La práctica de la eutanasia en Bélgica está sufriendo serias dificultades, ya que es casi imposible obtener pentotal, el medicamento utilizado para ello. La empresa que suministraba pentotal a las farmacias belgas ha vendido los derechos sobre el pentotal a otra empresa. Esta a su vez aún no ha solicitado la licencia que le permita suministrarlo a sus clientes.
La falta de pentotal dura ya varias semanas, y aún no se vislumbra una solución. Wim Distelmans, catedrático en Medicina Paliativa de la Universidad Libre de Bruselas, afirma que la situación se ha tornado insostenible, y que según las farmacias, el problema podría prolongarse por tres meses más.
Los médicos en Bélgica declaran anualmente unos 400 casos de eutanasia, pero según Distelmans la cifra real superaría los 800. Esto implica que en los próximos tres meses, unas 200 personas se verán afectadas por la falta de pentotal.
En este momento, no se puede asistir a pacientes terminales cuyo sufrimiento físico se ha tornado insoportable. Aquellos que han solicitado eutanasia, son simplemente sedados. Distelmans informa de colegas que utilizan sedativos tan fuertes que a la larga terminan causando la muerte. Esto se denomina sedación paliativa, y Distelmans afirma que muchos pacientes no quieren hacer uso de esta posibilidad porque prolonga demasiado la agonía.
Según el catedrático, no hay ninguna buena alternativa para el pentotal. Este medicamento produce de manera efectiva un coma irreversible en el paciente, lo que conduce a su muerte. Sí hay otras medicinas que inducen un estado comatoso, pero su efecto no dura lo suficiente. Se hace entonces necesario aplicar una infusión, y los médicos consideran esto inaceptable.
Al llevarse a cabo una eutanasia, el paciente recibe primero un sedante. Luego se le suministra por vía sanguínea una dosis letal de pentotal. El paciente fallece así sin padecer sufrimientos físicos. La compañía farmacéutica norteamericana Abott era la encargada de suministrar pentotal a Bélgica y Holanda. Abott vendió los derechos sobre el medicamento a otra empresa, llamada Hospira. Ésta a su vez necesita una licencia para poder relanzar el pentotal al mercado, pero aún no la ha solicitado.
Mientras tanto, las reservas de pentotal en las farmacias se están agotando. Distelmans considera extraño que no se hayan tomado las precauciones necesarias para evitar esta situación, e informa que ya más de 200 farmacias en Bélgica se han quedado sin el medicamento.
El catedrático opina que es hora que los políticos entren en acción para solucionar el problema. Ha intentado contactarse con varios de ellos telefónicamente, hasta ahora sin resultados. Bruselas sostiene que no se puede hacer nada hasta que la empresa solicite la licencia. Distelmans considera que es necesario tomar medidas de emergencia.
La práctica legal de la eutanasia sólo se permite en Holanda, Bélgica y Suiza. Holanda tiene el mismo proveedor de pentotal que Bélgica, pero la Organización Holandesa de Farmacéuticos, conocida como KNMP, afirma que aún hay suficientes reservas del medicamento. La KNMP está investigando la posibilidad de asistir a Bélgica, siempre y cuando esto no afecte el suministro de pentotal en Holanda.
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