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El textil europeo y la globalización

Matthijs Nieuwenhuis

20-02-2008

¿Supone la globalización una amenaza para la economía europea? En todo caso esa es la opinión generalizada. Con la aparición de la competencia barata procedente de Asia, la industria europea encajaría duros golpes. Por ejemplo, la industria textil estaría condenada a desaparecer con la importación de textil barato asiático, pero, en realidad, el sector se mantiene en una sólida base.

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Fábrica textil holandesa
En el 2005, China inundó el mercado europeo con textil barato como camisetas, calcetines y ropa interior. Se impuso la idea de que la industria europea iba perdiendo terreno poco a poco y, como consecuencia inevitable, se enfrentaría a un desempleo masivo, sobretodo tratándose del sector textil europeo.

Pero la empresa textil Artex, en Holanda, sigue funcionando prósperamente, cuenta la directora Trudy Sturkenboom. "El volumen de ventas es mayor que hace 10 años, absolutamente. No tenemos ningún miedo a la producción asiática, marchamos muy bien y nos encaminamos nuevamente hacia un buen año."

Que vengan los chinos
Porque la competencia de Asia no es desfavorable, ni mucho menos, para la industria europea, opina el catedrático de Macroeconomía, Ton van Schalk, de la Universidad de Tilburgo, en Holanda. "Si te fijas, por ejemplo, en la economía holandesa, verás una enorme falta de personal. El número de vacantes es de 250.000. La globalización nos ha costado muchos puestos de trabajo, es cierto, pero también ha dado otros muchos empleos. El temor a la nueva competencia, a los chinos, es totalmente infundado. La globalización es buena para todo el mundo, también para la industria europea."

¿Cuál es la idea que se esconde tras esos conceptos? Europa puede beneficiarse abasteciéndose de productos simples y baratos pero, al mismo tiempo, desarrollando productos propios y vendiéndolos a precios más altos.

Los sindicatos ven también el reverso de la globalización. Ronald Jansen, de la Federación Sindical Europea, en Bruselas, indica que los empresarios y los gobiernos abusan de la globalización para cuestionar derechos adquiridos, las buenas condiciones laborales. Por ejemplo, el hecho de trasladar empleos a China sirve de excusa para imponer fuertes moderaciones salariales, largas jornadas de trabajo (50 o 60 horas) y vacaciones más cortas, opina Jansen.

Innovación es la palabra mágica
Las empresas europeas saben sobrevivir adaptándose y no enfrentándose directamente a la competencia. Renovación y nuevos métodos de producción es la manera, añade Trudy Sturkerboom de la empresa textil holandesa Artex. "Nuestra producción es pequeña, pero utilizamos sobretodo técnicas renovadas, otro tipo de hilos y tejidos, queremos superarnos constantemente. Debemos ir en busca de productos que puedan ser vendidos a precios que nos proporcionen beneficios. A fin de cuentas, hay que ganar con productos de calidad.

Este es el giro por el que han apostado claramente las empresas de la Unión Europea pues son conscientes de que hacer camisetas o bombillas en China es mucho más barato.

Etiqueta: Asia, barata, China Unión Europea, E.U., Economía europea, Globalización, industria, mano de obra

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