"En 58 días conseguimos lo que nuestros antecesores no fueron capaces de hacer en años. Nápoles está limpia y puede llamarse nuevamente una ciudad occidental", dijo con orgullo el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, la semana pasada. La modestia no es una de las características de Berlusconi, que en la misma oportunidad se llamó a sí mismo el más grande hombre de Estado de Europa. Pero, en el caso de Nápoles, su orgullo está justificado: en dos meses fueron retiradas 35 mil toneladas de basura de las calles napolitanas.
| Un agente de policia con una máscara protectora entre la basura acumulada en las calles de Nápoles. (Mayo del 2008, ANP) |
Hace apenas cuatro semanas el boulevard napolitano era un depósito de bolsas de basura, escombros, botellas vacías, restos de muebles y otros desechos. Hoy se ve más ordenado que nunca y mucha gente aprovecha para tomar el sol o incluso darse un chapuzón en el todavía no muy limpio mar.
La persona adecuada
Los notables avances en la solución de la crisis napolitana de la basura tienen un nombre: Guido Bertolaso. En la primera reunión de su actual gabinete, el pasado 21 de mayo, Berlusconi lo designó como secretario de Estado a cargo del problema de la basura. Los hechos han demostrado que este médico de 58 años era la persona adecuada. Como jefe del departamento de Protección Civil del ministerio del Interior se ocupó durante 8 años de resolver problemas relacionados con emergencias causadas por terremotos, inundaciones, incendios forestales y epidemias.
En 2006 el gobierno de Romano Prodi le encargó el problema de la basura en Nápoles, pero un año más tarde renunció después de una fuerte discusión con el ministro de Medioambiente, el verde Alfonso Pecoraro Scanio. Los planes de Bertolaso para abrir nuevos vertederos e instalar hornos de quema de basura en los alrededores de Nápoles encontraban gran resistencia entre los ciudadanos, y el ministro Pecorario Scano se puso del lado de la población.
El triunfo de Berlusconi en las elecciones del pasado abril transformó el escenario político. Los partidos Verde y Comunista, que rechazaban el proyecto de Bertolaso, quedaron fuera del gobierno y éste fue llamado a reanudar su tarea, esta vez con las manos libres. Las autoridades llamaron a los militares para que recogieran las montañas de basura, protegieran los vertederos y echaran abajo las barricadas de los opositores y en dos meses la parte gruesa del problema quedó solucionada.
Basura separada
Lo cierto es que todavía queda mucho por hacer, y eso lo sabe muy bien Bertolaso, que el mes pasado presentó sus planes a la prensa extranjera en Roma. Terminado este verano, los habitantes de toda la región de Campania - de la que Nápoles es capital - deben comenzar a tirar la basura en contenedores separados para facilitar el reciclaje.
Hoy en día sólo el 25 por cierto de la basura de Campania sale de las casas por separado - en Nápoles sólo el 10 por ciento - y el plan es que a fines de año llegue al 60 por ciento. Los dirigentes municipales que no cumplan con sus obligaciones serán destituidos y reemplazos por un comisario designado por el gobierno, advirtió Bertolaso.
Al mismo tiempo se trabaja en la construcción de hornos de quema de basura. Uno de ellos, cerca del pueblo de Acerra, estaba casi listo, pero hace un año las obras fueron suspendidas por las protestas de la población. Bajo el mando de Bertolaso la construcción se ha reanudado y se espera que el horno esté operativo en enero próximo. Hasta entonces una gran parte de los desechos napolitanos serán reducidos en hornos alemanes, a precio de mercado internacional. Las otras instalaciones italianas para recoger y eliminar la basura ya tienen lugares designados, pero su construcción tomará entre dos y cuatro años.
Mafia
Incluso así no es posible afirmar que la crisis de la basura napolitana esté cercana a su fin. Esto porque aprovechando el caos, diversas bandas de la Camorra, la mafia napolitana, en los últimos 15 años han arrojado grandes cantidades de basura tóxica en los campos que rodean la ciudad. La semana pasada se descubrieron 8 de estos vertederos ilegales y al parecer una parte de las materias tóxicas entró al agua que se utiliza para regar las tierras cultivables de la zona. Para descubrir todos los focos de restos venenosos y eliminarlos se necesitarán todavía grandes esfuerzos y muchos años.
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Etiqueta: basura, Nápoles, Romano Prodi, Silvio Berlusconi
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