La Comisión Europea tomará medidas contra Bulgaria, nuevo miembro de la Unión Europea. Hoy miércoles, el Ejecutivo comunitario congelará los fondos del país. Al igual que Bulgaria, otro nuevo integrante del conglomerado europeo, al incorporarse a la Unión Bulgaria prometió introducir radicales reformas en su administración pública y su sistema jurídico. Sin embargo, es poco lo que ha logrado en este terreno. Pese a que, desde el mismo comienzo, Rumania ha sido causa de gran preocupación para la Unión Europea, por el momento se ha salvado de un severo castigo. Sin embargo, el país no tiene razones para sentirse optimista.
A la entrada de la la alcaldía de Cozma, un pueblo en la región rumana de Transilvania, cuelgan carteles en los que se exponen las normas de la Unión Europea. "¿Cómo presentar un proyecto con posibilidades de recibir subvención de la Unión Europea?", se lee en el cartel. Sin embargo, en esta localidad nadie se ha tomado la molestia de leerlo.
"La gente del pueblo no está interesada," comenta Minodora Chiorean, de 25 años, quien es la mano derecha del alcalde, y la única persona del pueblo que habla inglés. Su matrimonio con un sacerdote ortodoxo la trajo al pueblo, donde es encargada de coordinar la distribución de fondos de la Unión Europea para proyectos. Sin embargo, advierte, "en el campo hay poco interés por la Unión."
Corrupción
La Comisión Europea ha publicado un informe sobre los adelantos registrados en Rumania y Bulgaria, dos nuevos integrantes de la Unión. En el documento predominan la decepción sobre el mal manejo de los fondos comunitarios y la permanente corrupción. Además, ninguno de los dos países ha introducido las reformas jurídicas que prometieron al incorporarse al conglomerado europeo.
"Aquí nada ha cambiado," opina Dan Oltean, un joven fiscal de la ciudad de Târgu Mures. Hace dos años, Oltean compartía con otros cuatro funcionarios una oficina de diez metros cuadrados en el juzgado local. Los huecos en las paredes estaban cubiertos con fotografías de chicas de Penthouse y Playboy. En aquel entonces, la carga laboral era ya alta, y cada funcionario debía tramitar 150 casos por año. Tratándose de casos de fraude y corrupción, Oltean sólo tramitaba los de orden menor, "aquellos con un monto máximo de 150 mil euros", comenta.
Oltean y sus compañeros de trabajo, entusiastas jóvenes profesionales, eran producto de Monica Macovei, la ministra de Justicia que reformaría el sistema jurídico rumano, tal como lo exigía la Unión Europea en vísperas de la incorporación de Rumania, el 1 de enero del 2007. Secundada por jóvenes funcionarios como Oltean, Macovei deseaba combatir la corrupción y enfrentar la antigua camarilla comunista que manipula el sistema jurídico. Y gracias a ella, la Unión Europea concedió a Rumania el beneficio de la duda. Sin embargo, poco después de la adhesión rumana a la Unión, adversarios políticos lograron apartar a Macovei de su cargo.
Compleja legislación
En los pasados años, Târgu Mures ha registrado un vertiginoso desarrollo económico. A lo largo de las vías de acceso se han erigido los primeros hipermercados occidentales. "El consumismo ha llegado, pero en la administración pública y el sistema jurídico nada ha cambiado," se lamenta Oltean. Su equipo encargado de combatir la corrupción ha sido reducido, y si bien hay vacantes, el interés es mínimo, ya que los jóvenes profesionales prefieren trabajar en Bucarest para empresas privadas, pues no les agrada tener que aprende la compleja legislación europea.
El informe de la Comisión Europea será muy severo. "Y con toda razón", apunta Smaranda Enache, de la Liga Pro Europa, en Târgu Mures, "ya que reina corrupción en todos los niveles." Ya hace dos años, Enache había señalado que su país aún no estaba preparado para incorporarse a la Unión Europea, aunque simultáneamente esperaba que la adhesión tuviera un efecto favorable. "Muchos jóvenes rumanos que actualmente trabajan en Bruselas, aprenden cómo funciona en la práctica una democracia, y traerán esos conocimientos a su regreso." No obstante, la tradicional elite administrativa en Bucarest no concede gran importancia a Bruselas, y los políticos rumanos están convencidos de que lo importante es que el país ha sido admitido, y ahora pueden dormirse en los laureles.
Al mismo tiempo, Enache reconoce el fracaso de organizaciones sociales, como la suya, Liga Pro Europa, ya que no han logrado la sustitución de los antiguos jueces, quienes, a su juicio, constituyen el principal problema. Esos magistrados aún funcionan dentro de la tradición comunista y se resisten al cambio.
La erradicación de la corrupción será una ardua tarea, advierte Enache, pues "la corrupción forma parte de nuestra pequeña vida diaria, a la que nos hemos habituado bajo la dictadura de Ceausescu. En aquella época, sencillamente para obtener un pasaporte o lograr un aborto, había que sobornar a alguien". A su juicio, nada de eso ha cambiado, los ex ministros se han enriquecido en los últimos tiempos y nadie ha ordenado investigaciones. Por tanto, se pregunta si se puede condenar a un modesto funcionario porque se deja sobornar.
Mal ejemplo
Si Rumania no acelera las reformas políticas y jurídicas, se convertirá en un serio problema para la Unión Europea, opina Enache, ya que su país será un mal ejemplo para otros Estados balcánicos que aún esperan integrarse a la Unión. Es una perspectiva tentadora para los croatas, los albaneses y los macedonios, para citar unos ejemplos, precisa.
En la tarde, Minodora Chiorean, quien recientemente ha dado luz a un hijo, vacía su escritorio en Cozma y se marcha a casa. "Ahora que Rumania forma parte del bloque europeo, tenemos derecho a miles de millones de euros provenientes de Bruselas," señala. Pero, para ello se debe tomar iniciativa y presentar un proyecto, una tarea que para la mayoría de los pobladores es demasiado compleja. "Aquí aún se vive con un cerdo, unos cuantos pollos y una huerta, y eso ya causa suficientes complicaciones".
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Etiqueta: Bruselas, Bucarest, Bulgaria, corrupción, fraude, Rumania, Unión Europea