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Delegación europea visita Turquía

Johan Huizinga

05-05-2008

En Turquía se espera con tensión la visita de una importante delegación europea, que llegará a Ankara este martes. La gran pregunta es si Europa seguirá respaldando al gobierno de Recep Tayyip Erdogan, cuyo partido está bajo amenaza de ser prohibido.

BabacanVerhagen.jpgEl jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana, el eurocomisario para la Ampliación, Olli Rehn, así como los ministros de Eslovenia, que preside la Unión este semestre, y Francia, que la presidirá el próximo, deberán poner un máximo de cuidado.

Un apoyo demasiado abierto al gobierno de Erdogan puede agitar a sus opositores. Un sector de los nacionalistas turcos vería con muy buenos ojos una ruptura entre Turquía y la Unión Europea. Para ellos, las necesarias reformas democráticas que requiere Turquía para ingresar a la Unión son una amenaza. En opinión de este sector nacionalista se le daría demasiada libertad al Islam, lo que se traduce en un peligro para el Estado secular.

La fiscalía pública turca ha pedido la prohibición del partido gobernante AK de Erdogan por amenaza al Estado laico. Solana ha declarado que una eventual prohibición del AK representaría un revés para las relaciones entre la Unión Europea y Turquía. En una reciente visita a Holanda, el ministro turco de Relaciones Exteriores, Ali Babacan, mostró su preocupación por el curso de los acontecimientos: "Vemos que a través de la justicia se está intentando detener algunas cosas. La Unión Europea ya declaró que estos temas deberían discutirse en términos parlamentarios y no en los tribunales", dijo el ministro Babacan.

A primera vista, el mensaje de la Unión Europea es claro. No obstante, la delegación que llega este martes a Ankara deberá cuidarse de tomar posiciones contra los nacionalistas y, a través de ellos, contra el Ejército. Ambas fuerzas están bien representadas en el Tribunal Constitucional turco, que deberá tomar la decisión final en este asunto. En caso de percibir un claro apoyo europeo al gobierno de Erdogan, el Tribunal podría decidir con rapidez la prohibición del partido AK. Esto no solamente congelaría el proceso de entrada de Turquía a la Unión sino que además crearía inestabilidad en Turquía, situaciones que Bruselas busca evitar a cualquier precio.

Lo que espera Europa es que la situación vuelva a la normalidad y que el partido AK no sea prohibido. Una de las soluciones es que Turquía haga una reforma Constitucional. "Para nosotros es importante contar con criterios democráticos de primera clase, para medir y evaluar lo que hacemos de acuerdo a esos criterios", dijo el ministro Babacan.

El gobierno turco y el partido AK cuentan con suficiente apoyo popular pero hasta ahora han elegido el camino de la prudencia. Erdogan ha hablado sólo de un ajuste de las leyes que dificultaría la prohibición de un partido político. Al mismo tiempo, para mantener la amistad con la Unión Europea, poco antes de la visita de la delegación fue reformado el controvertido artículo 301 del código penal, según el cual los críticos del gobierno o del ejército podían ser fácilmente llevados a los tribunales.

Este cuidado en las reformas es una manera de no entorpecer las relaciones con los nacionalistas y el ejército. En términos normales, la Unión Europea habría dicho que estos cambios son demasiado suaves, pero esta vez la primera reacción de Bruselas fue aprobatoria. Al parecer, la idea es favorecer la permanencia del pro europeo Erdogan en el poder, sin molestar demasiado a sus oponentes.

Por su parte, el ministro Babacan se encargó de subrayar que su partido no representa una amenaza para el Estado secular y que por lo tanto Bruselas puede seguir confiando en él. "Nuestra idea de Estado secular implica que éste no se entromete en la vida religiosa de los ciudadanos", dijo el ministro. "Se trata de libertades, incluida la religiosa, y nuestro partido está haciendo lo necesario para reforzar todas las libertades". El mensaje del ministro Babacan es claro: el gobierno de Erdogan y la Unión Europea están en una misma línea de intereses, por lo tanto Bruselas debe apoyar al primer ministro turco y al partido de gobierno.

Etiqueta: Javier Solana, Recep Tayyip Erdogan, Turquía, Unión Europea

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