de Madrid (Univ. Complutense)
Monitora de educación sexual titulada por la Sociedad Sexológica de Madrid, España
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