En los últimos años se ha venido registrando un fenómeno en la literatura holandesa y europea en general, el de los escritores inmigrantes que publican en la lengua del país de adopción. Es el caso de la escritora vasca Kristina Goikoetxea Langarika, autora de la novela ‘Evamar'.
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A raíz de su investigación literaria en la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, tradujo al castellano el libro ‘Die ding in die vuur' (La cosa en el fuego), de la escritora sudafricana Riana Scheepers. En ese mismo período, para Kristina fue tomando mayor importancia contar sus propias historias, de modo que hizo las pruebas de acceso para la Formación de Escritores de la Escuela de las Artes en la ciudad de Utrecht. Lo demás vino solo: inspiración y voluntad para contar una historia.
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Kristina Goikoetxea Langarika nació en el País Vasco en 1971 y reside en los Países Bajos desde 1995. Es escritora, traductora y periodista para diferentes medios culturales. Completó sus estudios de Traducción en la Universidad de Granada, luego de lo cual fue becada para estudiar literatura Neerlandesa aquí en Holanda, donde se licenció en Estudios Neerlandeses en la Universidad de Leiden, en 1999.
Evamar
El debut literario de Kristina Goikoetxea Langarika, ‘Evamar', novela escrita en holandés, "es una oda a los relatos místicos y a la estrecha convivencia social de su lugar de origen. En un estilo evocador, Kristina invita al lector a compartir la vida de tres generaciones de mujeres que hacen frente al eterno oleaje entre tradición y modernidad, entre pueblo y ciudad, entre conservadurismo y cambio político".
Kristina explica a Radio Nederland que la escena de los acontecimientos en la novela Evamar está situada en Uranda, un pueblo imaginario. "Allí volvieron a revivir las historias que mis padres siempre me contaban sobre los pueblos de donde yo soy. De ese modo fue surgiendo el decorado de Uranda", precisa.
Sinopsis de la novela
En 'Evamar' "Teresa y Javier, que se conocen desde jóvenes, son empujados el uno hacia el otro por las circunstancias. Javier es reclutado para la guerra civil y antes de partir le declara su amor a Teresa. El tímido joven le envía cartas desde el frente. Cuando poco después deserta y escapa a la aldea, se vuelven a encontrar en secreto. Teresa queda embarazada. Lo que sigue después es una historia llena de color sobre una familia, que con el trasfondo de un desarrollo político, intenta solucionar sus problemas personales. Lucía, la hija de Teresa, consigue salir de su aldea natal. Su generación marcha a la ciudad para conseguir un futuro mejor. Evamar, la hija de Lucía, se rebela contra los deseos materialistas de sus padres. Comienza a estudiar y conoce el amor así como la resistencia política contra el poder dominante. Sus ideales revolucionarios parecen ser totalmente opuestos a la tranquilidad y el conservadurismo de la aldea donde aún viven sus abuelos. Las conversaciones con su abuelo Javier devuelven el equilibrio a su vida.'
Uranda
"Puede que quieras encontrar este pueblo en el mapa del País Vasco, pero para mí _señala Kristina_ Uranda podría estar en todas partes, porque en todas partes hay generales, hombres de gris, cuevas de montaña, aldeas, ciudades y capitales, un norte y un sur, y gente que se traslada de aquí para allá en busca de algo mejor, algo nuevo, algo diferente (...)"
En los últimos años, en Europa ha aumentado considerablemente la publicación de obras de autores de origen extranjero, junto con el creciente interés de los lectores. Esto ha llevado a poner en la lupa el nombre de "literatura de inmigrantes" como concepto. Por esta razón, se organizaron este año simposios en los que se discutió este tema. Kristina Goikoetxea participó en dos de ellos, uno en Ámsterdam, y otro en la capital belga, Bruselas, titulado: 'Literatura de la Inmigración: escribir en una segunda lengua'.
"Se están quitando las fronteras, la gente se mueve más, y el idioma que escoges para expresarte también comienza a variar ... quizás nosotros somos una consecuencia de lo que está pasando ahora en Europa al haber más movilidad. Así se repente empiezas a expresarte en otro idioma, reconoce Kristina Goikoetxea.
En Holanda, ya lleva varios años la discusión sobre el fenómeno de los autores que escriben en holandés, pero provienen de otros países. También se hacen distinciones entre "inmigrantes" y "refugiados políticos", a la hora de discutir este tema. Kristina no comparte esos encasillamientos. Al final, dice, "lo que uno quiere es que la historia sea lo importante, y que el lector vea la historia, y no importa tanto quien eres tú, de dónde vienes y qué has hecho (...)".
Fragmento de la novela Evamar
‘La buhardilla del carnicero debía de estar llena de chorizos y morcillas, colgados de la cuerda de tender hasta que estaban listos para ser vendidos abajo, en la tienda. No todo el mundo en el pueblo se podía permitir comprarlos. Para aquellos que no tenían dinero, el carnicero siempre se inventaba algo. El último chorizo que Teresa había probado, lo consiguieron las hermanas a cambio de un jersey gordo. Un jersey que Dolores había estado tejiendo durante todo el otoño hasta que llegó la Navidad. El joven carnicero gordo tenía un corazón tan grande como los cerdos y las vacas que sacrificaba.
Teresa se imaginaba a Javier entre los chorizos y las morcillas, mirando fijamente hacia la pequeña ventana. El carnicero, con sus carrillos rojos, le dejaría subir. Sólo tenía que encargarse de ir de noche. El pueblo era pequeño. Todo el mundo controlaba a todo el mundo.'
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Etiqueta: Evamar, Juan Carlos Roque, Kristina Goikoetxea Langarika, Literatura holandesa, novela, programa Voces, Raquel Bruno