La lengua irlandesa no tiene una palabra específica equivalente al 'no', y a los irlandeses esto no parece preocuparles mucho. Hoy jueves, a excepción del resto de la UE, Irlanda podrá pronunciarse por referendo sobre el Tratado de Lisboa, la antigua Constitución Europea. La campaña por el 'No' podría prevalecer en la otrora tan pro-europea Irlanda.
Vamos de gira con Libertas, uno de los grupos más importantes en la campaña por el 'No'. Desde hace unas semanas, Libertas viaja con un autobús por el país distribuyendo panfletos. El grupo surgió el año pasado de la nada, y está desarrollando una campaña sorprendentemente sólida.
¿Espías de la CIA?
A la cabeza de Libertas se encuentra Declan Ganley, un adinerado hombre de negocios blanco de todo tipo de rumores. Entre ellos, que Ganley habría hecho su fortuna en el comercio de armas, o que la CIA le estaría pagando para que dificulte que Europa se fortalezca demasiado.
Ganley desmiente las acusaciones y afirma ser pro europeo, pero quiere que la Unión se vuelva más democrática, o al menos no más antidemocrática. "Como van las cosas hasta ahora, la situación es viable", afirma Ganley, "sin embargo, como ocurre a menudo, los intentos de hacer todo a la perfección terminan teniendo un efecto contraproducente".
Portaaviones
No sólo Libertas intenta convencer a los irlandeses para que apoyen el 'No'. Los afiches que cuelgan por todas partes, a menudo cuatro o cinco en un solo poste de luz, provienen de decenas de agrupaciones diferentes, cada una con intereses propios.
Como ejemplo, Roger Cole y su organización PANA se oponen a la militarización de Europa. Los irlandeses fueron neutrales incluso durante la Segunda Guerra Mundial, pero desde el año 2003, aviones norteamericanos camino a Iraq o Afganistán, están autorizados para aterrizar en el aeropuerto irlandés de Shannon. De este modo, Irlanda se ha transformado en un enorme portaaviones norteamericano, opina Cole.
"Como si no bastara, ahora quieren que firmemos un tratado que aprueba esto, y que además establece que los Estados miembros tienen la obligación de reforzar sus Ejércitos, y destinar más capital al presupuesto militar."
"Murieron por nuestra libertad"
En el otro extremo del espectro político se encuentran los católicos, representados por Cóir, término equiparable al español "justicia". Cóir causó conmoción con pósteres que recuerdan a los muertos durante la Sublevación de Pascua en 1916. "Murieron por nuestra libertad", es el mensaje, tan dramático como nacionalista.
El Tratado de Lisboa significaría que Irlanda vuelve a claudicar, como en la época de la represión británica, a la que la Sublevación de Pascua puso fin, afirma el portavoz de Cóir, Richard Greene. Y lo que es aún peor, Europa, por medio de subterfugios, podría obligar a los conservadores irlandeses a aceptar cuestiones como el aborto.
Por cierto que el Tratado establece que tales asuntos continúan bajo la legislación nacional, pero según Greene, "hay una cláusula aparte, el Artículo 17, que establece que, de haber un litigio entre la Corte Europea y un tribunal nacional, la Corte tiene la última palabra".
Restaurante
A primera vista, no existe ninguna cohesión entre todas estas agrupaciones. "Reúnanlos en una habitación, y van a tener más rivalidad entre sí que con la campaña por el 'No', afirma Fintan O'Toole, uno de los comentaristas más conocidos de Irlanda.
Pero en la falta de cohesión reside también su fuerza. "Es lo mismo que cuando uno va a un restaurante", explica O'Toole. "Hay un menú variado, con algo para todos los gustos. La campaña por el 'Sí', tiene por su parte la difícil tarea de mantener un único y coherente argumento".
Una amplia mayoría de los políticos irlandeses sigue siendo partidaria del Tratado de Lisboa. Sin embargo, al igual que tres años atrás con el referendo holandés sobre la Constitución Europea, el hecho que el Gobierno y la oposición estén de acuerdo no hace más que aumentar la desconfianza de la población.
O'Toole opina que los irlandeses han sido malcriados por la riqueza generada por el 'Tigre Celta', y agradecen abiertamente a Europa por el milagro económico, pero ahora tienen plena confianza en sí mismos. "En tal caso", afirma O'Toole, "no hay nada que les guste más que criticar y entrometerse con cualquiera en una posición de poder."
Ganaderos y pescadores
Las reacciones en la calle parecen confirmar esta idea. En el mercado de ganado Enniscorthy, en la sureña Wexford, son pocos los ganaderos entusiasmados por el Tratado, aun cuando la federación de productores agrarios IFA haya instado la semana pasada a votar por el 'Sí'.
También en el mercado dublinés de More Street, las vendedoras de pescado piensan que todo va a tomar su tiempo. "Ya estoy bastante atareada con el trabajo diario, y todo esto del referendo no me sirve para nada. Estoy demasiado vieja para tanto revuelo".
Etiqueta: Constitución Europea, Europa, Irlanda, referendo, Tratado de Lisboa
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