El partido AKP del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ha rechazado con firmeza la decisión del Tribunal Constitucional de prohibir nuevamente el uso del velo islámico en las universidades. Pocas veces se vio un enfrentamiento tan serio entre los poderes ejecutivo y judicial en Turquía.
Los parlamentarios del AKP mostraron su alegría cuando ayer martes Erdogan inició su ataque al Tribunal Constitucional. En febrero pasado el Parlamento acordó levantar la prohibición del uso del velo islámico en las universidades, pero la semana pasada el alto tribunal anuló esta decisión. Es decir, el velo vuelve a ser un tabú en las aulas universitarias. Esto no podía ser aceptado por el primer ministro. En su discurso Erdogan dijo: "la Constitución turca señala que el poder legislativo está solamente en manos de los parlamentarios elegidos. Por lo tanto nadie puede suplantar a los respetables legisladores". Ese nadie se refería, obviamente, al Tribunal Constitucional.
Tensión
El tono del discurso de Erdogan muestra el nivel de tensión política en que se encuentra Turquía. El bando secular, formado por el partido MHP, el Ejército y el poder judicial, alega que Erdogan y los suyos están dañando las raíces seculares de la sociedad turca. Según estos críticos los altos cargos de gobierno han quedado en manos de funcionarios creyentes y el partido AKP está haciendo todo lo posible para llevar al país en dirección al Islam. Si una estudiante de derecho lleva el velo islámico en la universidad, se preguntan: ¿podrá quitárselo cuando sea abogado o juez? Erdogan y sus aliados ven la situación desde otro punto de vista: el uso del velo es una elección que debe hacer cada mujer en conciencia, y el Estado no debe entrometerse en esa disyuntiva.
En Turquía la zona de división entre creyentes y no creyentes es amplia. Hay quienes se declaran musulmanes creyentes pero beben alcohol en público, por ejemplo. Hay otros que se consideran laicos pero no tienen problemas con el uso del velo islámico entre las estudiantes universitarias. Pero, al parecer, este importante grupo de turcos que toleran las diferencias no será capaz de imponer el diálogo entre el AKP y las fuerzas seculares del Estado. La gran mayoría de los juristas turcos están convencidos de que este verano el Tribunal Constitucional pondrá al partido AKP fuera de la ley, por su tendencia anti secular. Uno de los argumentos del Tribunal será la decisión parlamentaria de aprobar el uso del velo en las universidades, que según los jueces atenta contra el orden constitucional no confesional.
Lucha de poder
¿Cómo es posible que las cosas hayan llegado tan lejos en Turquía? Esta es una pregunta que sin duda ocupará a varias generaciones de historiadores. Según algunos, el AKP perdió la noción de la realidad nacional después de las elecciones del año pasado. El partido consiguió el 40 por ciento de los votos y muchos, quizás demasiados miembros del AKP, consideraron que las fuerzas seculares turcas habían sido derrotadas para siempre. Por su parte, el campo secular entendió que la lucha contra el AKP no podría ser resuelta en las urnas y abrió el frente de lucha judicial.
¿Qué sucederá si el AKP termina realmente prohibido por ley? Nadie parece saberlo. ¿Colapsará la economía? ¿Qué hará la Unión Europea en relación con la entrada de Turquía? Por ahora lo único claro es que el país está dividido en dos bandos que difieren en casi todo y se muestran dispuestos a luchar hasta el final. Los meses del próximo verano turco serán muy tensos. Los ciudadanos turcos lo saben y no es extraño que estén nerviosos.
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