Tras gobernar 27 años bajo el estado de emergencia, el octogenario presidente egipcio, Hosni Mubarak, parece acostumbrado a la situación actual. A partir de este domingo se prolongará la medida por otros 2 años, la cual, según organizaciones pro derechos humanos se utiliza principalmente contra movimientos de oposición y activistas.
El régimen de El Cairo alega necesitar el estado de sitio para poder combatir el terrorismo. En contraste con la anterior promesa del presidente Mubarak de suspender el estado de emergencia, el primer ministro Ahmed Nazif declaró esta semana que esto no será posible mientras se carezca de una nueva legislación antiterrorista.
No obstante, el ministro de asuntos parlamentarios, Mufid Shehab, había declarado el año pasado que, de todas maneras, el estado de sitio sería levantado en el 2008, pero ahora parece haberse retractado totalmente. El ministro manifestó que debido a 'lamentables situaciones', urgía mantener la medida. "Si ustedes supieran la enorme cantidad de crímenes subversivos que hemos podido evitar, y si conocieran cuantas organizaciones terroristas tienen nexos con el extranjero - y principalmente con al-Qaeda - , entonces agradecerían encontrarse bajo el estado de sitio". La razón por la cual este tipo de amenazas jamás se informa al público, es para evitar que Egipto adquiera una 'mala reputación', se apresuró a añadir el ministro.
Por otra parte, la Asamblea Nacional pro Derechos Humanos, erigida hace cinco años por el Gobierno, había declarado a comienzos de este mes que ya no había ninguna razón para mantener el estado de emergencia: "Nada justifica que se mantenga el estado de sitio, sobretodo en vista de que Egipto experimenta en la actualidad un período de gran estabilidad."
Sin forma de proceso
Pero, según organizaciones pro derechos humanos, el estado de emergencia se emplea principalmente contra activistas y la oposición, que, si bien se oponen al Gobierno, en realidad no tienen nada que ver con el terrorismo. Hace dos meses, decenas de obreros, activistas y autores de blogs en internet, fueron arrestados sin forma de proceso, gracias al estado de sitio. ¿Cuál había sido su crimen? Convocar huelgas y participar en acciones de protesta contra el incremento de los precios de los alimentos y los bajos sueldos de los obreros industriales.
A comienzos de este año, fueron arrestados centenares de potenciales candidatos a las elecciones municipales, para impedirles registrarse en las comisiones electorales. Muchos de ellos pertenecen a la Hermandad Musulmana, un movimiento fundamentalista que rechaza la violencia.
En febrero del año pasado, cuarenta dirigentes de la Hermandad Musulmana fueron arrestados y acusados de terrorismo y lavado de dinero. Después de que, en repetidas ocasiones, tribunales civiles declararan nulos los procesos por falta de evidencia, dichos procesos fueron transferidos por decreto presidencial a un tribunal militar. El pasado mes de abril, los acusados fueron condenados a penas de cárcel de 2 a 10 años.
También existe el caso del arresto, en 2006, de activistas que manifestaban su apoyo a los jueces que exigían una mayor independencia. Éste es uno de los muchos ejemplos de empleo del estado de sitio para combatir a todo aquel que se manifieste en contra del régimen. Manifestantes pacifistas fueron detenidos por tiempo indefinido sin forma de proceso, y sometidos a tortura, para luego ser puestos en libertad.
Tiempo indefinido
"Éstos son abusos que el régimen puede permitirse gracias al estado de sitio", según opina Hafez Abu Seada, director de la Organización pro Derechos Humanos, en El Cairo. "La policía puede arrestar a cualquier persona por orden del ministro de Gobierno, y seguidamente mantenerla en arresto sin forma de proceso, bajo el pretexto de la seguridad nacional. De lo contrario se requeriría la autorización del Fiscal nacional."
Según Hafez Abu Seada, a menudo la policía, por orden del ministerio de Gobierno, se negó a cumplir la orden de puesta en libertad de numerosos prisioneros. La semana pasada, Amnistía Internacional dio a conocer el número de personas que permanece detenida en Egipto sin ninguna forma de proceso se calcula en unas 18.000 mil. Además, son numerosas las acusaciones de tortura.
Mahmoud Qutri, un ex coronel de la policía autor de varios libros sobre abusos policiales, no se muestra sorprendido por la prolongación del estado de sitio. "El aparato de seguridad no puede funcionar sin el estado de emergencia", opina. "La policía ha podido actuar durante 27 años sin ningún obstáculo. Sin el estado de sitio, la policía se vería abocada a buscar las pruebas del delito en lugar de detener a la gente sin forma de proceso y utilizar la tortura para forzar confesiones. Además, se podría perseguir judicialmente al aparato policial por sus abusos. Y esto es algo que la policía egipcia jamás aceptará."
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