Con el 39% de los votos, el bloque europeísta del presidente, Boris Tadic, ha logrado un inesperado gran triunfo electoral. El resultado llegó como una sorpresa porque el partido radical de la oposición, SRS, lideraba los sondeos de los últimos días. Pero el partido de Vojislav Seselj, preso en La Haya y condenado por el Tribunal Internacional para la antigua Yugoslavia por crímenes de guerra, se quedó con el 29%.
| Boris Tadic, presidente de Serbia |
La combinación Tadic-Kostunica es, sin embargo, impensable. Hace tres meses, Kostunica disolvió el gobierno a raíz de un conflicto sobre Kosovo con el partido de Tadic. Contrario a Kostunica, Tadic quería proseguir con su línea proeuropea, a pesar de que una parte de los estados miembros de la Unión Europea reconocieron y apoyaron la independencia de Kosovo.
'Sí' a Europa
Kostunica apostó y perdió. Su campaña electoral, que tanto se apoyó en la retórica antieuropea y la retención de Kosovo, le valió sólo el 11% de los votos. En una lucha electoral polarizada, parecía que el votante tenía que elegir entre la Unión Europea o Kosovo (y con él, Rusia, el aliado de Serbia en la lucha por Kosovo).
El resultado se interpreta, ahora, como una afirmación de Serbia ante la Unión Europa. Y es cierto: más de dos tercios de la población serbia no se resiste a la integración europea. Las promesas que el elector ha tenido que escuchar de Tadic, en las últimas semanas, sobre un futuro europeo lleno de oportunidades y prosperidad sin límites tendrán que haber surgido efecto.
Europa contenta
Eslovenia preside la Unión Europea y celebra el resultado, calculando que la adhesión serbia a la Unión "se acerca cada vez más rápidamente". Hace dos semanas, la Unión Europea firmó el llamado Acuerdo de Estado y Estabilización (AEE), un convenio a la medida de las negociaciones de adhesión, pero también pensado como apoyo de los políticos europeístas en Belgrado. Es posible que esta señal política haya contribuido a la victoria de Tadic.
No obstante, el resultado de las elecciones no significa que "Kosovo" sea un capítulo cerrado para los serbios. Esto también lo sabe Tadic, quien, durante su campaña, tuvo que transmitir al votante un mensaje inconsistente: vamos a Europa, pero no sin Kosovo.
Contradicción
No está claro cómo Tadic piensa llevar a la práctica esta contradicción. Formalmente, el acuerdo de AEE es "neutral" en el asunto de Kosovo y, además, entrará en vigor si la colaboración con el Tribunal de Yugoslavia resulta satisfactoria. Pero aunque las negociaciones de adhesión lleguen a incluirse en la agenda, es improbable que los países correspondientes de la Unión Europea retiren el reconocimiento de Kosovo.
Además, la Unión Europea quiere participar en la construcción del nuevo país. Para ello, pretende, entre otras cosas, hacerse con la administración, aún en manos de la UNMIK, la misión de paz de las Naciones Unidas.
Mandato sólido
Cuando llegue el momento, la doble lealtad de Tadic se verá en tela de juicio, y políticos como Kostunica y Nikolic le recordarán, indudable y reiteradamente, su promesa electoral a dos bandas, tal y como han hecho en las últimas semanas. El hecho de que una gran parte de los electores serbios no se haya mostrado sensible a este doble juego, otorga a Tadic un mandato relativamente fuerte como para gobernar pragmáticamente respecto a Kosovo y poner rumbo hacia la Unión Europea.
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