En los próximos días se presentará Quaero, el buscador europeo impulsado por Francia y Alemania. Con el proyecto se aspira a ofrecer una alternativa al dominio del estadounidense.
El buscador europeo, cuyo nombre procedente del latín no significa otra cosa que 'buscar', es parte de un proyecto mucho más ambicioso en el que está en juego el poder de Europa en la competencia global por la supremacía tecnológica y la defensa del Viejo Continente frente al dominio anglosajón en Internet.
El corazón de Quaero será la búsqueda multimedia, es decir, la posibilidad de localizar documentos en Internet en todo tipo de formatos, ya sea texto, fotografías o vídeos. Utilizará técnicas avanzadas de trascripción, indexación y traducción automática de documentos audiovisuales, algo que ya hacen varios buscadores actuales.
En este proyecto de cooperación del eje París-Berlín participan el grupo galo Thomson, las operadoras de telecomunicaciones francesa y alemana, France Telecom y Deutsche Telekom, respectivamente, así como centros de investigación públicos y privados de ambos países. Aunque todavía no se mencionan cifras concretas, Quaero será financiado de forma conjunta por las empresas que participan en él y por los Gobiernos europeos.
Con su propio buscador, Europa quiere superar al líder absoluto de las búsquedas en Internet y acabar con la hegemonía 'googleliana'. Google es el primer motor de búsqueda que guía a los internautas a la hora de navegar en la inmensidad de la Red.
El futuro buscador europeo quiere restar influencia a los contenidos estadounidenses o anglosajones. Al parecer, los de empresas de Estados Unidos, como el propio Google o Yahoo, darían más relevancia a tales contenidos en sus resultados, que a los de Europa continental. La lucha contra la uniformidad cultural, de la que Francia está a la vanguardia, pasa también por la creación de una biblioteca digital europea que compita con 'Google Print', la biblioteca digital ideada por Google.
Esta iniciativa francesa, que apoyan también Alemania, Italia, España, Hungría y Polonia, así como Bruselas, comenzó a forjarse cuando Google anunció su intención de poner en la Red quince millones de libros en virtud de un acuerdo con grandes bibliotecas estadounidenses y del Reino Unido. Desde el mismo comienzo, la idea de Google no fue recibida con agrado en París. El presidente de la Biblioteca Nacional Francesa, Jean-Noël Jeanneney, llegó a afirmar que "se corre el riesgo de una dominación aplastante de Estados Unidos en la idea de la definición del mundo que se harán las próximas generaciones".
Google se defiende de las críticas y, tras la preferencia que ha mostrado hasta ahora por la lengua de Shakespeare, ha establecido contacto con editores europeos para que autoricen 'escanear' e incluir sus obras en la biblioteca digital. Sin embargo, problemas relacionados con los derechos de autor han llevado al rey de las búsquedas en Internet a ralentizar su proyecto de biblioteca digital, y han apremiado a los europeos a seguir adelante con el suyo.
Europa no es la única recelosa de la hegemonía estadounidense en el marco de los buscadores de Internet. Japón también va a desarrollar un buscador nacional. La batalla, pues, no ha hecho más que comenzar.
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