Ramush Haradinaj ha sido absuelto por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, TPI, con sede en la ciudad holandesa de La Haya. El juez Alphons Ory fue quien leyó la sentencia que devolvía la libertad al ex primer ministro de Kosovo. Contra Ramush Haradinaj pesaban imputaciones de crímenes de guerra y de lesa humanidad. Los jueces de TPI han determinado que ninguna de las imputaciones ha podido ser probada y calificaron las pruebas de incompletas, contradictorias, vagas e insuficientes. Otro sospechoso, el tío de Haradinaj, Lahi Brahimi, fue condenado por torturar y maltratar a presos. Un tercer sospechoso Idriz Balaj, fue igualmente puesto en libertad.
Los fiscales aseguraron incialmente que Haradinaj, kosovar de etnia albanesa, reconoció las atrocidades que cometió su Ejército de Liberación de Kosovo, UCK, contra civiles serbios durante el conflicto en Kosovo, de 1998 a 1999.
Los tres hombres eran oficiales de alto rango en el Ejército de Liberación de Kosovo UCK, que en 1998 organizó una campaña sistemática para expulsar de Kosovo a la etnia serbia. Según la acusación, el UCK secuestró, arrestó, torturó y asesinó a civiles de las etnias serbia y roma en varios pueblos en la región de Glodjane, al oeste de Kosovo. La fiscalía pide sentencias de 25 años de prisión para los tres acusados. Los representantes del kosovar abogaron a favor de la inocencia de su defendido.
Haradinaj
Tras ocupar el cargo de primer ministro durante 100 días, Ramusch Haradinaj ingresó voluntariamente en el TPIY, en 2005. Es el político albanés más importante que haya sido acusado por el Tribunal. La acusación recibió distintas acogidas en su propia región. Muchos albaneses lo proclaman héroe de guerra, mientras que, para otros muchos serbios kosovares, Haradinaj es un símbolo de la injusticia y el cerebro de un reinado de terror. Segñun el Tribunal Haradinaj participó en ejecuciones y presenció cómo soldados cortaban las orejas a los detenidos.
Tras la guerra de Kosovo, Haradinaj fue nombrado comandante del entonces recién creado Cuerpo de Protección de Kosovo, aunque pronto colgaría el uniforme para entrar en la política. En 2000 fundó el Partido de la Alianza por el Futuro de Kosovo (AKKK) y, cuatro años más tarde, se convirtió en primer ministro del país. Sin embargo, cuando la fiscal jefe Carla Del Ponte lo inculpó, en marzo de 2005, no tardó en dimitir y dejar que La Haya lo investigase.
Durante su detención, Haradinaj recibió apoyo verbal de políticos de occidente y ONG´s, incluyendo el Grupo Internacional de Crisis, elogiándolo por su dimisión voluntaria, con lo que había evitado actos violentos y agitación entre la población. Søren Jessen-Petersen, al mando, entonces, de la Misión de la ONU en Kosovo (UNMIK), describió al líder kosovar como un "amigo" y un hombre con "liderazgo dinámico, sólido compromiso y visión", cuya presencia será enormemente extrañada.
Juicio turbio
Durante la declaración de apertura, en marzo de 2007, Carla del Ponte describió a Haradinaj y sus cómplices como "gánsters controlados en uniforme". Esta combinación, añadía Del Ponte, es "mortal y siniestra". Desde el día del juicio, muchos testigos informaron haber recibido amenazas de muerte y rechazaron su presencia en el Tribunal.
En ocasiones, los jueces, liderados por el jurista holandés Alphons Orje, tuvieron que imponer el orden para que los testigos citados a declarar acudieran a La Haya. La defensa no veía la necesidad de utilizar testigos porque consideraba el caso demasiado flojo.
Águilas grises
La acusación afirma que las guerrillas del KLA, incluyendo la unidad especial de las "Águilas Negras", bajo el mando directo de Idriz Balaj, utilizaron la fuerza y la violencia, entre otros métodos, para obligar a la población civil a abandonar sus hogares. Los que se resistieron fueron asesinados. Al menos 83 civiles fueron aniquilados, entre ellos ancianos, mujeres y niños.
Etiqueta: Carla del Ponte, Haradinaj, Kosovo, Tribunal para la Ex Yugoslavia