"Las empleadas del servicio doméstico asiáticas son explotadas en Arabia Saudita", informó recientemente la organización por los derechos humanos Human Rights Watch. Según esta organización, las trabajadoras están sometidas al capricho y la arbitrariedad del empleador. Éste determina la duración de la jornada de trabajo, cuánto pueden dormir, qué comen y cuándo pueden llamar a la familia.
Inmigrantes trabajan en la contrucción |
"Se puede hablar tranquilamente de esclavitud moderna", afirma Marianne, que desea permanecer en el anonimato. Vive desde hace un año en Omán, donde su marido trabaja para una empresa petrolera. "Hay que tener cuidado al hablar, si no te pueden expulsar del país en cualquier momento." Marianne es confrontada a diario con las condiciones en las que los inmigrantes en Omán deben trabajar y vivir. "Las jornadas son larguísimas, y casi todos trabajan siete días a la semana. Sólo los viernes por la tarde tienen libre para ir al supermercado. Generalmente, no ganan más de 20 riyales por mes (unos sesenta euros). Cada dos años pueden ir de visita a su país."
Cincuenta grados
Según Marianne, a los inmigrantes se les explota al máximo. "Tiene que realizar trabajos muy pesados, para los que nosotros utilizamos máquinas. Pero la fuerza laboral es tan barata, que prefieren hacer uso de los indios." Al mismo tiempo, Marianne afirma que no se consideran en absoluto las duras condiciones climáticas. "Estamos en pleno verano, y la temperatura supera fácilmente los 45 grados. La humedad es altísima. El mundo entero se paraliza, pero los trabajadores de la construcción tienen que continuar. Oficialmente, no se puede trabajar afuera si la temperatura excede los 50 grados, pero esta norma no se respeta."
Mejoras
Hendrik Jan de Kluiver, que trabaja desde hace 18 años en una empresa de dragado en Dubai, conoce el problema. "Lo mismo ocurría hasta hace poco en Dubai, hasta que la situación superó a los inmigrantes. Llenos de angustia, igual se volcaron a las calles para exigir mejores condiciones laborales."
Hace dos años, Human Rights Watch publicó un alarmante informe sobre las condiciones de trabajo en el sector de la construcción de Dubai. Los sueldos eran escandalosamente bajos, los riesgos laborales enormes. A los empleados se les confiscaban los pasaportes, para que no pudieran "huir". Según Hendrik Jan, la situación ha cambiado en los últimos tiempos. "Desde hace unos tres años, existe una legislación para mejorar las condiciones de trabajo de los inmigrantes. Ya no se permite que trabajen entre las 12:00 y las 15:00 horas. Centenares de inspectores estatales controlan severamente que se respete la norma. Aquellos empresarios que no acaten la ley, pierden el permiso para contratar a trabajadores extranjeros."
Según Hendrik Jan, también se controla si las empresas realmente pagan a los trabajadores inmigrantes. "Antes, la historia era otra. Los empleados obtenían un recibo de pago, pero a veces no recibían el salario. Nadie podía controlarlo, porque se pagaba al contado. Hoy día, los empleados reciben su salario a través del banco. De esta manera, disponen de más dinero para sus familias."
Problema de imagen
Hendrik Jan sostiene que la mejora de las condiciones laborales nada tiene que ver con un Estado progresista. "Las autoridades no han comenzado a preocuparse sin más por los inmigrantes. Se trata simplemente de una estrategia. Dubai sabe que en poco tiempo se quedará sin petróleo, y busca nuevos tipos de inversores y de capital. Éstos tienen que provenir del occidente. Por tal razón, debe evitar tener una imagen negativa."
A Marianne le resulta difícil manejar la situación en Omán. "Me causa realmente dificultades, porque no es mucho lo que uno pueda hacer. Siempre intento tratar a los asiáticos lo mejor posible. Saludarlos de manera amigable, y mirarlos a los ojos."
¿Ciudadanos de tercera categoría?
La riqueza del petróleo de los países del
Golfo no llega a los inmigrantes
La desigualdad no dejará de existir, opina Hendrik Jan. También en Dubai: "Un árabe se siente superior a un europeo o un asiático. No importa quién sea o qué haga. Esto es algo que hay que aceptar si se quiere trabajar en Dubai."
Esta imagen que los árabes tienen de sí mismos, acarrea consecuencias para la forma en que tratan a los inmigrantes. "He participado en discusiones sobre cómo manejarse con los asiáticos. ¿Debe pagarse lo mismo a un asiático que a un europeo? ‘Por supuesto que no', dice un árabe. ‘Claro que sí', opina el europeo. Yo busco una vía intermedia. Un asiático envía los ingresos a su país, donde el coste de vida es mucho más bajo. Un europeo tiene que tener suficiente dinero para cubrir los gastos en Europa. En este caso, otro nivel salarial me parece justo."
¿Futuro?
Marianne espera que la situación en Omán también mejore. "Se nota poco a poco que viene un cambio. Los expatriados hablan a menudo del tema. El periódico en inglés para los expatriados aboga por que se construya un puente peatonal para los trabajadores de una zona en construcción. Hoy día, se ven obligados a cruzar una autopista de seis carriles. También los indios adinerados están entrando en acción por sus compatriotas. Todo el mundo piensa que la situación actual es insostenible."
Según Hendrik Jan, Dubai va a la vanguardia en la región, y otros países del Golfo seguirán su ejemplo. "Dentro de unos años, veremos que Bahrein, Qatar y Omán adoptarán una legislación similar a la de Dubai. Y quizás, pero ya mucho más adelante, se les una Arabia Saudita."
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Etiqueta: Arabia Saudita, Derechos Humanos, domésticos, empleadas, Human Rights Watch, inmigrantes, Oriente Medio, Sociedad