El anuncio de Israel y Siria del inicio de negociaciones indirectas de paz en Turquía, parece algo demasiado bello para ser verdad. Tras el acuerdo logrado en el Líbano, con el que terminan 18 meses de impasse político, los archi enemigos Israel y Siria reinician las negociaciones tras su colapso en el año 2000. No obstante, es prudente no tener demasiadas esperanzas en un acuerdo de paz israelo-sirio.
| Altos del Golán |
Claras exigencias
Siria exige un completo retiro israelí de los Altos del Golán, ocupados por Israel en 1967, durante la Guerra de los Seis Días. Israel desea que Siria rompa todos sus lazos con Hamás, Irán y Hezbollah en el Líbano; exigencias que podrían describirse como 'los principales obstáculos para la paz'. O como dice el amenazante titular de un comentario en Haaretz 'lo que podría hacer que todo se derrumbara '.
Mar de Galilea
Las negociaciones del 2000 fallaron cuando ambos partidos no pudieron ponerse de acuerdo sobre el grado en que Israel tenía que retirarse del Golán. Damasco deseaba el retiro total, mientras que Israel deseaba retirarse hasta un antiguo límite fronterizo con Siria. La diferencia es de sólo un centenar de metros, pero ello le impediría a Siria el acceso al Mar de Galilea, una importante reserva de agua; algo considerado de vital importancia en una región que sufre de falta de preciado elemento. Desde el colapso de las negociaciones en el año 2000, Siria ha manifestado que sólo accedería a negociar si hay un retiro total israelí.
Cabe preguntarse si Olmert puede satisfacer esta demanda. La meseta de Golán está habitada ahora por decenas de miles de colonos judíos y es considerada una zona tampón estratégica contra ataques del archi enemigo sirio. Una encuesta de la televisión israelí reveló que el 70 por ciento de los israelíes se oponen a la devolución de los Altos del Golán.
Amenaza
Según analistas políticos, el mayor problema es el del riesgo de que caiga el gobierno de Olmert si trata de hacer concesiones territoriales. Además, el primer ministro israelí se enfrenta a un interrogatorio policial al ser sospechoso de haber recibido sobornos de un empresario estadounidense a cambio de favores políticos.
Por otra parte, Israel manifestó en el pasado que sólo negociaría con Damasco si corta todos sus lazos con Hamás, Irán y Hezbollah en el Líbano. Damasco no ha hecho ningún comentario que pueda sugerir la suspensión de dichos lazos, ni antes ni durante las negociaciones.
"Mejor hablar que disparar"
Entonces, ¿para qué reanudar las negociaciones, sin que se haya respondido a las exigencias previas?
Olmert manifestó que habrá necesidad de dolorosas concesiones pero que siempre es mejor 'hablar que disparar'. Pero según los críticos israelíes, la persecución judicial ha sido lo que ha motivado a Olmert a reanudar las negociaciones de paz. Se le acusa de distraer con esto la atención a los problemas internos. El primer ministro israelí anunció la reanudación de las negociaciones de paz sólo pocos días antes del interrogatorio policial. Olmert manifestó por su parte que 'la obtención de la paz es el punto culminante de mi carrera, y no todos los rumores que ha habido en el país sobre mi persona.'
Siria también tiene mucho que ganar con las negociaciones. Damasco se encuentra aislado política y económicamente no sólo a causa de la decisión del presidente norteamericano, George Bush de incluir a Siria en el 'eje del mal'. El Gobierno sirio es visto también con sospecha por parte de algunos países árabes, en vista de sus nexos con Irán.
Siria está tratando desesperadamente de modernizar su economía, y para eso requiere inversiones extranjeras. Una nueva relación con los EE.UU. y ciertos países árabes ayudaría mucho a atraer dichas inversiones. Los tibios comentarios del actual Gobierno de Washington acerca de las negociaciones sirio-israelíes no muestran un futuro muy prometedor, pero este Gobierno tiene sus días contados. Es probable que Siria esté preparándose ya para el nuevo presidente estadounidense.
Con nuevos amigos en Occidente, es probable que Damasco esté incluso dispuesta a considerar en abandonar su alianza estratégica con Irán. O al menos, la necesidad de dicha amistad será mucho menor.
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