¿Quién no ha tomado alguna vez un remedio? Todos en algún momento de nuestras vidas. Desde una aspirina para atacar el dolor de cabeza hasta un medicamento para combatir una enfermedad cardiaca o la diabetes. Sin embargo, ¿cuán a menudo hemos pensado de qué forma se han probado esa grageas o ese preparado?
La industria farmacéutica ensaya cada vez más medicamentos nuevos en seres humanos, más concretamente en habitantes de países en desarrollo. Y, por cierto, no siempre de manera responsable desde el punto de vista ético.
Casi el 40% de las pruebas médicas en todo el mundo se realizan en países en desarrollo, con lo cual los costos se reducen a la mitad, sin olvidar que las normativas son a menudo menos estrictas o se controlan menos. Además, por lo general, en esos lugares es más fácil hallar "cobayas humanas". Así lo constata Leontien Laterveer de la organización de ayuda al desarrollo, Wemos:
"En esta clase de países, la participación en un ensayo clínico es a menudo la única posibilidad de acceder a un remedio. Por ejemplo, en una nación como India, la probabilidad de hallar pacientes con una determinada enfermedad es grande incluso en el caso de que sea una dolencia poco común. Siempre se encuentran pacientes.
Además, estas personas están menos expuestas a otros remedios con lo cual los resultados son más confiables".
Dónde se realizan los estudios
Los países más populares para llevar a cabo estos estudios son: Rusia, China e India, donde la salud pública está bien desarrollada. Por el contrario, África, donde por lo general la salud pública no cuenta con tanto nivel, no resulta tan atrayente para la industria farmacéutica. Según las estimaciones, sólo en el año 2010 unas dos millones de "cobayas humanas" participarán en una investigación clínica. El gobierno de India ha flexibilizado recientemente la legislación, con lo cual el Estado facilita a las empresas farmacéuticas la ejecución de este tipo de exámenes.
Según el doctor Chandra Mohan Gulhati, editor de la Publicación médica MIMS, de Nueva Delhi, los médicos reciben mucho dinero si inscriben a pacientes para un ensayo clínico:
"Ingentes sumas de dinero ingresan a los hospitales, sobre todo en las clínicas privadas en concepto de ensayos clínicos. Los investigadores no dudan en comprometer su ética profesional por lo que nosotros llamamos las tres F's: fama, fondos y lo foráneo, es decir, viajes al exterior".
Los facultativos pueden ejercer presión sobre los pacientes para que participen porque por cada enfermo que inscriben, ellos embolsan una bonificación.
Influencia sobre los pacientes
Esa presión médica tiene una mayor connotación en los pacientes de los países en vías de desarrollo porque por lo general la relación entre paciente y facultativo es a menudo más jerárquica que en los países ricos.
Gulhati ya constató varios abusos en su propio país con respecto a los ensayos de medicamentos. En tal sentido, menciona la empresa Occam Int S.A. Esta compañía probó hace dos años un nuevo tipo de stent, un dispositivo que ayuda a la arteria a mantenerse abierta después de una angioplastia y a la vez libera medicina. Los pacientes cardíacos no sólo desconocían que participaban en una prueba sino que además debían abonar el costo del stent. Algo que bajo ningún punto de vista puede permitirse, opina Leontien Laterveer de Wemos:
"La declaración de Helsinki, uno de los principales referentes en cuanto a la normativa que guía la investigación médica, establece que las personas deben de antemano dar su consentimiento y estar informadas de los riesgos".
Algo que no siempre ocurre, o al menos no totalmente. En ocasiones los participantes son iletrados o la información está escrita en un idioma que no manejan. Es más, incluso en el caso que la información sea correctamente suministrada, puede haber fallos. Por ejemplo: las empresas farmacéuticas deben seguir proporcionando remedios gratuitamente al término de la prueba, si ello beneficia a las personas. Algo que tampoco sucede a menudo. Es más, en algunos casos se priva a los pacientes de los medicamentos porque corresponden al grupo con placebo, algo que está terminantemente prohibido pero, que en la práctica sucede en India, según comenta Gulhati:
"Conocemos el caso de una droga que fue dada a un grupo, mientras otro grupo recibió un placebo. Ese ensayo clínico no puede practicarse en casos de enfermos psiquiátricos graves, porque son propensos a quitarse la vida. De hecho, uno de los enfermos se suicidó".
Responsabilidad europea
Leontien Laterveer comenta que las empresas farmacéuticas argumentan en su defensa que deben realizar este tipo de ensayos clínicos aleatorios, es decir con grupo placebo, porque de lo contrario no son registrados en Europa.
En opinión de Wemos, la Unión Europea tiene una importante responsabilidad respecto a las personas de países en desarrollo que participen en estos estudios. La UE debe instar a la industria farmacéutica a que hagan públicos los ensayos clínicos y que garanticen la transparencia de todo el procedimiento. De esta forma, todo aquel que vaya a una farmacia a adquirir un medicamento puede tener la seguridad de que ese remedio ha cumplido con las regulaciones éticas y legales.
Etiqueta: ensayos clínicos, industria farmacéutica, Leontien Laterveer, SOMO, WEMOS