*Rosario Cutillas

25-01-2007

Aunque el parto es un proceso natural, los avances tecnológicos en la práctica médica de los últimos cincuenta años, han dado como resultado que el hecho de parir, se haya fundamentado en intervenciones mecánicas, quirúrgicas, y farmacológicas, por ejemplo el uso de fórceps, cesárea u oxitocina respectivamente.
En otras palabras, estos avances hicieron del parto un proceso asistido clínicamente como una "enfermedad, y por lo tanto tratado con el uso y abuso de medios técnicos y químicos.

NacimientoParto medicalizado: El que es atendido por la obstetricia convencional, usando de tecnologías y fármacos, que desplazan la actuación de la fisiología femenina.
Parto natural: En el que se da prioridad a los mecanismos naturales o fisiológicos de las mujeres, y en el que los procedimientos médicos se aplican sólo si son necesarios.

Actualmente los conceptos intervensionistas de la Obstetricia clásica, están siendo sometidos a revisión, y multitud de profesionales y mujeres abogan por un parto natural en donde el hecho de dar a luz sea una experiencia gratificante, aprovechando los mecanismos del cuerpo femenino que, en efecto, está preparado para llevar a cabo el trabajo de parto.
Por otra parte se ha constatado que la intervención innecesaria, crea situaciones que no se darían de haber dejado actuar a la naturaleza. El número de cesareas en los ámbitos en donde se respetan los procesos fisiológicos es mucho menor que en la asistencia medicalizada.

Para que se de un parto natural, son precisas algunas condiciones que favorezcan la actuación de la naturaleza:

La parturienta necesita cierta intimidad, apoyo y una gran dosis de seguridad, ya que el stres, las prohibiciones de comer o beber, los ruidos, la presencia de varios profesionales, las luces fría del paritorio, etc, influyen negativamente en la fluidez del progreso del parto, pues inhiben las hormonas que lo desencadenan, y las coadyudantes, por ejemplo las endorfinas que transforman la percepción del dolor, suavizándolo.
La seguridad de la mujer, de que lo que está sucediéndole es algo natural, para lo que está preparada, así como la confianza en quienes le asisten es esencial, pues con este clima de confianza recíproca, se elimina el miedo, que con frecuencia es el responsable de la no colaboración de la parturienta.
El miedo al parto forma parte de una cultura que se ha encargado de presentarlo como algo horrible, inhumano y muy doloroso. En las películas, novelas, etc, se presenta el parto con grandes alaridos, y sufrimientos cruentos, lo que incide en el gran temor de las futuras madres. Por otra parte la construcción cultural, asimila que a más sufrimiento más amor, cuanto más cuesta dar a luz a un hijo, más se le va a querer, lo cual no es más que una actitud "aprendida", y que nada tiene que ver con el circuito emocional madre-hijo.

Como quiera que propiciar un parto natural necesita el concurso de ciertas condiciones, tales como la postura, el ambiente, cierta preparación por parte de parturientas y profesionales, en sucesivas entregas daremos las recomendaciones necesarias, para que el parto tenga la oportunidad de ser una experiencia de la propia mujer.
Todo esto no quiere decir que haya que renunciar a los avances científicos, si no darles el lugar que les corresponde, para usarlos cuando hay complicaciones, factores de riesgo, etc, en definitiva, cuando son necesarios.

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