Los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs) siguen de plena actualidad en España. Varios inmigrantes retenidos en el CIE de Aluche, en Madrid, siguen en huelga de hambre para denunciar su situación. Además, cientos de ciudadanos salieron a la calle en la capital española para protestar contra la existencia de este tipo de centros.
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Los inmigrantes del CIE de Aluche que se habían puesto en huelga de hambre habían decidido abandonar la huelga después de la manifestación pero, según explica el periodista Carlo Cascione, cinco de ellos han decidido retomar la huelga por la actitud represora de la policía.
Poca transparencia
Las autoridades no permiten la entrada de representantes de Organizaciones No Gubernamentales o la prensa a los CIEs. Carlo Cascione, de la Unión de Radios Libres y Comunitarias de Madrid, subraya que las personas que se encuentran detenidas o retenidas en los centros no son delincuentes ni mucho menos, generalmente son personas que estaban trabajando pero que no tienen la estancia regularizada de forma administrativa.
La falta de transparencia por parte de los funcionarios públicos provoca, entre otras cosas, que la información que se conoce sea confusa. Así, los internos y los familiares hablan de huelga de hambre, pero la policía lo niega y finalmente los medios de comunicación también lo ponen en duda. "Nosotros", dice Cascione, "hemos podido ver a un chico que llevaba más de 12 días en huelga de hambre y había perdido 12 kilos. Esas huelga de hambre se dan a menudo pero muchas veces no trascienden a la prensa porque nadie tiene acceso al interior del centro de internamiento.
Solidaridad de la población
Lo más importante, en opinión de Carlo Cascione, es desterrar de la población española la idea de que las personas que se encuentran en los CIEs son delincuentes, y por ello no deja de insistir sobre ello, mientras critica el silencio de los grandes medios de comunicación al respecto.
Si la población supiera más sobre el tema, las protestas contra la existencia de los centros serían mucho más rotundas y habría más apoyo para los migrantes.
Responsabilidad del gobierno
El gobierno español, por su parte, no se pronuncia al respecto. Los organismos de defensa de los derechos de los inmigrantes son conscientes de que las políticas migratorias se deciden en el ámbito de la Unión Europea, aunque no quitan responsabilidades al gobierno. Hay que recordar, dice Carlo Cascione, que cuando el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, acometió el proceso de regularización de inmigrantes en la anterior legislatura, recibió muchas críticas de algunos países de la Unión Europea.
El hecho de que el Ministerio de Trabajo español haya pasado a llamarse Ministerio de Trabajo e Inmigración en esta legislatura que ahora comienza en España es representativo de la importancia que el gobierno español concede a la cuestión migratoria.
El Ejecutivo socialista va a impulsar medidas para el retorno voluntario de los migrantes. Pero no parece ser que la propuesta vaya a ser bien acogida por los inmigrantes. "Ningún migrante que ha llegado a España o a la Unión Europea, muchas veces contrayendo deudas muy altas y que tienen una familia en el país de origen que espera su dinero para salir adelante, va a querer retornar voluntariamente", dice Cascione.
"Es uno de los discursos que se están vendiendo a la par del otro discurso de que casi todos los migrantes son víctimas de mafias, que vienen llevados por unos mafiosos malos, no es cierto, la migración es una opción que la persona escoge, nosotros hablamos a menudo con migrantes y todos deciden venir aquí, empujados por su la situación en su país de origen y es difícil que la gente voluntariamente quiera retornar", concluye el periodista.
*Carlo Cascione es periodista de la Unión de Radios Libres y Comunitarias de Madrid.
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