Una constante serie de pesimistas noticias sobre la economía europea ha acaparado la atención de los medios del Viejo Continente. El Banco Central Europeo pronostica un aún menor ritmo de crecimiento económico en la llamada zona euro.
Como consecuencia, los europeos dispondrán de menos dinero para sus grandes adquisiciones, como muebles. Además, nadie cuenta con un efecto favorable de la reciente reducción del precio del crudo. En otras palabras, en los próximos años, los habitantes de Europa deberán apretarse el cinturón, advierte el presidente del Banco Central Holandés, Nout Wellink. Sin embargo, la inflación en Holanda es la menor de todos los países de la zona euro, donde esta cifra alcanza un promedio de 4,1 por ciento.
Pérdida del poder adquisitivo
En el presente mes de julio, la inflación en Holanda superó por primera vez el 3 por ciento, un aumento que ha sido, casi en su totalidad, causado por el alza de precios de alimentos y las tarifas de energía. Según el presidente del banco emisor holandés, no queda más remedio que aceptar esta situación.
El banquero aclara que gran parte de nuestro poder adquisitivo pasa a manos de los países productores de materias primas, y, a partir de entonces, deja de ser nuestro. A su juicio, no tiene sentido recurrir a artimañas para mantener el ritmo de vida al que estábamos acostumbrados, y es mejor aceptar la situación y esperar a que pase la tormenta.
Al mismo tiempo, Wellink confía en que el Gobierno desista de sus planes de aumentar, en un 1 por ciento, los impuestos sobre el consumo, ya que la medida sólo contribuiría a aumentar en 0,5 por ciento la inflación.
Crecimiento de la economía europea
También el director del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, fue portador de otro mensaje pesimista. Según Trichet, se reducirá el ritmo de crecimiento económico en la zona euro, y no hay ninguna razón para asumir que esta tendencia cambiará en un futuro próximo.
También en el caso de Europa, las principales causas son los altos precios de los víveres y las tarifas energéticas, así como los constantes efectos de la crisis crediticia. Al mismo tiempo, el banquero europeo reconoce que, teniendo en cuenta el excepcional crecimiento económico registrado durante el primer trimestre del presente año, la corrección de las cifras no es un hecho imprevisto.
Pese a que el BCE se ha propuesto el objetivo de mantener la inflación alrededor del 2 por ciento, por el momento ha decidido no aumentar los tipos de interés, posiblemente por temor a que una medida tal tenga más efectos adversos que favorables para la economía continental. Si bien los tipos de interés más altos sirven para contener la inflación, simultáneamente detienen el crecimiento económico.
Adquisiciones
En concreto, para el consumidor europeo todo esto significa la pérdida de su poder adquisitivo, y su reacción inicial se hará sentir rápidamente, opina el experto Gerard Rutten.
Según Rutten, el consumidor postergará la adquisición de bienes duraderos, como vehículos, muebles, etc. Tan sólo en una etapa posterior decidirá también reducir sus gastos en, por ejemplo, víveres.
Esta última decisión significa que el consumidor elegirá supermercados más baratos y la compra de marcas menos conocidas. Al mismo tiempo, las cuentas de gas, electricidad y gasolina seguirán siendo una pesada carga para el presupuesto familiar.
El crudo
El precio del crudo alcanzó hoy viernes los 120 dólares por barril, es decir, 27 dólares menos que el mes pasado, pero de todas formas, 50 por ciento por encima del precio de hace un año. La reducción es causada por la menor demanda estadounidense de crudo. No obstante, el director del BCE, Trichet, se expresa en términos más prudentes sobre los efectos de un crudo más barato, una evolución que ha calificado de demasiado voluble y, por tanto, insuficiente fundamento para sentirse optimistas a corto plazo.
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Etiqueta: Banco Central Europeo, BCE, economía, euro, Europa, Holanda, Jean-Claude Trichet, Nout Willink, zona euro
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