El drama de Srebenica en 1995, durante la Guerra de los Balcanes, afectó seriamente a Holanda. La incapacidad de los militares del batallón holandés Dutchbat para proteger a los hombres en Srebenica fue una experiencia en extremo dolorosa.
Hace años que Holanda intenta dejar claro ante la comunidad internacional que la masacre en Srebenica no fue culpa de los cascos azules holandeses, Dutchbat, sino de los serbo bosnios. Con la detención del líder serbo bosnio Radovan Karadzic, se desvía un poco la atención sobre la actuación holandesa en Srebenica.
Johan de Jonge, ex miembro del Dutchbat, quien se manifiesta entusiasmado ante la captura de Karadzic, espera que, ahora que se detuvo a uno de los principales responsables, la atención se enfoque menos en el batallón holandés.
Conmemoración
El pasado 11 de julio, con ocasión de la conmemoración de la caída del enclave, De Jonge se reunió con familiares de las víctimas de Srebenica, y, junto con otros cinco ex militares, participó en una marcha de paz en dirección a Srebenica.
Durante la marcha fueron objeto de protestas, principalmente de jóvenes, comenta De Jonge. Se trataba de personas que, siendo niños, huyeron de la masacre. Los holandeses entablaron diálogo con ellos, para aclarar la situación. El diálogo mejora las relaciones, sostiene De Jonge.
Abandonados a su suerte
Ton Zwaan, investigador del Centro de Estudios del Holocausto y Genocidio, en Ámsterdam, también opina que la detención de Karadzic arrojará otra luz sobre el papel de los holandeses durante el genocidio de Srebenica.
Según Zwaan, quedará claro que el Dutchbat desempeñó a lo sumo un papel secundario en la tragedia, y que en el momento decisivo, la comunidad internacional lo abandonó a su suerte, ya que el esperado apoyo aéreo nunca llegó, hecho que jamás se esclareció. Zwaan cree que finalmente se establecerá quiénes fueron los verdaderos responsables.
Reparación del honor
El general en retiro Hans Couzy se muestra mucho menos optimista. Durante la caída del enclave, él era comandante de las fuerzas de tierra. La detención de Karadzic no mejorará en absoluto los traumas sufridos por los militares en Srebenica, sostiene Couzy, quien tampoco considera necesario una reparación del honor del Dutchbat, al menos no en el ámbito internacional.
A su juicio, sus colegas extranjeros comprendían perfectamente lo acontecido, y no tenían reproches ni críticas. Al parecer, los problemas comenzaron al regreso del Dutchbat, donde se enfrentó con negativas declaraciones y duras críticas. El militar piensa que el arresto de Karadzic no alterará esta actitud.
Sin embargo, las impresiones del mando militar sobre Srebenica no coinciden con la de los militares que integraban el batallón. Uno de ellos, Johan de Jonge, afirma que seguirá por televisión el proceso de Karadzic en el Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia, y que espera que, a su término, la opinión pública se exprese de manera menos negativa sobre la actuación del Dutchbat.
| Compartir en |
Etiqueta: Bosnia, cascos azules, Dutchbat, Holanda, Radovan Karadzic, serbo bosnio, Srebrenica
Artículos relacionados:
- Srebrenica: volver al infierno
- Las secuelas de Srebrenica
- "EE.UU. y Gran Bretaña callaron sobre Srebrenica"
- Informe holandés sobre la caída de Srebrenica