Si bien La Haya ya no siente entusiasmo por Europa, este fin de semana, la ciudad holandesa es escenario de una fiesta europea. Hace exactamente 60 años, Winston Churchil invitó a destacadas personalidades a viajar a La Haya para hablar del futuro del Viejo Continente. Ese Congreso Europeo fue el inicio de la cooperación económica europea.
| Pat Cox, presidente del Parlamento Europeo |
El Movimiento Europeo, un club de ONG´s tradicionalmente favorables al desarrollo que ha experimentado hasta hoy el continente.
Personalidades del Parlamento Europeo, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso; el Alto representante de la Política Exterior Europea, Javier Solana, y el actual presidente en funciones de la E.U., el primer ministro de Eslovenia, Jansa, están presentes. Sin embargo, la fiesta tiene un tinte anacrónico.
Europa Federal
El anfitrión, el Movimiento Europeo, ha abogado siempre a favor de una Europa Federal fuerte, idea que en la actualidad parece estar considerablemente trasnochada, y término además que casi nadie se atreve a pronunciar. Incluso hace unos años fue suspendido el subsidio europeo a esta organización holandesa.
Los mejores
Y ahora resulta que la fiesta se celebra prácticamente ante el Parlamento holandés. Recientemente el Legislativo en La Haya se jactaba de que, con la así llamada 'Tarjeta Naranja', podría bloquear propuestas de la Comisión Europea. Sin embargo, en La Haya no se vislumbra un acercamiento positivo o una manera de pensar activa sobre lo que puede representar la Unión Europea.
En los últimos sesenta años, Holanda ha pasado de ser uno de los fundadores de la unificación europea, a ser un pasajero que viaja en el estribo y frena incesantemente por temor a que el tren vaya demasiado rápido. Hace menos de 20 años, en 1991, otros países rechazaron sin piedad la propuesta holandesa para un nuevo tratado europeo, porque la iniciativa concedería demasiado poder a la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la U.E.
La Constitución
Hasta hace poco no se sabía que fue la misma Comisión Europea, junto a destacados funcionarios holandeses, la que tramó el rechazo del Tratado. Incluso el entonces primer ministro holandés, Ruud Lubbers, desconocía el hecho. A partir de entonces, el interés de Holanda por Europa solamente ha ido disminuyendo.
No obstante, Holanda logró designar a Wim Duisenberg como el primer Presidente del Banco Central Europeo, pero en el 2002, los ciudadanos holandeses sufrieron una gran decepción debido a la introducción de la moneda única europea, el euro.
Asimismo, la ampliación de la E.U. con 10 nuevos Estados desilusionó a los holandeses, mas la gota que colmó el vaso fue, finalmente, la nueva Carta Magna europea en el 2004, contra la cual Holanda votó.
Todo ello ha contribuido, al menos, a que Holanda pierda algo de credibilidad como
anfitrión de una fiesta europea. No obstante, Pat Cox, presidente del Parlamento Europeo, resta importancia al asunto. Tras el asesinato del político ultranacionalista holandés Pim Fortuyn, Holanda había perdido, en cierta manera, el rumbo político, afirma Cox, quien añade que aún no lo ha hallado del todo. La Constitución Europea fue rechazada pero, realmente, con su voto, el pueblo holandés manifestó su descontento con respecto a Holanda.
Irlanda
Todo indica que en Irlanda se producirá la misma situación. En los últimos 10 años, ningún otro país se ha beneficiado tanto como Irlanda. A pesar de ello, no se descarta que los irlandeses rechacen, el próximo mes, la nueva Carta Magna europea, mientras que en el nuevo tratado, que no podrá llevar el nombre de Constitución, ya se han tenido en cuenta las preocupaciones irlandesas, subraya Cox.
No tiene ningún sentido invitar al ministro irlandés a tomar parte, nuevamente, en las negociaciones, ni tampoco existe un plan B para salvar finalmente el tratado, pues el documento actual ya es un plan B, afirma Cox.
Temas importantes
¿Existe un motivo real para celebrar en La Haya? A pesar de todo Pat Cox, co-organizador y presidente del Movimiento Europeo, no pierde el optimismo. No obstante, considera que la discusión sobre la construcción de Europa tiene que finalizar. Si Europa quiere inspirar a las nuevas generaciones, entonces deberá ocuparse de temas importantes como la creación de puestos de trabajo o el cambio climático, según Cox. Y a esas cuestiones deberán responder los políticos, cualquiera que sea su filiación política. Según Cox, ése debe ser el debate en las elecciones europeas del próximo año.
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