En los años 80, miles de personas contrajeron SIDA o el Virus de Inmunodeficiencia Humana, VIH, como consecuencia de transfusiones de sangre contaminada procedente de un banco de sangre en Francia. Desde entonces, 600 de ellas murieron. El pasado jueves, una Corte en París desistió de la persecución de 30 personas implicadas en el caso. Según el juez, los acusados no cometieron ningún crimen. Sin embargo, hoy las víctimas de este escándalo se reunieron con el ministro francés de justicia, Dominque Perben, quien anunció que el Estado apelará contra el veredicto.
La semana pasada, el fallo fue recibido con incredulidad e indignación. El jueves, la Corte publicó una declaración de cinco páginas, en la que desecha el caso, por falta de pruebas. Francois Honnorat, uno de los abogados de las víctimas describe la reacción de sus clientes.
Según el letrado, la decisión causó gran sorpresa, porque la postura de la fiscalía, que en este caso representa la de la sociedad, era de que todos los involucrados deberían ser destituidos. Incluso los acusados estaban sorprendidos, añade el abogado Honnorat.
En el complejo sistema judicial en Francia, los fiscales disponían de cinco días para apelar la sentencia; y así lo hicieron. Pero la apelación sólo fue posible tras que el ministro de Justicia anulara el veredicto de ayer. Ahora el caso será tratado en la Corte de Casación, la instancia jurídica más alta de Francia.
Ayer, martes, 60 familiares de víctimas se reunieron con el ministro de Justicia, Dominique Perben. Patrice Godin, padre de dos niños que murieron de SIDA tras haber recibido una transfusión de sangre contaminada, calificó de positiva la reunión.
El titular prometió hacer todo lo que está en su poder para acelerar el proceso judicial. Para las víctimas, es señal favorable que el ministro haya cancelado el veredicto de la Corte, porque eso significa que los procedimientos seguirán y que, finalmente, hay esperanzas de que se haga justicia.
Sin embargo, otra familiar, madame Bouchet, madre de Ludovic, de 26 años de edad, quien fue infectado con el VIH a la edad de 10 años, no se muestra tan optimista.
"Hace ya 14 años que estamos luchando, peleando y discutiendo", dice madame Bouchet, quien aún clama justicia, en un caso que está muy claro. Uno de los médicos responsables escribió: "Sabíamos que nuestros productos estaban posiblemente infectados y éramos conscientes de que íbamos a contaminar a entre tres y cinco personas por mes. Sabíamos que sus familias se preguntarían de cuántas muertes somos responsables". Madame Bouchet insiste en que el caso está clarísimo, y que lo único que la justicia debe hacer es contar los muertos y juzgar a todos los responsables. No obstante, añade madame Bouchet, necesitaron 14 años para hacerlo.
En 1993, varios funcionarios del Estado, entre ellos el director del servicio de transfusiones de sangre, fueron encarcelados por haber hecho deliberadamente transfusiones con sangre contaminada con el virus causante del SIDA. Dos ministros fueron absueltos, un ex ministro de Sanidad fue hallado culpable de negligencia, y condenado, pero no se le impuso ninguna pena.
Ahora la Corte de Apelaciones estudiará la posibilidad de anular el veredicto de la semana pasada. De ser así, unas 30 personas, entre ellas médicos y altos funcionarios gubernamentales, podrán ser condenados a penas de hasta diez años de cárcel. Sin embargo, son muchos los que mantienen su actitud escéptica y temen que los responsables no serán castigados.
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