Si en el capítulo anterior hablábamos de la duración de un embarazo que termina con un parto espontáneo, veremos ahora que hay casos en que se requiere la intervención médica para "provocar" ese parto por medios artificiales, sin esperar a su inicio de forma natural, y que denominamos parto inducido.
Como la palabra indica se trata de poner en marcha el proceso de parto, para que éste se desarrolle en un tiempo decidido por criterios médicos, sin esperar a su eclosión espontánea.
Las indicaciones para decidir una inducción son las siguientes:
Rotura Prematura de Membranas (R.P.M.):
Cuando sucede la rotura de membranas (bolsa amniótica o "bolsa de las aguas"), es muy posible que el parto se desencadene por si sólo, siendo una señal más del comienzo del parto, sin embargo no siempre sucede así y en este caso es preciso terminar con el embarazo en el tiempo que marca la obstetricia, es decir alrededor de las 24 horas de la R. P. M. Si en ese intervalo el parto no se ha iniciado se indica una inducción, de manera que el proceso de parto se ponga en marcha, y su objetivo es proteger al bebé de posibles infecciones, eliminada como ha sido la protección que supone la integridad de la bolsa amniótica.
La inducción, o estimulación (hablamos de estimulación si las condiciones obstétricas previas son favorables) se inicia administrando oxitocina, fármaco que provoca contracciones uterinas iguales a las que produce la dilatación espontánea.
Embarazo Cronológicamente Prolongado (E. C. P.)
Entre la semana 41 y 42, si el parto no se inicia de forma espontánea, se empieza a pensar en una inducción o estimulación, ya que como hemos visto en el anterior capítulo, estaríamos ante un feto posmaduro.
Esta se lleva a cabo alrededor de la semana 42, y del mismo modo que cualquier otra inducción, es decir con la administración de oxitocina de manera que se obtengan contracciones uterinas iguales a las que se dan en un parto natural.
Crecimiento Intrauterino Retardado (C. I. R.)
El CIR significa que el feto no crece lo que debería con respecto a las semanas de gestación, o bien que éste no es armónico, es decir que el feto crece normalmente y en un momento determinado deja de hacerlo, o no lo hace de forma óptima, sino que por el contrario presenta un retraso de sus medidas óseas con respecto al tiempo de amenorrea (falta de la regla o edad gestacional). El origen de esta disfunción en el crecimiento fetal obedece a diversas causas, tanto fetales como maternas. Las maternas vienen determinadas por una disfunción placentaria, lo que significa que la placenta es incompetente para alimentar al feto, y por tanto éste no crece con normalidad. Ello sucede por defectos placentarios bien en su función, bien en su morfología.
Por lo que respecta al feto, también él puede ser causa de CIR, cuando se dan enfermedades tales como defectos somáticos, o genéticos. Otras causas de CIR son la rubéola, la sífilis o enfermedades cardiovasculares de la madre, junto a la inanición materna, el hábito de fumar o la adicción a narcóticos.
Como es lógico, cuando se presenta un CIR, el embarazo ha de estar suficientemente avanzado como para garantizar la viabilidad del feto; si esto ocurre con un embarazo incipiente no puede hablarse propiamente de CIR y con toda probabilidad las causas del crecimiento retardado sean otras.
De esto último se desprende la importancia de las visitas periódicas a la matrona u obstetra, ya que midiendo (con una cinta métrica) la altura uterina, se detectará el favorable o no crecimiento fetal. Indicamos la instrumentación de la cinta métrica para llamar la atención sobre el hecho de que no son precisos métodos sofisticados para un buen diagnostico prenatal.
En todos los casos anteriores la obstetricia recomienda finalizar el embarazo sin esperar a que éste lo haga de una forma espontánea. Las indicaciones obstétricas y la vigilancia materno-fetal en las últimas semanas son la mejor garantía tanto para el feto como para la madre.
Es interesante señalar que las gestantes, una vez cumplidas las cuarenta semanas, experimentan una expectación ante la espera del parto que puede parecerles excesiva, sobretodo cando el embarazo se prolonga más allá de la semana 41. Sin embargo es preciso tener paciencia y esperar la llegada de un parto espontáneo, hasta la semana 42, que es cuando se clasifica de embarazo cronológicamente prolongado (no antes).
Queremos también apuntar que las futuras madres se angustian ante la posibilidad de una intervención cesárea para finalizar su embarazo, pero ésta, como todas las demás actuaciones médicas, tienen una clara indicación que obedece siempre a la salud materna e infantil, por lo que en un próximo capítulo presentaremos las indicaciones de cesárea.
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Embarazo normal tercer trimestre
Parto normal
*Rosario Cutillas:
Especialista en Ginecología y Obstetricia (Matrona) por la escuela de Santa Cristina de Madrid (Universidad Complutense).
Diplomada en Educación Maternal por la Escuela de Santa Cristina de Madrid (Univ. Complutense),
Diplomada en Neonatologia y Medicina Perinatal por la Escuela de Santa Cristina de Madrid (Univ. Complutense)
Monitora de educación sexual titulada por la Sociedad Sexológica de Madrid, España.
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