Francia ha asumido la presidencia rotatoria de la Unión Europea por un periodo de seis meses. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, tiene la intención de dar un nuevo impulso a la Unión con ideas ambiciosas, e iniciativas políticas que abarcan numerosos terrenos, como pueden ser Defensa o Inmigración.
Es posible que esa energía y ambición de Sarkozy sea precisamente lo que necesita la Unión Europea, que atraviesa por una difícil etapa originada por el rechazo irlandés al Tratado de Lisboa.
El primer desafío para Sarkozy será salvar el Tratado involucrando a los irlandeses y eso lo podrá hacer durante su visita a Dublín el mes que viene.
En una entrevista televisada, Sarkozy reconoció que el "No" de los irlandeses ha dificultado las cosas, y por eso quiere viajar a Irlanda para entender cuál ha sido el motivo de esa negativa y buscar soluciones.
La diplomacia no es su fuerte
Sin embargo, hay quienes dudan de si el presidente francés logrará adoptar el tono correcto en un país al que no le gusta recibir órdenes. Simon Tilford, del Centro para la Reforma Europea en Londres, señala que Sarkozy tiene muchas cualidades, pero la diplomacia no es una de ellas.
Según Tilford, el mandatario francés habla muchas veces sin pensar en las consecuencias. En el caso de Irlanda, el tiro le podría salir por la culata, advierte Tilford.
Jackie Davis, analista del Centro para la Política Europea, se muestra más optimista. Ella recuerda la destreza con la que Sarkozy trató el rechazo francés a la Constitución Europea en 2005. En esa oportunidad presentó la idea de diseñar un tratado más reducido, que no tendría que ser aprobado en un referendo nacional.
Según Davis, Sarkozy goza de liderazgo y tiene mucha imaginación para buscar soluciones. En este caso, tendrá que buscar un consenso y no obligar a Irlanda a seguir el ejemplo de Francia. El propio Sarkozy, ya ha sugerido que la única solución será que el Tratado sea sometido a un nuevo referendo en Irlanda, tal como se hizo anteriormente con el Tratado de Niza, que fue aprobado en un segundo plebiscito. Sin embargo, es un tema arriesgado, tanto para el Gobierno irlandés como para la Unión Europea, advierte Davis.
Sarkozy intentará también revertir el ambiente contrario al Tratado que existe en otros estados miembro de la Unión, como la República Checa, que ha amenazado con bloquear la ratificación. Según las propias palabras del mandatario, la presidencia de la Unión tiene que reducir el problema a Irlanda y evitar el contagio a otros países.
Control de fronteras
El presidente francés no permitirá que temas constitucionales opaquen su mandato. Está determinado a lograr un acuerdo sobre un pacto de inmigración de la Unión Europea que limite la inmigración ilegal a la Unión y permita la entrada de mano de obra cualificada desde fuera de Europa.
Sarkozy insiste en que no se puede seguir con un sistema sin control fronterizo, donde un país rechaza refugiados políticos mientras que otro los acepta; en ese terreno debe haber una política única para Europa.
Sin embargo, es posible que Sarkozy tenga que abandonar otras ideas como pude ser una reducción del impuesto sobre combustibles en toda la Unión Europea. En repetidas ocasiones, el mandatario ha señalado la importancia de "proteger a nuestros ciudadanos" contra la galopante subida de los precios de los alimentos y del combustible.
Simon Tilford señala que Sarkozy no logrará un acuerdo en este tema. La Unión Europea no podrá intervenir en este terreno. Los propios franceses podrán reducir el impuesto sobre el combustible si lo desean, pero no podrán obligar a otros países a hacer lo mismo, sobre todo, teniendo en cuenta que ese impuesto está destinado a combatir las consecuencias del cambio climático, recuerda Tilford.
Marcha atrás
Es probable que Sarkzoy tenga que dar marcha atrás en lo que respecta a sus planes de fortalecer la defensa europea. Sobre todo, afirma Davis, si se tienen en cuenta las preocupaciones de Irlanda acerca de que el Tratado de Lisboa pueda afectar su neutralidad.
No obstante, a pesar de todos estos problemas, el drama del "no" irlandés le ofrece a Sarkozy la oportunidad de impulsar una nueva vida a la Unión Europea y colocarse personalmente en el centro de la atención pública.
Etiqueta: Constitución, Europa, Francia, Inmigración, presidencia, presidente francés, Sarkozy, Tratado de Lisboa, U.E.
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