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Holanda intercederá por los Seis de Benghazi

Andy Clark

21-12-2006

El ministro holandés de Relaciones Exteriores, Ben Bot, presionará al Gobierno libio respecto a las sentencias de muerte impuestas a cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino. Libia ha vuelto a causar conmoción internacional al anunciar dichas sentencias esta semana.

Los seis profesionales de la salud son acusados de haber contaminado deliberadamente a 426 niños con el virus del VIH en el hospital Al Fateh, de la ciudad de Benghazi. El Gobierno holandés está involucrado en el caso, ya que, un año atrás, la familia del médico palestino abandonó Libia para establecerse en Holanda.

"Necesitamos que Holanda nos ayude a sacar a Ashraf de Libia. La policía libia está tratando muy mal a Ashraf y a las enfermeras búlgaras, quienes no han hecho nada malo en Libia." Este es el emotivo llamado del padre de Ashraf El Hayui Goma, el médico palestino sentenciado. En una petición presentada al Parlamento holandés, la familia de Ashraf insta a hacer todo lo posible para lograr su liberación. Hans van Baalen, parlamentario del comité para Asuntos exteriores, expresó palabras de apoyo al recibir la petición, así como su esperanza de que todo salga bien. Además, aseguró que el Legislativo holandés hará lo que esté a su alcance y que no establece distinción entre las enfermeras y su hijo. Son todos víctimas y merecen toda ayuda.

Los políticos miembros del comité para asuntos extranjeros presionan al responsable de la diplomacia holandesa para que se responsabilice de este caso, y el titular ha prometido hacerlo. El ministro Bot afirmó que ejercerá toda la presión posible sobre Libia, aunque opina que esto tiene un alcance limitado. Al preguntársele específicamente qué tipo de presión pensaba utilizar, Bot dijo que se limitaría a condenar la decisión. "Si con el término ´presión´ se apunta a sanciones, entonces es muy poco lo que podemos hacer. Al mismo tiempo, Libia ha manifestado claramente su anhelo de volver a ser un miembro respetado de la comunidad internacional. El país norteafricano está tratando de recuperar su posición, por lo que una condena por parte de la Unión Europea y de los países por separado podría tener algún efecto," precisó el ministro. Así mismo, sostiene que el caso contra los seis no tiene ninguna base jurídica fiable, y considera necesario que Libia reconozca ese hecho.

En palabras del ministro, "los acusados ya han estado ocho años en prisión, y es hora que se les deje en libertad. Aunque no soy experto, he leído el informe de una famosa revista médica que considera imposible que las enfermeras y el médico sean responsables de lo que ocurrió con los niños. Por tanto, pienso que la Unión Europea debería protestar con toda claridad y sin ambigüedades ante el fallo de la justicia libia."

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Opinión de los lectores:


Carlos enrique Salazar Medina, carlosalazarm@yahoo.com, 08-01-2007 - Panamá

Panameños y búlgaros por la paz y los derechos humanos. Panamá 27 de diciembre de 2006. Los abajo firmantes, ciudadanos panameños y búlgaros residentes en la República de Panamá, por este medio, queremos solicitar al gobierno de la República de Libia, a través de su embajada en esta capital, la reconsideración de la aplicación de la pena de muerte a las cinco enfermeras búlgaras y al médico palestino, condenados por el supuesto delito de contaminar con el virus del VIH a cuatrocientos niños libios. Somos un grupo de ciudadanos y ciudadanas amantes de la paz y defensores de los derechos humanos. Algunos de nosotros somos egresados de Universidades búlgaras y conocemos el valor por la vida la moral y las costumbres y el valor de la familia para la nación búlgara. Estamos seguros que al existir un conflicto de culturas, se dificulta la aplicación de un sistema de derecho que garantice a los acusados un juicio justo e imparcial. Es por esto que rogamos en nombre de la humanidad, de las familias de las enfermeras búlgaras y del médico palestino, que no se aplique la pena de muerte a estas personas y se les garantice un proceso judicial alejado de las pasiones y e cualquier interés de carácter político que pueda existir. LASTIMOSAMENTE DEBEMOS AGREGAR QUE LOS FUNCIONARIOS DE LA EMBAJADA LIBIA EN PANAMÁ SE NEGARON COBARDEMENTE A RECIBIRNOS Y A RECIBIR EL DOCUMENTO ARRIBA PRESENTADO, DÁNDOLE INCLUSO INSTRUCCIONES AL SARGENTO DE LA POLICIA PANAMEÑA QUE CUSTODIA LA ENTRADA DE NO RECIBIR EL DOCUMENTO. Atentamente: Carlos Salazar Medina Egresado del instituto superior de minas y geología de Sofía Bulgaria. Ricardo Vega Ex vicepresidente de la unión internacional de estudiantes con sede en Praga República Checa. Ricardo Aguilar Miembro del Partido Revolucionario Democrático Miguel González Abogado. Jaime López Ingeniero. Giovanna Hoyte Administradora de empresas. Iván Oivardía Egresado de la Universidad Especializada de las Américas.. Carlos Salazar Boychev Búlgaro, Estudiante de sicología. Mario Salazar Boychev Búlgaro, estudiante de Bachillerato. Emilia Boycheva de Salazar Búlgara Profesora de Matematicas y Física. Claudia Lisichkova de Mitchev Búlgara, economista, empresaria. Alma Shadova de Racines Bosnia, administradora de empresa. Roko Setka Camarena Abogado. MUNDO Libia condena por segunda vez a la pena de muerte a cinco enfermeras búlgaras La sentencia, que da por hecho que las profesionales y un médico palestino infectaron de sida a 400 niños, desata la reacción airada de la comunidad mundial RAFAEL ALVARADO/SOFÍA TRAS LAS REJAS. Las enfermeras y el médico condenados momentos antes de que se diera a conocer el veredicto. / AP El Tribunal Penal de Trípoli confirmó ayer la pena de muerte de las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino, acusados de contagiar con el virus del sida a más de 400 niños libios en un hospital de Bengazi, sentencia que de manera inmediata provocó la airada reacción de las máximas autoridades búlgaras y el muy amplio rechazo internacional. Todas las declaraciones coinciden en señalar que el tribunal libio ha desestimado o simplemente ha hecho oídos sordos a los múltiples argumentos que prueban de forma contundente la inocencia de los acusados. Las cinco enfermeras y el doctor palestino llegaron a Libia en marzo de 1998. Un año después ya se encontraban entre rejas. A las penosas condiciones de cautiverio que sufren hace siete largos años, hay que sumar una cruel incertidumbre. En 2004 fueron condenados a muerte. Sus abogados lograron entonces una suspensión del juicio, pero sólo para volverlo a empezar, y para que los fiscales volvieran a solicitar la pena capital. Desprecio El presidente búlgaro, Gueorgui Parvanov, en una declaración conjunta con el primer ministro, señalaba que manifiesta su «profunda indignación por la sentencia» ya que «una vez más no han sido tomadas en cuenta las pruebas irrefutables de la inocencia de nuestras enfermeras y se ha despreciado la postura de la comunidad científica internacional sobre las causas y el carácter de la epidemia de sida en Bengazi». El embajador español en Libia, Joaquín Pérez-Villanueva y Tovar, que ha asistido a todas las sesiones de este juicio, declaraba que los países de la UE lamentan «que la decisión del tribunal haya sido confirmar la pena de muerte ya que las pruebas presentadas por la acusación no confirman en absoluto la culpabilidad de las enfermeras búlgaras; la defensa ha desmontado todas las pruebas de la acusación. Tampoco se han aceptado las pruebas presentadas por el prestigioso científico Luc Montagnier, descubridor del virus del sida», que demuestran que el contagio de los niños se había producido en el hospital infantil de Bengazi ya antes de la llegada de las enfermeras búlgaras a Libia. El juicio, que comenzó en febrero de 2000 -las enfermeras habían sido detenidas un año antes y sometidas a múltiples torturas para obligarlas a confesar un delito que no habían cometido-, ha transcurrido en un clima emocional muy alto por parte de los representantes de las familias de los niños contagiados. Una vez leído el veredicto, éste fue largamente aplaudido por los familiares presentes en la sala quienes corearon, al conocerse la sentencia, «Alá es grande». Antes de comenzar el juicio un numeroso grupo de familiares de los niños portaban pancartas en que ponían '¿Muerte a los asesinos de los niños!', '¿Sida made in Bulgaria!' y '¿Viva la justicia libia!'. Minutos después de leída la sentencia, la zona aledaña al tribunal parecía, según la enviada especial de la radio búlgara Darik, «una sala de banquetes», ya que muchos libios, sonrientes, se daban la enhorabuena y festejaban la sentencia. Intensa campaña La sesión de ayer del tribunal de Trípoli fue precedida por una intensa campaña de la prensa libia de difamación y ataques virulentos contra las enfermeras búlgaras. El diario 'Shems' comentaba en primera plana que quien pone en tela de juicio la justicia del tribunal y la causa de los niños libios, cargará con toda la responsabilidad. «Las enfermeras búlgaras han resultado ser más salvajes y sanguinarias que Hitler, Kengis Khan y Nerón», publicaba el lunes pasado el diario 'Jamahiria'. Una vez dictada la sentencia, el ministro de Asuntos Exteriores de Libia, Abd al Rahman Muhammad Shalgham, declaraba que ésta no es la sentencia definitiva, ya que se abre la vía al Tribunal Supremo y, si este confirma la pena de muerte, la decisión final corresponde al Consejo Judicial Supremo de Libia, integrado por nueve miembros.


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