Islamofobia, racismo: son duros los términos que la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (CERI) utiliza para advertir a Holanda sobre la creciente intolerancia y discriminación contra principalmente musulmanes.
El informe sostiene que"desde el año 2000, el tono del debate político y público sobre integración y otros temas de relevancia para las minorías ha empeorado de manera dramática. Esto ha conducido a una preocupante polarización entre la población autóctona y las minorías étnicas en el país."
La CERI, institución europea que vela por los derechos humanos y asesora al Consejo de Europa, va directo al grano, y afirma que desde el año 2000, cuando se publicó el anterior informe sobre discriminación e intolerancia en Holanda, el miedo y rechazo a los musulmanes no ha hecho más que aumentar:
"Controversiales propuestas políticas, a veces contrarias a los principios de igualdad nacionales e internacionales, aunque no aprobadas, sí llevaron a que se discriminara a miembros pertenecientes a una minoría. Las comunidades musulmanes, principalmente la marroquí y la turca, fueron las más afectadas por estos incidentes, que han llevado a un significativo aumento de la islamofobia, tanto en la política como en otras áreas".
No sólo los musulmanes son víctimas de la creciente intolerancia. También otros grupos, como los antillanos, sufren una mayor discriminación. La comisión también manifiesta su preocupación por el creciente antisemitismo, principalmente entre los jóvenes. En Internet aumenta la cantidad de material antisemita, como por ejemplo la negación del Holocausto.
Sin matices
La CERI reprendió a los medios de comunicación y el mundo político holandeses por su cambio de tono al hablar de la integración y otros aspectos relacionados con las minorías. El giro ocurrió luego de los atentados terroristas en Estados Unidos, la aparición del político Pim Fortuyn con su crítica visión de la inmigración y la integración, y el asesinato del cineasta Theo van Gogh a manos de un fundamentalista. Los matices en el debate han desaparecido, o son rechazados calificándolos de "corrección política o "política anticuada". La libertad de expresión se interpreta de una manera en extremo amplia, y para algunos incluye el derecho a ofender intencionalmente a otros. La CERI sostiene que tal actitud sólo genera resentimiento y enemistad.
La comisión también señala que se están utilizando muchos más estereotipos en el debate político y social. Las organizaciones musulmanas consideran ofensivo tener que brindar constante apoyo a posturas antiterroristas, todo por el simple hecho de ser musulmanas. También han manifestado su disgusto por el término "allochtoon" que, en contraposición a los autóctonos, incluye a todos los habitantes de ascendencia extranjera. Tal división no ha facilitado la integración, más bien la ha dificultado.
Las acusaciones de la CERI al mundo político holandés no son pocas. En los años pasados, al hablar de los musulmanes no se ha escatimado en el uso de comentarios estereotípicos, estigmatizantes e incluso abiertamente racistas. Se habló por ejemplo de hordas de musulmanes que inundarían el país y formarían una amenaza para la seguridad y la identidad nacionales. Al mismo tiempo, los musulmanes fueron plasmados como portadores de valores retrógrados, irreconciliables con el sistema democrático y los valores del mundo occidental.
Desarrollos positivos
No todo es sombrío en el informe. Desde el 2000 en toda Holanda se han creado agencias para combatir el racismo. También se han realizado investigaciones sobre el fenómeno del racismo en el país y se ha dedicado atención a la discriminación en el mercado laboral. Al mismo tiempo, se han tomado medidas para poner freno a la discriminación racial en discotecas y otros lugares de esparcimiento.
La CERI también se manifestó satisfecha de que las autoridades, luego de años de acalorados debates, ahora enfatice más los intereses comunes que las diferencias. También aprobó la actual política del gobierno, que considera la integración como un proceso de interacción.
Consejos
El consejo más importante de la CERI a las autoridades es que asuman un papel preponderante en la estimulación del debate sobre la integración y las minorías, sin polarizaciones, resentimiento o enemistad. El Gobierno debería además tomar medidas contra el uso de términos racistas y xenofóbicos en la arena política.
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