Los antihistamínicos son fármacos que se utilizan para el tratamiento de varias patologías muy prevalentes en la sociedad: resfriado común, sinusitis, congestión nasal y, sobre todo en la rinitis alérgica. Si se usan con un criterio adecuado pueden ser útiles tanto para tratamientos ocasionales como para tratamientos crónicos, pero usados sin un control médico pueden dar lugar a varios efectos secundarios potencialmente peligrosos para el paciente.
Los antihistamínicos son fármacos útiles, solos o combinados con otros fármacos, para el control de los síntomas de infecciones respiratorias (sinusitis, catarros) y de rinitis vasomotoras causadas por condiciones tales como estrés, enfermedad tiroidea, embarazo, etc. Los síntomas que controlan son obstrucción nasal, picor nasal, ocular o de la garganta, estornudos y aumento de la producción de moco. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no curan las alergias o infecciones, solo ayudan al control de sus síntomas.
Se pueden administrar como comprimidos, gotas oculares o sprays nasales.
Sus principales efectos secundarios son la sequedad de boca o fosas nasales y, sobre todo, en algunos casos, producen un aumento de sueño en el paciente. Sin embargo, no todos los productos comercializados tienen los mismos efectos. Existen varias generaciones de fármacos, que se venden solos o asociados a descongestivos nasales, sobre todo a pseudo efedrina. Los de primera generación son los más potentes en cuanto a efecto descongestivo o antialérgico, así como los más rápidos en iniciar su acción. Entre ellos el más conocido es el Polaramine. Su principal problema es que producen somnolencia en casi todos los pacientes que los usan. También algún fármaco de primera generación es potencialmente cardiotóxico. Esto hace que se investiguen nuevos productos con menos toxicidad, pero menos potencia y rapidez en el inicio de acción.
Los preparados actuales apenas provocan sueño ni otros efectos secundarios. Para el tratamiento de la rinitis alérgica se suelen combinar con otros fármacos como corticoides aplicados mediante un spray nasal. Para el tratamiento de cuadros de rinitis sintomática se deben aplicar, durante una semana, combinados con un descongestivo nasal (productos como Narine o rinoebastel) tomados vía oral. Si persisten los síntomas se debe continuar el tratamiento habitual (asociando el antihistamínico con un corticoide nasal).
Hemos de tener en cuenta que la mayoría de los antihistamínicos por vía oral se deben tomar una vez al día y en ayunas. En el caso de que sean de última generación es más difícil que produzcan sueño, pero como existe un grado de variación individual, en el caso de que lo produzcan deben tomarse por la noche, y, en los primeros días, antes de saber como será la respuesta de nuestro organismo, debemos tener precauciones a la hora de conducir vehículos, sobre todo si somos profesionales del sector. Por supuesto, nunca se deben consumir bebidas alcohólicas mientras dure el tratamiento.
*Francisco J. García-Purriños
Doctor en Medicina por la Universidad de Salamanca
Especialista en Otorrinolaringología y Patología Cérvico-Facial
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