El tema de la prevención es sumamente importante, y, a este respecto debemos, en primer lugar, reconocer y comentar los mecanismos habituales de adquisición del virus del VIH. Uno de los principales es la vía sexual, por la que, actualmente, la mayoría de las personas se contagia. Un segundo mecanismo son las transfusiones de derivados de sangre que podrían estar eventualmente contaminados. Otras transmisiones se dan al compartir jeringas en usuarios de drogas intravenosas y al nacer de madre portadora del virus del VIH.
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Métodos convencionales
Para evitar la transmisión por vía sexual, el método más seguro pero simultáneamente más difícil, es, evidentemente, la abstinencia sexual, pues evitando el contacto sexual se evita absolutamente la transmisión. En segundo lugar cabe destacar que en parejas estables, cuyos integrantes son monógamos, se descarta el riesgo de adquirir por terceros la infección. Pero esto no es siempre posible, o no siempre todas las personas coinciden y, en consecuencia, es recomendable utilizar preservativos.
El preservativo evita el contacto de los fluidos genitales entre las personas que mantienen relaciones sexuales. Éste es el método de barrera que ha demostrado la mayor eficacia al reducir el riesgo de transmisión, sin que lo reduzca a cero. Algunos estudios han demostrado que la reducción del riesgo es alrededor de un 96% , lo que es bastante bueno. No obstante, vale decir que, pese al uso del preservativo, un pequeño porcentaje de personas se puede contagiar. Y no es de extrañarse, pues a las consultas diarias acuden personas infectadas que aseguran haber usado preservativos. Probablemente no lo han hecho de la manera adecuada.
El preservativo debe usarse durante toda la relación y todo el contacto sexual para evitar el contacto entre los fluidos genitales con contenido de virus, o partículas virales. Los otros métodos de transmisión tienen sus mecanismos de prevención. Por ejemplo, para establecer si contiene algún virus circulante, en la transfusión de sangre se examina toda sangre que se transfunde. No sólo el virus del VIH, pues otros virus también causan otras infecciones. En el caso particular del VIH, se hace un test de los anticuerpos, y la sangre que contiene anticuerpos positivos se rechaza, así como la de personas con factores de riesgo de infección por VIH. Por tanto, hoy por hoy, la transfusión de sangre es bastante segura, y es prácticamente descartable adquirir el VIH por esta vía.
Otro de los mecanismos que hemos señalado es compartir la jeringa. Por fortuna, en Chile hay muy pocos usuarios de drogas intravenosas. Pero, en países donde esto es un problema frecuente se han implementado campañas para educar a la población usuaria de drogas intravenosas, y se han dado las facilidades para que adquieran jeringas estériles y eviten compartirlas. En estos casos, el elemento beneficioso es fundamentalmente la educación.
Transmisión vertical
Y respecto a la transmisión vertical, es decir, de madre a hijo , lo más importante es identificar a las madres infectadas con el virus del VIH para que, durante el embarazo, adquieran la atención necesaria para prevenir la transmisión al hijo. Básicamente, se trata de administración de medicamentos anti retrovirales. En aquellos casos en los que la contaminación sólo se establece al momento del parto, se ofrece una profilaxis en la etapa periparto.
Yo diría que, una vez reconocidos los mecanismos de transmisión, actualmente existen métodos bastante corrientes y probados, que permiten la reducción de la transmisión. Entonces, la meta es reducir realmente esa enorme cantidad de infecciones que, como le refería, en el 2006 superaron los 4 millones. Por tanto, todo lo que sirva para divulgar las medidas de prevención es de gran utilidad.
* Dr. Ricardo Rabagliati, infectólogo del Hospital Clínico de la Universidad Católica de Chile
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