Entendemos por gastroenteritis todo aquel proceso de etiología diversa que afecta nuestro tracto gástrico e intestinal y que podemos resumir en unos síntomas generales que se presentan en forma de molestias abdominales, náuseas y vómitos, malestar general, eventuales alteraciones intestinales en forma de diarrea, probable fiebre e inapetencia.
La naturaleza de este padecimiento es muy diversa: desde una simple transgresión dietética (comidas copiosas, alimentos en mal estado de conservación...) hasta su origen epidémico e infeccioso (bacteriano, vírico...), ocasional origen en ingesta de algunos fármacos (como efecto secundario de asociaciones antibióticas tipo amoxicilina - clavulánico...) y hasta cuadros parciales como manifestación de alteraciones psicológicas y psiquiátricas.
Con el paso de los tiempos y dentro de una cultura sanitaria general, hemos asistido a comentarios y consejos sobre innumerables remedios acerca del tratamiento correcto de los estados de padecimiento gastrointestinal, al igual que numerosas son las posibilidades terapéuticas "caseras" y de botica que todos hemos intentado en alguna ocasión, y muchas son las dudas que a veces nos asisten respecto a lo indicado y lo desaconsejado en los cuidados generales de estos cuadros.
Parece existir consenso en respetar durante las primeras 24-48 horas del padecimiento un periodo de "reposo" para el aparato digestivo, sin administrar alimentación sólida alguna y recomendando una dieta líquida a base de sueroterapia de al menos dos o tres litros diarios, bien suero hiposódico adquirido en farmacias, bien suero doméstico preparado inicialmente en el domicilio del paciente (un litro de agua hervida, zumo de un limón natural exprimido, cucharada sopera de azúcar y punta de cuchillo de sal..., que dirían los tratados tradicionales). Si persisten los vómitos en las primeras horas, debemos aconsejar la administración de líquidos orales en pequeñas cantidades (pequeños sorbos espaciados), incluso a cucharadas.
A partir de las 48 horas y una vez que se hayan controlado las deposiciones (3-4 al día), se aconseja iniciar una dieta blanda de forma paulatina y a base de alimentos recomendados que recordamos:
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Arroz hervido
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Puré de patatas
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Sémolas
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Consomés gelatinizados
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Sopa y caldos colados (arroz, zanahoria y apio hervidos)
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Huevos duros o pasados por agua
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Pescado blanco hervido
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Fruta (plátano maduro, manzana)
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Pan de molde
Los alimentos no recomendados en esta fase del padecimiento, son las legumbres, vegetales crudos, coles, salsas y grasas de todo tipo, huevos fritos, especias, dulces, café y por supuesto alcohol.
Las recomendaciones para salir de casa y acudir en busca del consejo de nuestro médico de familia son las que recordamos a continuación:
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Imposibilidad para la asimilación de los líquidos ingeridos.
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La presencia de deposiciones diarreicas que no mejoran ni en su número ni en sus características.
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Fiebre elevada y que no responde a la administración de antitérmicos habituales (paracetamol 500 mg cada 6-8 horas).
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Mareo y debilidad extrema.
*Dr. José Sánchez Espinosa
Jefe de Unidad de Urgencias Hospital de Hellín (Albacete-España)
Master en Medicina de Emergencias Universidad Complutense de Madrid
Instructor en RCP del European Resuscitation Council 34 / 0270 / 0003
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